viernes, 4 de marzo de 2011

Acucian

Por mediatez e inmediatez cuestiones que definen un presente cambiante: el problema de la financiación y distribución de las obras literarias está removiendo todo el esquema comercial sobre el que se sustentaba: problema para autores, y problema para lectores, muchos de ellos acostumbrados a medios y revistas que “orientaban” sus preferencias; el cine es ahora una certeza sin solución: las salas de cine ya no son viables bajo ningún concepto: preferimos verlo en casa, fumando y bebiendo y como nos dé la gana: el cómo va a ser el modelo de negocio aun no se ha definido, pero desde luego ha cambiado: quizá cambien el formato, porque las series de tv son algunas verdaderos primores narrativos; pero el futuro no lo sé: la jugada de De La Iglesia de quedar bien con todos aparentemente le ha servido para generar expectación sobre su película presente, y seguramente para encontrar la financiación sobre la que ahora rueda, casualmente de la tv nacional, siempre el dinero del estado: así no se puede levantar ninguna forma de negocio, así tan sólo se justifican las vidas de algunas personas. La música corre por la red, y se acabó el sistema de radios musicales para estar “ a la moda” ahora, corren las cosas entre usuarios y si no, spotify: lo de los números uno y las radios de música se ha acabado.

La concepción del arte, que de ser un acto individual para clientes en persona, mor de un sistema educativo falaz y esencialmente ignorante ha creado un sistema sovietizado por el cual el cliente siempre es la administración, con lo cual, no hay pintura buena en los museos, y si hay algo válido, está en circuitos privados cada vez menos y más restringidos: crear tendencias desde la administración ha llevado a la carencia de oleadas de pintores. Tan sólo arrimados a la administración, en cualquiera de sus niveles y cualquiera de sus maneras.

Así, poca creatividad ha funcionado; ahora con el cambio de modelo de negocio, habrá que ver que pasa.

Frente a esto, una administración formada por una secta de gente que son profesionales de manejarse en el sistema tal cual es, ignora totalmente la realidad, a todos los niveles: los charlatanes de los políticos tan sólo ven los negocios “grandes” que no es extraño que de una manera u otra acaben beneficiándoles: frente a todo lo demás, se hacen prohibiciones, ridículas, que tan sólo son el tócame Roque de la realidad: molestar a la gente para sentir que son protagonistas; simple afán de protagonismo.

Pero tanta estupidez tendremos que acabar pagándola; los de siempre.

El sistema muere, de su propia entropía, y ante eso, intentan asegurarse una red económica y clientelar que ya no es factible, porque hacen política del siglo XIX y con los mismos parámetros: la charlatanería ya no cuela, y tan sólo por inercia funcionará este sistema, pero por poco tiempo.

Habrá que ver como es el cambio, y por dónde va: mientras tanto todos se dedican al saqueo indiscriminado, por acción y omisión.

Y la gente es consciente y lo sabe, el cambio es urgente, y habría que empezar por la mínima humildad de todo, de todos.

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