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domingo, 6 de noviembre de 2016

La isla ensimismada

Anoche estuve en un concierto; me invitó Miguel Vallés: fué magnífico, y divertido. Son músicos de orquesta: metal, con lo cual la calidad musical va de serie; pero ellos, fuera del rigor orquestal, han montado este concierto en el cual, con una secuencia narrativa articulada sólo musicalmente, relacionan el avatar de cinco náufragos y sus cuitas. Muy bien planteado el esquema narrativo: actúan desde el escenario, para el público, con lo cual la secuencia visual es plana y bien definida, y en ello su formación clásica: actúan desde el escenario al público, y eso hace divertido el espectáculo. Hay bailes de Pastora Galván que, concebidos así, al ser filmados por diversas cámaras, desde diversos ángulos desvirtúan el baile, que está pensado para ser visto desde frente hacia el escenario: ahora todo eso ella lo va cambiando; Israel Galván baila en tres dimensiones y así lo concibe.

Frente al concierto clásico: Paco de Lucía, con su formación tocando su obra, ellos escenifican una narrativa secuencial con la música mediante la cual no convierten la música en espectáculo, sino que hacen una diversión nada orquestal de la música, es un concierto no canónico, es un concierto magnífico.

Lo he disfrutado, y haré por volver a verlo, o a verlos: la cualidad de las actuaciones en directo (y así viene sucediendo desde el jazz, y así se puede entender que no he escuchado dos versiones iguales de Entre dos aguas) es que nunca dos son iguales, y eso da riqueza y placer al espectador, enriquece la obra que crece a la vez que es mostrada al público.

Ventajas de ser de pueblo: de aquí son los mejores músicos del mundo, y muchos de ellos a veces se muestran, y me confortan con mi pueblo, tan degradado, tan alienado: pero donde hay talento no se puede esconder, y puedo gozarlo más cómodamente que otros espectáculos; pero la gente no valora la calidad si no es Broadway, Hollywood, o es magnificado por la tv y la propaganda; se percibe su diversión al ejecutar el concierto, y se disfruta con placidez sosegada: el que pueda, que vaya a verlo, ser de Buñol a veces tiene cosas buenas.

No puedo más que agradecer a Miguel el haberme invitado; no puedo sino recomendar que vayáis a verlo; desconozco si tienen grabaciones, pero me haré con ellas si las hubiere, sin duda.

La isla ensimismada.

martes, 19 de julio de 2016

Cuadernos de verano “Gran jefe”

Se aprovecha para poner orden y concierto, el verano sirve para limpiar y ordenar la casa, tras el desastre que había dejado la horda, preparar el duro invierno, y la casa para aguantarlo: en esas, he encontrado la entrada original de agua, de cuando se canalizó el agua y desagües en Buñol, lo cual pues siempre aturde y alegra.

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De la Calle Nueva al huerto hay pendiente, de piedras a piedras hay caída, con lo cual el agua, por gravedad, llegaba a todas las casas: a la pila, al bibel, y a la balsa; la canalización es de piedra, conforme la Lex Augusta, y la cordura, ordenan; y la piedra de terraza que hay bajo el pvc debe ser por la rotura de la piedra que estaba en ese puesto; una marca de pulcritud de los trabajadores. Ese tubo de pvc se puso cuando yo tenía nueve años, y mi padre modernizó la casa: su criterio, de modernidad; creo que es el primer pvc que se puso en Buñol; aún vive el fontanero que hizo esa instalación, hablaré con él.

 

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Los desagües, sellados por piedra, los tengo siempre a la vista: estas piedras las puso el padre de Doña Amalia, la del horno, un gran cantero: esa generación de canteros son los que hicieron la fachada del Ayuntamiento de Valencia.

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Los sistemas modernos de gestión del agua quizá sean más eficientes, o sanitarios, pero desde luego son mucho más feos; el cemento, es, esencialmente, feo a la vista, pero la piedra es la clave angular de mi vida, de mi casa, de Buñol, de mi.

Pero hasta un cañón se quebranta a base de darle golpes.

Y en su momento la bondad dejó que los filisteos hicieran desmanes, convertidos en horda, que tal son, que no personas; recompuesto, recompongo mi casa; probablemente sea el único con las conducciones originales de las canalizaciones en Buñol, probablemente, sea el último anarquista, en un cuartel carlista; probablemente, sea, realmente, el último ciudadano romano; otro día, si eso, hablaré del huerto y su composición arquitectónica; otro día, si eso, contaré la historia de mi casa; otro día, si eso, contaré mi historia.

Para entender el espacio, y ordenar una prognosis visual, hay que contemplar la historia y estudiarla, en su concepción y evolución del espacio, y sus formas de adecuación a la naturaleza, que nos conforma y constituye: más que mirar a las cuentas corrientes y los pelotazos habientes; de ese modo se destruye a un pueblo y su identidad; con humildad y trabajo se hizo la civilización, y así debe de seguir: por el camino que vamos, todo se irá al abismo, todo se irá a la mierda.

miércoles, 8 de junio de 2016

La cerviz al sol

 

Como las espigadoras de Millet.

Ahora, es verano.

La calle Nueva, la calle Cid, el Puente Nuevo, el Viejo, la calle del Río, La Capitana y Cervantes tienen un momento en el cual es imposible ir a la sombra: porque no hay; exactamente ése momento es mediodía.

Y según los relojes, el mediodía es cada día a una hora distinta: porque la vida no es métrica, ni dimensionable, ni nada es igual, ni existe la uniformidad: cada día tiene su afán, cada tiempo su ritmo, cada estación su avatar, su faena y su rigor: sean las frías témporas de adviento, sea el palio del vigor canicular lo que nos acecha, no hay dos días iguales, no hay dos personas iguales, no hay dos vidas iguales, y nada tiende a la igualdad: los esparajismos matemáticos son abstracciones para comprender la realidad y poder explicarla a los que vienen después, no contienen la realidad, intentan explicarla; la física intenta averiguar, que no definir; los estudios de la naturaleza y la biología, las clasificaciones, rangos, y modelos de sistemas nos sirven para analizar, no son la medida a la que atenerse, sólo son métodos de estudio o de explicación.

Más fácilmente se comprende a los hombres en su medio que en un modelo al cual encajarlos: en esto la sanidad nos está dando la lección: todos somos tratados iguales, y hay una mecánica de actuación (le llaman protocolos a los procedimientos: el protocolo es la forma de tratar y dar prioridad a las autoridades, el procedimiento es la forma de actuar) y en esa mecánica de actuación nos meten a todos en un saco, como a caracoles, como objetos, en una concepción mecánica que quieren llamar científica, pero tan sólo es mecánica, tecnológica, lejos de toda ciencia, lo que aberró a García Lorca

Cieno de números y leyes

Juegos sin arte, sudores sin fruto

(…)

En impúdico reto de ciencia sin raíces

Claro que hablaba de Nueva York, ciudad planificada, que no construida sobre el ritmo de la historia, y en ese caso todo es muy sencillo: se cuadricula, norte, sur, este, oeste, se numera, y adelante: como en Tintín en América: pero cuando Colón llegó a América, Buñol ya existía, y se iba conformando según los criterios del tiempo y la necesidad, con una simbiosis en la cual el medio conformaba y condicionaba a los hombres en la misma medida que los hombres condicionan al medio: nadie mata lo que le da de comer, y ni la caza ni la agricultura per se son sino una expresión de la vida, del avatar, del minotauro en su laberinto al que matan a menudo en las plazas de toros, porque no nacimos anteayer ni en base a una constitución, venimos de Grecia, y vamos a la estación espacial: y en el medio, la actitud adolescente acomplejada ha querido hacer científico todo, planeándolo sobre términos tecnológicos cuando no simplemente mecánicos: al final, se acaba dando prioridad al dinero, y el dinero todo lo ensucia, todo lo mancha, todo lo desperdicia, y ya nadie lo considera un medio, sino un fin en sí mismo.

Si consideramos los puntos cardinales, nunca nada saldrá bien; si añadimos la orografía, vamos mejorando; si estudiamos la historia, quizá empecemos a acertar; si nos atenemos a la Lex Augusta, ya vamos camino del acierto: porque sólo así se ha llegado hasta ahora, en el cual la imposición de la modernidad por decreto conlleva una dicotomía entre las vidas enseñadas, fingidas sobre modelos, imagino que de televisión y películas, sobre un sustrato en el cual, al poco que mires, ves a la castilleja, a la ventera, al haragandul y al holgazángano, al trabajador, a la chismosa y al pueblo hondo y sentido, que no la apariencia de barra y copa de moda, de vidas vividas en pantallas de guionistas ajenos, en una estructura capitalista de relaciones y medidas ajenas a toda condición humana, pero que interesa al poder, a la plutocracia, al dinero, y nos aleja del ser como personas.

Las apariencias y actitudes, son más propias de Beverly Hills, como señala una lectora vascuence, que de mi pueblo; a poco que rasques sale el pueblo real; a poco que emponzoñes, sale la maldad que nos define y condiciona en ésta reholína del tiempo, y en la cual se fundamenta el sistema que nos ahoga y asfixia con exacciones, que no impuestos, y murgas de obligatoria obediencia social, que nada tienen que ver con la vida, ni con nosotros.

Todo lo que están dando de sí los medios de comunicación, las comunicaciones del poder y el magma en que nos movemos se dirige a las partes más indignas de la persona: la envidia, la ira, la rabia, la codicia, la soberbia; y nada a las virtudes, nada a las diferencias reales, nada a la especificidad, de mi pueblo, del tuyo; de mi vida, de la tuya: y si no somos diferentes y todo es mecánicamente tecnológico, que no científico,

Ya no quedarán margaritas de amores deshojados

Lo sufro en Buñol, me temo que hablo de España. Si a cada día inventamos la realidad, siempre hay un futuro nuevo, con religiones de todo a cien a renovar cada semana, y un futuro a cada necesidad del poder, siempre irrevocable, siempre falso y génesis de ansiedades; si nos atenemos a la modernidad, sólo tenemos vanidad y apariencia, y eterno afán del dinero para poder estar en la estructura social; la adolescencia pasa, pero en España ahora estamos en una perpetua adolescencia de la primera generación de la historia que va a dejar a los siguientes menos de lo recibido: los superprogres se han jubilado, y son ancianos sin haber sido jamás adultos: el roto, lo dejan a los demás, y ahora vienen tiempos recios, en los cuales toda confusión, toda vacuidad, jaleada desde el poder y alentada por el magma social sólo nos arrastra a un abismo de miseria y banalidad.

viernes, 15 de mayo de 2015

Y a Buñol vienen elecciones.

Buñol lleva cuarenta años gobernado por la izquierda: han sido gobiernos que han favorecido a su pueblo, y mucho: lo que pasa es que son de CHiva, y esos han sido favorecidos en detrimento de Buñol. Advienen elecciones, y no son momentos de seguir jugando a la política con criterios infantiles y actitudes de “cuadrilla de Pascua” para infantilmente “ganar” a los otros, siendo los otros un horrible imaginario enemigo; la situación en España es muy delicada y ahora cualquier cosa ha de ser mesurada y bien ponderada, que ya está bien de dilapidar dinero de todos en alardes de nuevo rico y en forrar con excusas a cualquiera en detrimento del pueblo.
Una cosa ha dejado clara la última legislatura: van a una, independientemente de las siglas, la izquierda es un bloque sólido: en el error, sobre todo, lanzan sus huestes a la propaganda. La aberración del túnel (donde el PP a mi gusto no fue contundente) ha dado su resultado con las lluvias: empezaron los desprendimientos, gracias a Dios sin más consecuencia, pero el jugar con la secuencia del agua nunca es buena idea.
Adelanté que sucederían desprendimientos, lo adelanté, y luego, sucedió.
En el programa electoral de la izquierda dicen de un censo de inmuebles industriales, la demolición de la antigua cementera y el apoyo a la ubicación de una planta de transferencia de trenes.
En abril del 2012 escribí:
Pero seguramente es que les he hecho yo la propaganda electoral, porque si algo es Buñol es el Agua, El castillo y la gente, y ahora dicen querer rehabilitar (¿otra vez?) el castillo para “ponerlo en valor” seguramente para construir una urbanización de lujo ahí, o cualquier otro delirio fundamentado en la codicia: no salimos de este pecado en Buñol, justificado en la envidia, alentado por la maledicencia, y todo en la oscuridad. Ahora quieren preocuparse del castillo despreciado, maltratado, degradado e insultado hasta la vergüenza.
En Julio del 2013 escribí:
Preludiando el desmán que ya anticipé en los noventa en la Matemática Lítica como ficción, y denuncié como realidad en Buñol, Castroforte del Baralla.
Todo lo que enumeran como originales ideas a hacer en el castillo, lo eran, y serían eficaces cuando se plantearon (y por escrito) al ayuntamiento….en los años 70 del pasado siglo; el querer hacer ahora lo nunca hecho después de haber destrozado lo hecho y haber ninguneado la obra ajena, suena a niño pillado en falta poniendo cara de bueno.
Nadie es más culto que nadie: nadie tiene cultura; la cultura es supraindividual: recogemos de los ancestros, y la pasamos a los siguientes: transportamos cultura, pero nunca la poseemos; somos de ella, no la tenemos: en el albedrío de cada uno el cultivarse y ser mejor respecto a sí mismo para generar un mejor futuro para los demás. Mantenemos una biblioteca que ha olvidado su función primigenia de tener una colección de libros que sirvan de referenciales, perdida en el laberinto de su propio funcionamiento. Hemos cedido la belleza del sonido de la campana a un sistema de altavoces que cuando menos es intrusivo en la intimidad: entre estas cosas, radios y demás propaganda, con lo gastado en ello, podríamos tener nuestra propia Estrella de la muerte. En el edifico de la biblioteca quieren perpetrar un museo de la tomatina: disparate habemus, para que comentarlo. Harto estoy del tomate. Era un disparate vehemente, distendido, alegre, liberador, cuando era local: ahora lo han convertido en una fiesta poligonera y degradante que pierde su razón con el pueblo: es infamante lo que hay con ello, el pueblo ha de recuperarlo, y dejarlo en su sitio, un rato de un día de las fiestas; que mi pueblo es ríos, fuentes, piedras, castillo, monte, y esa brutalidad en la que convierten el tomate nos degrada como personas, y lo de su privatización ya es de chiste.
La izquierda sigue el plan trazado, enunciado arriba y seguido desde hace cuarenta años: así, bien no vamos: el próximo alcalde, con sensatez y prudencia, debe enmendar dislates y no sustituir unos dislates por otros; encauzar el urbanismo a donde nunca debió ser abandonado y dejar de ser un pueblo junto a una cementera y a su servicio; toda industria local debe ser no apoyada, simplemente dejarles hacer: a ninguna hay que darle ningún tipo de hegemonía, exclusiva o franquicia a ningún nivel. Hay que parar el querer destruir Buñol para convertirlo en un suburbio del extrarradio de Valencia, que siempre hemos tenido personalidad propia y sólo así saldremos adelante; hay que frenar todo desmán y todo sectarismo, y con humildad salir adelante, que son tiempos recios, y ahora debemos de estar a la altura de poder generar perspectivas bonitas para nosotros: sólo así se las podremos dar a los demás.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Nevski prospect

La basura se desparrama por las calles de Madrid: no basta con no recogerla; se desparrama por las calles, con el concurso de voluntarios, seguro, para llamar más la atención. Sobre la licitud de la huelga, no entraré; sobre el vandalismo, para qué entrar: el que quiere justificar su significado, siempre encuentra una razón, una excusa, una indignación, siempre fingida: el mal siempre se excusa. No es el único problema que tiene Madrid, aunque sea el más ostentoso, evidente e inmediato. Pero mientras “evidenciamos” este problema, e imagino que tantos otros, se focaliza la vista a un punto, se evita que se mire a otros.
La Cañada Real lleva un proceso de propaganda para su expropiación y posterior urbanización que resulta aberrante: las vías pecuarias que han sido sagradas desde los Reyes Católicos y que han sido las vías del comercio, y el camino para salir de la pobreza, va a ser “modernizado” urbanizándolo para destrozar la Cañada Real, y de paso, seguro que algún negocio hay tramado. Algo similar empieza a suceder con la distribución de aguas en Madrid; y con muchos más negocietes de amiguetes que molan: pero de lo del Madrid Arena llegarán a alguna conclusión muy aparente, poco eficaz y nada resolutiva: porque llegar al fondo de las cosas hasta sus últimas consecuencias es una expresión que de tanto utilizarla no significa nada para los que la dicen; para mí, cada vez que la oigo sé que hay cambalache.
Las tv magnifican y minimizan según su proximidad, que al fin y al cabo es lo que les afecta, cuando no son directamente aparatos de propaganda a favor o en contra: cuando se hable de canal 9 recuérdese la de elementos que pasaron a esa nómina sin haber trabajado en su vida, ni haber pisado el sitio y que se han jubilado de allí sin ni siquiera saber como es, que la memoria histórica ha de servir para algo, vamos.
Ha sido la España del ladrillo, esa aberración que tenía un especial diario en el informativo de la tv “la sexta” muy vehemente y muy aparatoso, hasta que dejo sin más explicación de emitirse.
De Madrid se pueden y deben decir muchas cosas, que todas no las se: empezando porque el Borbón vive aquí, siga la cadena de mando hacia abajo, que el bien no lo encontraremos.
Es fácil hablar de la España del ladrillo, o movilizar a energúmenos para ensuciar Madrid; no lo es menos denostar al pp de Valencia, que méritos hacen, pero el entrar a analizar un problema hasta sus últimas consecuencias no se hace en ningún caso: si se hace un análisis de canal 9, además de ver el enorme dispendio de dinero y el repositorio de vividores que ha resultado ser, dará como resultante que el batua que hablaban ahí era una sistematización lingüística que era ajena al habla de la gente: los que hablan valensiá me darán o quitarán la razón: era un instrumento de “normalización” de manera que basándose en el defender una lengua “oprimida” comprimida y reprimida, han negado la lengua y el habla de la gente que sí lo hablaba y vivía, en un proceso de subducción a la corrección política para una mejor manipulación de la gente: la confusión entre esos hablantes ha sido evidente; la manipulación de tan evidente, apestaba tanto que de lo único que puede alardear es de haber sido la que inventó los programas de cotilleo en grupo para pregonar acerca de gente, y sacar sus más bajas cualidades para aumentar el morbo: eso sí, Tómbola se hacía en castellano, vaya. Cuanto daño hay hecho al valensiá y a sus hablantes, debería ser objeto de una seria evaluación, si hubiera una universidad seria.
Se habla con prudencia: se teme enojar al poderoso, siempre: y eso ha conseguido este sistema, la sumisión y el miedo de la gente, alentando el odio, y la amargura.
En Buñol, mi pueblo, ahora en una campaña de propaganda a nivel local alardean del tema del túnel que tanto he tratado aquí; y desde luego, lo hacen bajo el epígrafe de “que bien estamos urbanizando el pueblo”
Sí; está bien urbanizado. Está preparado para ser una ciudad-dormitorio, siendo piadoso; un reservorio suburbial de alguna megalópolis imaginada; siendo caritativo, lo han preparado para ser  un lecho de tristeza y un miasma de amargura.
Alardean ahora de su triunfo al haber hecho el túnel: triunfo, es: contra los vecinos, contra el resultado del referéndum que habían convocado, contra la cultura, contra la naturaleza, contra el medio ambiente, contra la secuencia del agua, contra la vida social y su desarrollo normal, y contra Buñol: si, han triunfado.
Desde las primeras elecciones municipales gobierna en Buñol la izquierda.
Frente a mi casa había un solar que daba directamente a la iglesia, con lo cual podría haberse hecho una urbanización de la plaza mucho más “ecológica”  y seria que el haber especulado o haberse rendido a la especulación para hacer pisos que se vendieron bien y bien caros; el disparate no empezó ahí: había empezado con la finca junto al puente nuevo que cegó la boca del refugio y que cegó el desarrollo de casas unifamiliares antigüas desde el castillo hacia el río; continuó con lo de Layana, un molino cuya valla pasábamos al ir al colegio, y que desde luego se construyó con todas las propagandas de evasión posibles: pero tampoco se hizo ahí ninguna obra que beneficiara al pueblo: se hizo negocio, se justificó, y adelante; lo de cegar la  balsa de la huerta abajo, bajo el epígrafe de “no se vaya a caer un niño” cuando jamás ahí había muerto nadie, también fue un dislate que justificó la urbanización en altura de los comienzos de la huerta abajo: con los siguientes esparajismos de modernidad se cierra la posibilidad de uso de la huerta abajo y el Planell hacia Alborache, en casas familiares, y con cierta capacidad de intimidad y sosiego: pero claro, el problema de la España del ladrillo es en otra parte, en mi pueblo nosotros lo hacemos todo bien todos: los malos siempre son los demás. No entraré a desmanes ilegales consentidos a amigos, ni en personalismos. Pero si queréis entramos eh, sin problema.
Desde el primer ayuntamiento democrático lo que es la vida en Buñol es un páramo de degradación, una vacuidad social y una carencia de sosiego que han subsumido al pueblo en la tristeza. La izquierda en Buñol no puede hablar contra la “España del ladrillo” porque las mismas causas que usan ellos de excusas, son las que se usan para todo punto de España; lo del cuidado del medio ambiente, el sosiego publico y la calidad de vida, son palabras que se usan para que no signifiquen nada; Buñol ahora es un pueblo degradado, mal cuidado, con una planificación urbana desastrosa y rendida al capitalismo fiduciario más vil, y no se puede alardear de ello sin que se puedan sacar los planos de los últimos años –exactamente desde las primeras elecciones democráticas- y hacer un análisis espacial del término y de las justificaciones absurdas dadas para que se haga lo que decida el Alcalde, casualmente, sin ningún criterio, estilo, elegancia, arquitectura, urbanismo, ni pundonor.
Y así, con apariencia de modernización y “Spain is different” en lo que estamos es que la gente calla por miedo al poder, miedo y sumisión, porque nada puede ser fuera del mecanismo implacable del estado: de tal modo, sin pertenecer a alguna de las sectas del poder, nada de trabajo se encuentra, porque no se convocan oposiciones, y además de controladas, está lo de los interinos, que es una manera de tener a la gente sujeta; las presunciones ideológicas sólo son frases de propaganda de la hondura de “a qué huelen las nubes” y el resultado evidente es que hay un sistema de sumisión feudal a los amos: sean del partido o del sindicato, sean de tal o tal otra administración, el feudalismo es real, y traducido en la adscripción ciega a un sistema feudal de órdenes que llaman democracia.
Lo peor de la peor imagen dada del feudalismo, es lo que vivimos ahora; lo peor de la sumisión al “imperialismo” que tanto se cansaron de denunciar, es lo que vivimos ahora; cuando menos ha valido cada persona por sí misma en la historia de España, es ahora; señoritos feudales del XIX, pero no los reales, sino los horribles que jaleaba la propaganda como lo peor de lo peor; el sistema dictatorial no hace ni falta explicarlo: porque esto sí es una dictadura, y terrible; esta socialdemocracia liberal es realmente el sueño de Stalin: y ahí andamos, en un holodomor pero eso sí, dulcificado y negado por la propaganda.
Señoritos feudales a todos los niveles. Y además los peores: los resentidos, los haraganes, los lacayos, los babosos, los ineptos son los que ahora gestionan el poder en España. Ya va siendo hora de dejar de mirar a otro lado, y empezar a ser españoles, que la verdad se puede intentar esconder pero el negarla no es una buena estrategia.
De la Perspectiva Nevski sale una avenida, la avenida de los palacios abandonados: el soviet consiguió acabar con esa floreciente burguesía; muerto el soviet el daño está hecho, los palacios abandonados y Rusia entregada a una narcoligocracia depravada: en España le rinden pleitesía a Adelson. Y ni por azar encuentro a Igor Stravinski para poder consagrar la primavera con Carpentier.

lunes, 22 de julio de 2013

Navas colosales,ínfimos castillos, mínima humanidad.

La configuración del espacio condiciona la adecuación del hombre y se generan universales, y localismos: la tipología de España se define por diócesis y castillos; la organización del espacio se condiciona a la vez que condiciona la adecuación del hombre al medio y sus avatares. La configuración de las Navas da una topología de aprovechamiento del espacio que genera una concepción social inmanente a ello, el tiempo y los hombres con trabajo y sudor configuran el resto, y la vida siempre se abre paso.
Así, el castillo de Buñol asentado sobre dos abarrancamientos en v y con un sistema hidrológico brillante configura un orden visual de organización del espacio y percepción de los caminos para el tránsito de Castilla y el mar: la configuración formal de una estructura se debe al entorno que ocupa y organiza, y condiciona al medio del mismo modo que es condicionado por él: en la tipología organizativa de castillos podemos hurgar la hermenéutica de la historia y la configuración y ordenamiento debidos; la misma estructura que Buñol tiene la Alhambra, Rubielos de Mora, y algunos otros: la estructura de la edificación, al modo Romano se acomoda a su base de sustentación, estructurándose y organizándose en tal adecuación a una forma definida: una casa romana. Que es la forma que tiene toda casa bien hecha o pensada, no la aberración en las que vivimos hoy día. Son Castillos, organizados en su estructura interna como una domus, que organizan a su alrededor el espacio que ocupan y organizan.
Y España en su avatar hace la única modificación a la domus válida: no hay otra estructura formal de habitación más adecuada, ni creo que la vaya a haber. España en su avatar evoluciona de manera que las casas son lo que se ve: toda fachada es humilde, sobria, recia, casi pobre: sólo se ve lo necesario que se vea, y nada más, sin alardes ni decoración exterior: la fachada nada dice nunca de sus habitantes: al interior es donde se ve, o no, lo que hay, o no, y la calidad, o no, de sus habitantes: son casas familiares, son vidas, son las personas: enseñamos lo que queremos que vean los demás, y cuanto menos, mejor, por no mostrar el flanco ni dar datos a nadie, que a nadie nuestra vida importa.
Cuando dejas a alguien entrar en tu vida, has de cuidarte: puede ser un destructor; los miasmas te pueden venir de dentro, o generarlos tu, que hay hijos que son para matarlos; y si tu vida es buena y bien planteada lo que llega enriquece, y enriqueces así a tu pueblo, a tu casa, a la humanidad: si la soberbia se apropia de una casa, de un pueblo, de un país, todo se va por el desagüe, todo se destroza en regocijo de aberraciones de la cultura y la evolución, siempre en nombre de una bondad, siempre acomodaticio, siempre perverso con la apariencia de bondadoso y benefactor. Y siempre para poder seguir adelante ha de haber una reconquista, porque el mal siempre se justifica en su cobardía, en su horror e impudicia en su magma de mayorías democráticas: la democracia es la ley de Lynch: como somos más, lo ahorcamos.
Respetar a las personas, respetar el pasado, respetar el trabajo ajeno es la manera de respetar y valorar el propio: y la humildad debería ser la ley y hacer el resto. cuando no es así, todo va mal, todo irá mal, trufado de palabrería y justificación.

martes, 6 de mayo de 2008

¡oh! (Rap de "yo también soy abogada")

como tú soy abogado:
y de lado me has dejado.
Me he sentido soslayada
junto a la mamá Tajada.
El que dice que es mi padre
la rabia hizo que ladre:
al igual que su hermanito
que su estulticia lo dejó frito.
El idiota de mi hermano
su protagonismo ha reivindicado
y ha dicho una estupidez:

¡uy que mono! ¡uy que hombrez!
¡de nuestra familia es!
y hemos hecho el espectáculo
público y publicado:
porque fotos y filmaciones
corren ya por la red
de como hacemos el ridículo
los Tajada reuniditos;
y el catedrático gordito
ha mostrado con eficacia
su soberbia e ignorancia
porque quien es un estulto,
un imbécil y un inculto, 
quedó en evidencia
en la audiencia.

domingo, 27 de agosto de 2006

Fin de Verano en la galaxia: El tomate.

En mi pueblo uno de los actos festivos ya institucionalizados es la tomatina. Comenzó como una gamberrada, y como somos como somos, en Buñol caló en la gente, que lo disfrutamos: recuerdo de niño que nos reñían las mujeres y eso, la plaza estaba casi prácticamente despejada y los propios del pueblo nos mirábamos a veces extrañados, sin saberlo comenzar ni acabarlo. Con el tiempo llegó la socialdemocracia, llegó la propaganda como estabulación social, llegó el afán de protagonismo social; la divulgación de la tomatina ha hecho que en muchos pueblos imiten tan sabia costumbre: como Buñol ha sido mundialmente famosa por ello, muchos pueblos desarrollan variantes locales del tema. Que lamentable.

A mi siempre me ha servido como punto de cesura de final de verano, de catarcizar el verano y preparar el invierno; costumbre que no pienso cambiar.

La gente salimos a la plaza, nos ponemos perdidos tirando tomates, luego nos lavamos y destrozados acabamos la fiesta. Como habrán dilucidado los mas perspicaces, En Buñol ni hay tomates ni sabemos como se cultivan. Es una fiesta producto del azar, y lo gamberros que somos en mi pueblo (en cuaresma tiramos los cerdos al rio, así no pecamos)

Alguno ha querido interpretar religiosamente la fiesta: como si al tirarnos los tomates, limpiáramos las rencillas y se volviera a empezar el ciclo. Ya volvemos con la culpabilidad: las cosas hay que hacerlas “por” algo, orientadas a algo mayor; por alguna razón profunda, a ser posible muy obtusa.

Pues no. La tomatina existe porque es divertida, te lo pasas en grande, haces mucho el bruto y sienta de puta madre. Y punto. No todo ha de ser algo muy profundo y con mucho calado; que va, así es mas divertido.

Buñol es mi pueblo. Igual que me llamo Ignacio, por mis pecados, o para obligarme a ser humilde.

Y no es un pueblo agrícola. Es un pueblo de comunistas (tradicionalmente) porque es un pueblo industrial. O lo era.

Y la riqueza de Buñol no es la agricultura, ni es la industria, ni es la fiesta.

Es la gente. Gente capaza de las mayores maldades de las mayores envidias y de las mayores intromisiones (vocablos locales para la intromisión : oleor (de oledor, de oler) tocón….. en muchas palabras Buñol ha hecho de efecto nevera y ha conservado palabras castellanas preciosas; la gente ya ni las sabe (ale listo, dime lo que es un zagato, que me costó quince años averiguarlo, se lo oí a La Paca) Si la gente: españoles prototípicos, que llevamos muy mal la imposición repugnante del valensia como si fuera un idioma nuestro, que somos castellano hablantes, y a mucha honra. Y la gente.

Gente que quiere sus ríos y sus montes: cosa fácil, son preciosos. Y gente que se apuntara a la ecología, o a lo que esté de moda, claro, somos normales, pero Buñol hizo, ha hecho y hará algo, con modestia con humildad, que es realmente asombroso.

Buñol dominó el viento. Lo modificó lo canalizó lo curtió y lo hizo belleza.

Por eso los críos del colegio sabíamos que los que iban al conservatorio eran muy respetables; los músicos de Buñol son elegidos por las más prestigiosas orquestas del mundo: realmente, pienso que los buñoleros prestigian a las orquestas, y no al revés.

Por eso, conforme nos hacemos mayores, sin renunciar a la tomatina sabemos valorar adecuadamente el mano a mano: las dos bandas locales interpretan. Eso, es cultura, eso es pueblo, eso es sabiduría eso es un pueblo que cuida ampara fomenta y valora a los suyos.

Acabará la tomatina y acabará el verano. Este invierno será duro. Preparemos el avatar.