¿Podría decirme que camino debo tomar para irme de aqui? preguntó Alicia; "eso depende, en mucho, del lugar al cual quieras ir" contestó el gato. "No importa mayormente el lugar" ; "en tal caso, poco importa el camino" "...en tal de que lleve a alguna parte..." "puedes estar segura de que todos los caminos conducen a alguna parte, en tal de que andes un trecho lo suficientemente largo"
jueves, 28 de abril de 2011
Sentido, y elegancia
No es la primera, ni de este tipo, ni de Libertad digital: la diferencia es que los bloggers solemos dar referencia de las citas con hiperenlaces; lo de copiar y adjudicarse méritos es más propio de periodistas; más les valía tener un discurso propio, basado en su propia vida o su estudio y obsesiones que andar picoteando por los blogs para brillar con luz ajena: no es el primero ni el último, y me gusta que me citen y referencien, que todos tenemos vanidades, pero las copias disimuladas de los periodistas de argumentos, razones y obsesiones mías cambiando palabras y dándose bombo y pompa, la verdad, me hastía.
El original, aquí:
si alguien persigue a un paranoico, siempre le dan la razón al alguien y nunca al paranoico perseguido.
4, octubre, 2009.
O se otorgan humildad, o referencian o asumen su condición, pero esto de copiar tanto ya me harta.
El pez de la memoria ridícula
Son millones las series de tv en las que agencias especializadas políticamente correctas y maravillosas nos salvan de alcaida, ese constructo que lo mismo sirve para explicar una invasión que una ruptura nuclear, y en breve serán culpables de cualquier cosa: y la gente cree que existe, como los sabios reunidos en una colina en lo alto de un edificio en Manhattan que deciden el destino del mundo, los mismos que quieren sentirse superiores y graciosos desde su soberbia intelectual despreciando a los católicos.
En todas esas series se transluce que el problema del terrorismo en Usa (más o menos una vez a la semana por serie salvan al mundo de un desastre horrible) es debido a su propia esencia, que de ser un país de inmigrantes pasa a tener que controlar todo por su propia esencia sin tener la posibilidad de negar el paso a emigrantes por “la democracia” que nadie sabe lo que es ni como se usa, pero todos se sirven de ella.
La psicodelia multicultural del orgullo guai como molamos y que pijos somos que estamos por encima de todo sirvió en california en los 70, y poco, pero desde luego ahora es tan ridículo como los memos que “reivindican” el famoso mayo del 68 como si hubiera sido algo más que la tapadera para que no resonara la invasión de Praga.
Londres tiene barrios que acuñan su propia moneda; en Francia el problema más que patente y latente, es evidente y consecuente la gente se hace cruces ante tanto extranjero; en España los soplapollas de la progrez que siguen empeñados en permanecer de adolescentes con su patetismo hortera a fuer de envejecer “pero con espíritu joven” lo cual significa que serán gilipollas hasta morir, pero que pague otro.
Toda esta hez que dicen que son cultos porque han ido tres veces al cine, han leído tres crónicas “espesialisadas” de cine y repican sofismas y frases sin sentido pero llenas de adjetivos mal colocados y conocen perfectamente todo el mundo de la cultura, que trufan de series de tv por todas partes cuando no “hacen crítica de tv” en vez de asumir que son unos haraganes que no han leído un libro en su vida, en vez de darse cuenta de que el rollo guai de la muerte de “papeles para todos” sólo trae problemas siempre a todas partes, en toda la historia, tiempo y lugar, en vez de entender las series que ellos mismos ven porque el stress se los come de tanto saquear el presupuesto, se creen ser el sheriff maravilloso de alguna serie, pero por lo civil, y saben que ellos tienen la clave para que todo funcione bien, y en esa pueril ensoñación de superhéroes en calzoncillos, repugnantes en su hedionda memez siguen intentando no ver lo evidente: total, los que van a morir en peleas del tercer mundo pero en España son sus hijos, ellos creen que no.
Claro que España siempre ha acogido a cualquiera que viniera, máxime si estaba necesitado; claro que siempre ha sido mejor tratado el extraño que el propio; claro que está en la esencia de nuestra cultura
“Quien al peregrino cierra la puerta, la del cielo no hallará abierta”
a nadie jamás he visto yo meterse con indigentes, mendigos ni pobres en toda mi infancia: eran, siempre extremadamente respetados y quien podía les ayudaba, sin hacer alharacas ni que se notase, ni mucho menos montando organizaciones para lucrarse a cuenta de ellos como sucede ahora con las siniestras ONG; pero la invasión es siempre una invasión, y es lo que está pasando: no por voluntad de invadir, sino por la laxitud indigente del credo de la satrapía política que se creen superhéroes y más listos que nadie “que listo es mi chico” les dijo su mamá y esa es su ideología; y los ajenos, una vez se sienten que son más prescinden de integrarse y hacen subsumir la sociedad en la bajeza: no van a comprender y asumirse a donde están: es más cómoda la indolencia y el follón que el esfuerzo: no estaban dispuestos a hacerlo en su tierra aquí se viene a medrar, y punto: frente a eso, un mínimo de respeto y consideración exigible no ha sido considerado, no a nadie, sólo a los trabajadores que hicieron de la industria y un trabajo fabril digno de imitación: ahora los albañiles, que son todos, apenas saben sujetar una plomada, no decimos ya una escalera o algo complejo; y eso se extiende a todos los niveles: me excuso en la eficacia, efectividad y lo que sea y eutanasio a cualquiera, total los demás me cubren, y mejor dar muerte que esforzarse en el trabajo: el título, a 9000 euros en el caribe, la inserción en la sociedad valenciana sale de gratis: si eres de aquí te examinan de batua.
Degradando la sociedad llegamos a ser el orgullo del tercer mundo, la popa de Europa y el ridículo de los siglos, mor de los egos de una hez infame.
miércoles, 27 de abril de 2011
Return to forever
Con rigor implacable se pone en evidencia que el tiempo vivido no volverá: aparte de la implicación trascendente tiene un valor que es demasiado inmediato: la eterna alegría positiva de buen rollo guai de la muerte, y “eso, es relativo” la alegre disposición de los alegres muchachos de la progrez a dilapidar el dinero ajeno, el dinero infinito “que no es de nadie” y por lo tanto se han servido a modo, el dilapidar el dinero del estado, el propio, el ajeno y uno que pasaba por ahí, ha acabado: y esos tiempos jamás volverán; han sido una noche fantástica, han sido un rato de colocón, ha sido una desgracia de la cual ellos esperan que venga papá y pague el roto mientras mamá le come el tarro y lo presiona para que no se enfade: eso no es así, porque los eternos adolescentes ya son sesentones que quieren parecer presentables, mientras malvenden el oro del banco de España y las joyas de la abuela “por si acaso” dejando al resto de la familia sin joyas, y sin el dinero. Ellos lo valen, se lo ha dicho su mamá.
Ya no valen las dignidades ofendidas de virgencita a la que “has herido en su orgullo” ni soliviantados gritos de pretendidas varonías que esconden cobardía y mariconez: sólo es el despiste, porque ni saben, ni pueden, ni quieren dar explicaciones.
Y de eso, que es de lo que se trata nadie hablará: vienen elecciones y montarán el numerito de parecer enemigos, distantes y distintos: no dirán la verdad jamás: porque “hay que ejercer la pedagogía” decir las cosas con “suavidad” y “poco a poco” porque “el pueblo no está preparado” mientras miran esperando que venga un alien del cielo que les salve porque no dan para más; no dan para más: está proscrita la verdad, tan simple como que esto se ha acabado, que este roto hay que pagarlo, que hay que joderse, aguantar el tirón y vivir humildemente mientras salimos de ésta: no va a ser fácil, y además con tanta confusión, la gente va a exasperarse: pero esto se acabó, hay que caer de bruces en la humildad, no volverá ese tiempo que nos van a pintar de rosa la hez sátrapa que quiere continuar en el puesto: pero la realidad implacable se impone: esto se acabó, y ahora las cosas serán de otro modo; en nuestra mano debe quedar que vaya a mejor o empeore: y yo, no confío ni en la democracia, ni en el sistema, ni en la hez sátrapa ni en nada de lo que estos años han construido: pero de ésta hay que salir.
martes, 26 de abril de 2011
Vanidad de vulgaridades, y todo son varietés
Pepiño el de los palotes es el epítome de la expresión “tonto de pueblo” y la más fragante evidencia de la estupidez embobada que afecta a toda la hez política: hasta ahí, pocos pueden discutirlo: pero hay dos parámetros que últimamente veo muy repetidos: uno, es el de que “hay que exigir un mínimo de cultura a los políticos” y los hay que les exigen títulos universitarios, y otra, que como es imbécil, no puede ser ministro.
El rizo lo riza intereco, que para denigrarlo, dicen que era el de las fotocopias para Balbás; historia que todos sabemos.
1.- Si Balbás se metió en sociedades con esa gente y perdió, tiene su derecho al pataleo, pero esa batalla la ganó Pepiño, por ser mas burro entre los burros o por lo que sea: la ganó Pepiño.
2.- Es ministro, como todos los de éste gabinete; no aguantarían el más mínimo examen de cultura general, como casi todas las cátedras de universidad, como casi nadie en el “mundo de la cultura” en España. Eso, sólo evidencia la absurda indolencia vital de España, y nada más. Pero son ministros.
Nadie debe ser despreciado por su subnormalidad, falta de preparación o forma de vestir; los mismos que alardean de ayudar a los que menos, son los que luego deploran su éxito: hagamos la caridad, pero los pobres en su sitio: que católico soy, que ayudo a un pobre o a un tonto, pero si el tonto va más lejos que yo, lo machaco y me mata la envidia.
Y realmente lo que hacen es alimentar a un sistema falaz, infame, sátrapa y burocrático: que quien quiera pertenecer al sanedrín de los sacerdotes de la política debe pasar una serie de exámenes que lo validen; lógicamente ponen como ejemplo a Rajoy, que buen hijo para su mamá que aprobó una oposición: personalmente, como todas las oposiciones de “la democracia” sé que son puestos ya dados a los sumisos, una requisito para justificar la designación del esclavo, o del que se quiera promocionar; como casi todos los títulos de los de la hez política en activo. Pero quieren retroalimentar su sistema, el sistema que hace que para ser elegido tienes que pertenecer a una secta, aunque ahora las llamen partidos políticos o sindicatos; y asumir el dogma de fe de “la democracia” y además haber pasado los requisitos que te impongan: por supuesto, por lo civil; pero yo tuve que hacer la mili, cosa que nadie hizo; y nadie se cuestiona que a lo mejor, ni Viriato, ni Leónidas, ni El Cid tenían títulos universitarios; sin embargo, toda búsqueda de la excelencia está proscrita en esta sociedad, y ellos con su consideración de que tenemos que tener unos ministros que queden bien en los salones de Versalles, fomentan lo denigrante de éste sistema.
El menos preparado de España, el más tonto, el más inicuo y el más degradado, todos deben poder hacer política, y ser elegidos por personas; fomentar “pedirles un título” para ser ministros sólo justifica este régimen fascista, neocomunista y genocida, esta satrapía abominable y esta burocracia ladrona. La hez, lo peor de la historia, la progrez: dejan menos herencia de la recibida por primera vez en la historia de la humanidad.
Y por supuesto, siguiendo las máximas de Tip y La Codorniz, uno, que siempre seguirá a los clásicos, jamás dejaré de meterme con el gobierno; faltaría más que un español no denigrara a su gobierno.
Y Pepiño lo cierto es que lo pone a huevo.
Un amable blogger me regaló el sello conmemorativo que con orgullo, luzco: