lunes, 27 de enero de 2014

Canon sutilmente remontante

Santiago debería ser la diócesis a la que el Vaticano envidiara, por su excelencia dogmática y su rango teológico: el catolicismo es España, y esto que ahora pasa, es inmundicia, pasma. Del rigor del catolicismo surgieron Bach y Mozart, CHopin: el gregoriano es el ritmo de la tierra y si no fuera por la evolución del canto llano y la configuración litúrgica del catolicismo, ni orquestas, ni bandas, ni cantantes tendríamos: en lugar de continuar la secuencia, al grito de modernizar para “acercar la iglesia al pueblo” resulta que en la vigilia de la Inmaculada, que yo he hecho con fusil de gastador, el cura decide hacerlo lúdico, con empatía, siendo positivo, con asertividad: es el de la guitarra, en la vigilia de La Inmaculada


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Y nadie les pegó dos tiros, nadie los pateó ni nadie los llevó a una hoguera.

Acercar la iglesia al pueblo: cuanta soberbia encierra esa frase, cuanta ignorancia y cuanta maldad y obscenidad. La ignorancia lleva a la soberbia, al mal. La iglesia es el pueblo, literalmente. El Cristo es el de mi pueblo, y el Santo el de mi pueblo; que por inteligencia podamos asumir un rango superior no nos niega nuestra condición, niega la condición de quien se considera propietario de la iglesia y en su magnanimidad “la acerca al pueblo” porque se cree en posesión de una verdad que sólo a él ha sido revelada y por tanto debe guiar al pueblo para salir del desierto. Para que haya directores y dirigidos –clérigos y laicos- debe haber una configuración del clero tal que no sea un reservorio de huidos de la realidad, espantados, o resentidos; la excelencia, fundamentada en la humildad, y el tiempo en el estudio, es la clave necesaria: y dejar actuar al Espíritu Santo, que sopla donde quiere, y cuando quiere: si desde la ignorancia se dirige a un excelente, además de anularlo cierras las ventanas al soplo.
Pero claro, este cura no ha sido tratado conforme merece con su guitarrica mal tocada e improcedente y su sotana de medias de rejilla que es la que se lleva ahora, claro. Porque en Santiago no hay un obispo armado, conforme manda la tradición de España, y la conferencia episcopal en su humildad humilde anda en sus cosas que no son de este mundo, son las relativas al ibex 35, que se reúnen en el episcopal de Madrid a comer todos los meses, porque Rouco en su humildad, da de comer a los ricos, es que algo de eso le suena, pero claro ¡no va estar en todo!
dar bicarbonato al hambriento
dar polvorones al sediento
y dar por culo al peregrino
O algo así le suena que era, porque él sabe que todo lo sabe, y bastante faena tiene en su humildad dictando su vida para cuando lo santifiquen, cosa que tiene clara humildemente, como el cardenal de Valencia, que en vida se hizo una escultura de homenaje a su humildad, o el arzobispado de Sevilla, que hicieron cerrar al Arny por competencia desleal; y en ello anda la clerecía, y por eso anexionaron los bienes de España a su nombre, lo que la sangre española hizo y a ella se debe, y que del pueblo es, pues todo privatizado por el rango liberal de esa concepción que hacen de la antigüa religión de España, destrozándola: han privatizado hasta el punto material, claro; se olvidan de que España hizo al catolicismo y lo volverá a hacer si hace falta, a pesar de la clerecía y de estos tiempos de siniestros burócratas de manguitos que andan vendiendo España a trozos a sus enemigos y a los españoles como esclavos.
Estamos en la invasión perversa, disfrazado de europeísmo hitleriano se nos ha destrozado en la esencia por hedonistas incultos y amorrados aduladores que han vendido todo por un plato de lentejas: y tan sólo tenemos desidia, amargura y abandono, tristeza como ley y aburrimiento como norma, y hay que parar esto, reflexionar, encomendarse y no destrozar más lo bueno, y empezar a dejar un país sensato para los que vengan detrás, a pesar de las maniobras de la plutocracia que tan bien acatan bajo bendición episcopal la progrhez política del gobierno y adláteres: esto es la muerte del sistema, y todo lo emponzoña de impudicia con la hedionda fetidez del hálito de la bestia, y sólo las personas podemos y debemos sacar esto adelante: sin alharacas ni esparajismos, sin algaradas ni memeces, acabar con todo esto ya y continuar por la senda que venía bien trazada.

viernes, 24 de enero de 2014

Millones de gracias.

Repasando sin motivo aparente ésto, resulta que hace algun tiempo que "Éste lado de la galaxia" puede hablar de que ha tenido millones de visitas.

En plural.

No se si se celebra, o es motivo de duelo.

jueves, 23 de enero de 2014

El futuro acabó anteayer.

Fríen en una silla eléctrica al que ha preferido eso que ir a la isla-prisión; la corrección política es la religión y el ateísmo es delito: también lo es ser fumador. Son demasiado presentes los futuros que plantea Carpenter para Manhattan y Los Ángeles (Escape en nueva York/Escape en Los Ángeles) porque su prospectividad de la realidad es realmente fúnebre, triste, nefasta: todas lo son; fundamentos, hay. La versión de un mundo dominado por una moral social basada en la corrección política, la ñoñez y la cursilería sensiblera con ocultamiento de las partes “feas” de la realidad y un mundo sin un fundamento ni esperanza es también la génesis de Blade runner: acabada tu misión, estorbas, y fuera.

Porque aquí no hay mañana ni esperanza posible

Los apocalipsis imaginados son por invasión extraterrestre: que siempre son malos y perversos; o zombis: ocupan todo sin saber de dónde salen y molestan por todas partes a todo sin ninguna razón ni objeto; todos estos horrores conllevan una merma de la cantidad de gente espectacular, y de los que quedan, un rango tribal de perpetuo enfrentamiento entre ellos por la supervivencia como excusa, y no sólo narrativa; en todo hay un final de la civilización: por sumisión a la corporación plutocrática universal, Tyrrell corporation; o por invasión de cosas raras; en todos la necesidad es huir, sin saber a dónde, para qué, ni porqué.

Se asume que partimos de este momento y con lo que hay: se asume la incapacidad de arreglar nada tal y como están las cosas; se asume que vamos a la destrucción total, por exceso de crecimiento, por entropía, por estupidez: por la codicia.

Se asume la incapacidad de pararse, y reflexionar.

Se asume que la aberración monetaria que condiciona en éste momento todo en el mundo es inevitable, imparable y asoladora, y tan sólo se puede huir, o acabará en la destrucción, o ambas cosas: esa certeza es la que alumbra toda la narrativa de ciencia ficción y ficción prospectiva de la realidad: si un día no hay dinero ¿Qué hacemos? Y es cuando las vidas empiezan a cobrar sentido.

Y todos somos conscientes, y la gente está asfixiada viendo la trampa y la imposibilidad de salir de ella, esconderse, disimular o soslayarla: el dinero asfixia y condiciona de una manera atronadora todo: y sólo lo dinerario es lo que mueve al mundo, aunque engañen a las mentes más débiles con delirios de presunciones ideológicas.

Y la vida no es eso, nunca es eso, no es eso lo que importa en la vida, tan sólo es una herramienta a la que la codicia ha dado alas y la condición humana ha hecho el resto: pero preventivamente los gobernantes legislan de manera que nadie pueda llevar una vida honesta de humildad: no puedes producir tu propia energía, debes pagar por ello aunque la produzcas tu; si produces tus alimentos, sean huevos, cerdos, gallinas o huerta, debe ser o clandestino o controlado por las mismas autoridades sanitarias que certifican y condenan como saludable cualquier cosa en nombre de toda arbitrariedad; todo ha de ser controlado en tu vida, en la vida de cada uno, hasta la intimidad ha de ser controlada y certificada por la corrección política.

Se ha elaborado una realidad aberrante fundamentada en una premisa falaz: hay que progresar; se progresa hacia un futuro mejor, y dado que científicamente hemos decidido que esto es lo mejor, vayamos a ello: pero ¿Cuál es el futuro? ¿Hacia donde debemos ir? Grandes palabras, enormes proclamas, y alharacas y esparajismos por todas partes: se ha caído en la trampa de los planes quinquenales, que es la versión científica del cuento de la lechera, tan bien cantado en la transmisión oral en los cantes de ida y vuelta.

Piensa remediar la situación del hogar, que es toda su ilusión

Planes que nunca han salido y que jamás saldrán; planes elaborados en base a criterios de avance de futuros imposibles, y fundamentados en la codicia: lo importante es la bolsa y su fluctuación. Y no es predecible, tampoco, a pesar de los que la manejan: pero todo se justifica con ecuaciones de economías imposibles

De números sin fondo

En impúdico reto de ciencia sin raíces.

Pero hay que progresar “por un futuro mejor” que nunca sucede, y siempre es justificado: la propaganda condiciona toda percepción y es muy difícil encontrarse a uno mismo o ver con cierta lucidez la realidad: el sistema se ha hundido, ha muerto, y muere matando.

Que es lo que ha hecho desde que la industrialización se definió como progreso porque se podía ir en tren; no se atendió a los relatos de Dickens ni a la realidad aberrante; sólo que se progresaba. O eso dijeron, y en eso creímos: Malthus hizo sus catastrofismos del fin de la humanidad eternamente aplazados y eternamente retornantes: porque el clima cambiático es maltusianismo, todo catastrofismo tiene ahí su fundamentación final; todo el capital se dedicó a organizar movimientos y trajines que llevaban siempre a la justificación de la codicia y como método la negación del ser humano: como todo ha fallado, es que no hemos negado bien al ser humano, no es que los planes sean malos.

Y todo esfuerzo se dedica a ningunear, despreciar y anular a la persona desde su nombre: ya sea como ciudadanos, proletarios, productores, votantes o consumidores son cualquier cosa, menos personas, así anulamos de paso su vida, su avatar, y el respeto mínimo.

Y todo va asumido, menos el momento de avance de la humanidad: desde Roma que organiza el espacio y le da uso y rango a la vida humana, hasta la industrialización (que no sucedió en Roma por casualidad, que un Romano de Sagunto, rival de Trajano es evidencia de ello) es el momento en el cual la vida humana es más rica, más creativa y más plena; la propaganda hace del Medioevo algo horrible; la propaganda necesita justificar a sus amos; el mundo se hizo con rango, clase, elegancia y distinción, y lo único que cambia en ese momento es que España descubrió América y organizó el mundo: la codicia justificó todo desmán posterior, que aunque con toda la capacidad de pecado del hombre intacta, en Roma se vivía muy bien, y en la edad media. No así hoy.

¿Cuándo se truncó esto, que sí es evolución real, avance y progreso? ¿Cuándo se estropeó? La algarabía francesa no fue sino un efecto de la industrialización, pero mantengo que Trento fue el disparadero donde se certificó el perder todo oriente y luz para dar pábulo a la codicia: bajo la apariencia de teología la discusión era de lo más mundano: la codicia y el poder, la envidia a España y la necesidad de justificar ambiciones, maldad.

Queda la pregunta, falta la respuesta ¿tenemos la capacidad de pararnos, y reflexionar? ¿Podemos hacer de lo que hay una vida plena y justificada en sí misma para cada persona en su calidad? Porque somos más los hastiados del sistema que quien lo defiende, somos más los silenciosos hartos que los jaleantes propagandistas, somos más los que buscamos el ser que los que aparentan, y sin embargo, por indolencia y cansancio, la codicia sigue dominando al mundo contra las personas, contra la vida.

Espectando

El elitismo máximo ha sido siempre la eliminación de barreras entre la obra y su público: la muestra de máximo nivel ha sido ver “las películas en versión original” porque, si no, pierden mucho. Los traductores en España hasta la fecha, o casi, han sido prodigiosos manejando el lengüaje: a esos ni agua, ni reconocimiento, lo snob es ver las películas en versión original.

Ya, si además se ha leído la obra en su idioma original, puedes caminar levitando con aureola sobre tu cabeza entre la plebe, incultos, pobres “Shakespeare pierde mucho con la traducción, hago lo que puedo para traducirlo pero claro, hay que leerlo en inglés

Claro: hay que saber inglés hasta un punto en el cual en la memoria preconsciente de tu cerebelo llevas la industrialización y la memoria del hambre reflejada por Dickens (traducido) y ya lo máximo escuchado es que en Corea se hace muy buen cine; pero lo han escuchado en inglés.

Y el Tao Te King todos lo tienen como un libro de sabiduría, en alguna versión original: original se ve que es sinónimo de inglés. El día que se enteren que todo eso llegó a Europa por España y gracias a los jesuitas, les va a dar algo.

La queja primigenia es válida: cuanto menos intermediación entre el artista, su obra y el público, la comunicación fluye mejor: todos alaban los conciertos en directo, que ahí es donde se ve lo que hay; y la creatividad y la expresividad  donde mejor se ve es en espectáculos sin ingenierías de sonido ni tramoyas teatrales de negocio del espectáculo: una orquesta tocando, o el flamenco: uno con una guitarra y otro que canta, baila alguien y no hace falta nada más para la fiesta.

Donde mejor se percibe lo bueno de la relación directa entre el espectador y la obra es en el flamenco; y ahí se valida.

Con la certeza elaborada desde una inmadurez elitista y soberbia se ha llegado a un punto en que lo escrito va directamente de mi pantalla, una vez cerrado, a la de quien me lea, sin necesidad de un negocio industrializado que lo sustente (aparentemente, la red lleva su aparataje comercial también) y por ello tengo lectores: a la manera antigüa pasaría por muchos filtros comerciales e industriales antes de ser aceptado “en sociedad” y tener márchamo de poder expresarme: en la iglesia existía el nihil obstat y se consideraba censura; la presión comercial ejercida sobre toda la creatividad ha generado una maquinaria inútil que ahora, obsoleta, busca su justificación, y la certificación la dan los lectores, y nadie más; nadie me condiciona, prejuzga o maneja para elaborar mis dicterios previamente, y en ello se va desarrollando ahora todo el asunto de la expresión: la escultura, la literatura y la historia ya no son mecanismos de comercio sino lo que va por la red: el que no quiere saber no sabe, simplemente; y la mayoría de universidades han caído en una obsolescencia decadente que tan sólo mediante el negarse a ver la realidad pueden sustentar sin que se les caiga la cara de vergüenza; la gente que quiere mantenerse en la mediocridad, en consignas, o certificando su inmadurez encuentra los lugares: y quien busca la discusión y la excelencia también; cada cual su discernimiento. En la música debe ser muy grande el descontrol: muchos oigo que hablan de su obra en discos, limitando al tamaño industrial la capacidad creativa de la obra, cuando ahora más que en discos han de ser temas, composiciones u obras lo que se mueva, por la red: el dinero vendrá de los conciertos en directo, de donde toda la vida ha vivido el flamenco en España.

martes, 21 de enero de 2014

El bucle recursivo

Habrá de ser en recipientes de un solo uso el aceite en los bares: como el azúcar; en breve no habrá saleros: todos debemos mantener una dieta incolora, inodora e insípida para no causar problemas al amo o a la sensiblería cursi de la ñoñez: ni siquiera sobre tus apetencias tendrás mando, te dicen cuanto azúcar has de tomar, cuanta sal y ahora cuanto aceite: lo anticipé en Una realidad fractal (aquí el extracto) y persiste la propaganda para doblegar a la gente, por todas partes toda la propaganda busca la anulación de las personas en beneficio de una categoría en la cual el valor sólo es el valor de uso, y nada las personas: la negación de la humanidad.
Todo, por todas partes, a todos los niveles.
El esquema de la “salud” convierte  a ciertas consignas en “comida sana” o sea: obviamente, la otra comida es comida enferma.
Comemos como zombis putrefactos, y nosotros sin saberlo.
De la aberración en que están convirtiendo el sistema sanitario español ya hablé en La relación; si no os habéis dado cuenta, la informatización de los procesos conlleva el control, por cualquier cualquiera, de la salud de las personas: se acabó todo espacio de intimidad.
Y a nadie he oído rugir esgrimiendo el juramento hipocrático.
La comida ha de ser tal como diga la plutocracia, y vuestra salud, que las enfermedades van por modas, con todo un enorme aparato de propaganda a todos los niveles que quedó en evidencia hace poco cuando la famosa gripe iba a diezmar a un tercio de la humanidad
fuese, y no hubo nada.
Excepto unas cuantas cuentas corrientes engrosadas: eso que no falte, y conforme avanza el capitalismo dinerario, la gente más subsumida en la pobreza; cuanto más financiero el sistema, más pobreza en las personas: y nos creemos evolucionados.
Pero claro, todo tiene una justificación: nadie queda a salvo: el que no tenga colesterol, tiene triglicéridos, y si no, inventamos un nuevo parámetro o lo endosamos a la categoría psiquiátrica.
Nadie jamás tendrá el colesterol bien, ni el azúcar, ni los triglicéridos: un organismo vivo es por si algo eternamente cambiante, y en su capacidad cambiante se desarrolla la vida entera, porque es el perpetuo cambio, y sólo hay un momento en el que todo queda acorde y plano en los parámetros, la muerte: la máxima entropía; mientras tanto, o asumimos que la vida es cambiante, o seguiremos siendo estafados. Como sigue sucediendo con la consigna del clima cambiático: de algo cuya esencia es el cambio hacemos dogma, dado que falló lo de la capa de ozono, lo del niño, lo del enfriamiento global, lo del calentamiento global: nada, a cuenta de descubrir que el clima cambia, definimos el clima como cambiante y asignamos todo el poder catastrófico al cambio de algo cuya esencia es ser cambiante: la gente aún defiende la existencia de tal tema aun cuando su inventor (impulsado por la Seminova, obvio) ha reconocido que todo era una falsedad. Dada la consigna, todos a seguirla, y así va la cosa.
No hay para tanta patología, ni para tanta catástrofe, ni para tanto misterio: hay recuas de haraganes al servicio de la plutocracia financiera, que va dictando perversamente consignas que encaminan todo a un mundo estabulado con una presunción cientifista de organización y control que es, en sí, perversa en su planteamiento, organización y desarrollo, pero en las delirantes ensoñaciones preadolescentes de mundos felices se fundamenta todo el rigor de la inmundicia que sufrimos hoy, y no sólo en España.
Pan, aceite y sal; jamón, mujeres, que envejezcan, que sean personas antes que objetos de extraña visión y delirio del gran masturbador enfangadas en una imagen proyectada y mantenida por la propaganda; vidas plenas, y sólo así la vida se abre paso: mientras el fragor de la burocracia pestilente siga sustentando al vómito de la bestia, todo ira a peor, siempre, por  todas partes.

jueves, 16 de enero de 2014

Gamonal

Con razón o sin ella el pueblo ha dado dictamen, y se han impuesto al poder establecido.

Ahora es cuando van a perder.

Ahora la izquierda “internacionalizará” el “conflicto” inventando ofensas ficticias, o excusas variadas para extenderlo por todas partes; de tal manera, el ímpetu vecinal, espontáneo y triunfador, acaba disuelto en una miríada de “movilizaciones” de “apoyo” en las cuales las histéricas de la izquierda usan para su protagonismo las vidas ajenas sin ninguna decencia y con total impudicia.

Cuando murió Franco –y jamás antes- a cada huelga de cualquier fábrica iban los del frap, se ponían delante con una pancarta y luego se atribuían los méritos de todo: todo lo jodieron, y entre ellos a navajazos.

Ahora, en todas partes a “apoyar” de manera que quedará disuelto y en breve plazo harán, literalmente, lo que les dé la gana después de haber dejado en el abatimiento y hundidos a toda la gente que han defendido Gamonal desde Gamonal.

Lo han hecho con el asunto de Túnez, de Egipto: lo han disuelto en un magma, y de tal magma el resultado no es la nada, sino que han servido de banderas falsas para acabar justificando aquello a lo que se oponían.

Se respeta a Gamonal, se respeta a Burgos, se considera en su valor lo que sucede, y se interioriza, y cada cual ante sus problemas, actúe en conciencia y sin miedo: si sigue el sistema de movilizaciones y algaradas, follones y todo el mundo hablando sin saber, habrán ganado los malos y todo será convertido en una bandera falsa: y todas las movilizaciones de la izquierda desde 1974 han servido para favorecer aquello que se decía combatir.

Demasiadas casualidades.

Aquí lo que está claro es que se obedece a los intereses de un amo, y nada más: tienen el poder con la “democracia” como coartada, y en ello fundamentan todo desmán: más se dicen oponer, más favorecen lo que dicen combatir, y engañar a la gente es fácil: ahora, a quien quiere ser engañado, porque con la red en vigor, quien lea la prensa antigüa o se informe por los medios, es esencialmente un ignorante indocumentado; y no me valen excusas adolescentes de “eso no lo sabia” en la concejería de cultura de Valencia ante la denuncia de desmanes, la respuesta es “no me consta” pero si consta en su cuenta corriente.

Ahora vais a ver como hacen lo de Gamonal, como disuelven ese movimiento de las personas, como acaban saliéndose con la suya y como dejan a todo Burgos abatido y sombrío al ver como la manipulación de la izquierda hunde todo aquello que toca. Afán de protagonismo, simplemente.

Y al buen servicio del amo, que no les vea desfallecer.

miércoles, 15 de enero de 2014

La cabaña del tío Rajoy

Como cualquier garrulo, se ha ido a rodar un videoclip a Nueva York: haciéndose el humilde, aparentando secundario, quiere parecer el protagonista, pero evidentemente es el segundón: El negro alegre y zumbón, cantando alegre, y bailón, le ha dictado la orden de la plutocracia: “lo importante es bajar el nivel de paro” y ale, a vender todos collares.

El paro sólo importa a los contables siniestros de la plutocracia; los Españoles somos un pueblo de trabajo y alegría; si no queda más remedio se trabaja a sueldo pero cada uno tiene su vida y en su vida un afán: destruyendo toda la capacidad personal de los españoles han destruido una forma de vida que da de resultado una economía en la que se come con aceite, pan, jabugo y sal, y la gente muere, y la vida sigue; ahora todo tiene algo que lo hace esencialmente horrible: cualquier faceta de España es denostada con argumentos ridículos y siniestros refrendados por la ONU: lo anticipé en “Una realidad fractal” y el tiempo me da la razón: en la cabaña, el negro zumbón le ha dejado claro a Rajoy como quiere los esclavos y además en que estado de decrepitud: y esto lo consideran un éxito, éste zangolotino bisojo que anda acabando de entregar España a sus enemigos, entregando a las personas a la esclavitud: le han prometido un buen puesto en la celda y colabora como un mierda, como un liberal, como la hez.

Todo lo que es Español ha sido desterrado de la vida como algo malo, se eleva a los altares de la estupidez toda imposición de la propaganda: ahora entra la moda de pegar indiscriminadamente a la gente: esto, promovido y alentado por poder plutocrático y fomentado por la prensa tradicional tiene un fin, muy claro: que todo el mundo hasta por la calle ande con miedo al sr. con el que se cruza, al aspecto de alguien, al desconocido: y el conocido, pronto dejará de serlo por miedo, que lo han instalado en la gente.

La violencia está servida.

Miedo, amargura, tristeza, insatisfacción, culpabilidad, ansiedad y desasosiego hay en todas las personas: han impuesto el modo yanki de perder la vida y no de vivirla, de manera que pronto oiremos rugir a los liberales su derecho a llevar armas, que como te descuides se acogen a la quinta enmienda, y creen que son modernos: si. Modernos, la esclavitud moderna es eso, y los replicantes deploramos el estado de la Tyrrell corporation: debe ser destruida en raíz, debe haber ya millones de Sarah Connor dispuestas a la lucha.

Imponen todo y la gente es sumisa por acomodaticia, y les cuesta darse cuenta de que han caído en la trampa de la esclavitud: la presunta libertad sexual trajo la máxima denigración de la mujer en la historia; la apariencia es perversa: consideran que el traje y la corbata es ir bien vestido y desprecian al campesino y sus ropas; la historia de la música empieza con los bitels y por supuesto el flamenco es una cosa folklórica, para turistas; los toros hay que prohibirlos; no hay que comer carne para cuidar los animales; y se creen todas, jaleando tales memeces, que son hadas puras, en vez de asumir su condición de espelunca carnal; y de ese modo la condición de persona se ha perdido en beneficio de una esclavitud de campo de concentración a precio tasado y vida medida, hasta en las palabras: prohibido decir joder, maricón, puta: todo lleno de eufemismos, a la cursilería se le llama corrección política: los negros no lo son; de manera que nada es nada porque todo se difumina en una dimensión cursi de la realidad que genera la esquizofrenia como base de sustentación de la vida: se habla en inglés de manera que los sistemas de control social inglés por la sanidad y la psiquiatría sirvan para cualquiera: no sirven ni para ellos, pero desechan la condición única de la persona y así, seguís siendo esclavos.

España es invadida. En Francia la gente ya está rugiendo, en Burgos el pueblo está harto de tomaduras de pelo para forrar amiguetes, en Holanda miran con resquemor las pretensiones islamistas mientras los burócratas de Bruselas son agasajados por Jerjes.

El negro zumbón desde su despacho oval es el perfecto esclavo que cae bien al amo y a él le sirve con excelsa corrección: el deslabazado zangolotino que se da tanto bombo obedece al capataz del amo demostrando su servilismo: la moneda de cambio somos nosotros, y mi vida no está en almoneda: yo juré dar mi vida por España, así que, a ver por donde empezamos.

Pero ya.

martes, 14 de enero de 2014

No sabéis ni en que día vivís

A tal potencia llega el fragor de la confusión.

Una familia real –y no regia- que tiene a la Leticia que impone la incultura a su propio nombre y todo lo demás al Leticio, manifeseando para quitarse obstáculos a sus deseos principales de Disney, jaleada debidamente por los liberales que jalean babeantes la liberalidad del neoborbonismo en muestra flagrante de su hiperultramodernidad de la muerte ¡te lo juro, tía, que somos liberales, lo mejor! y la Leticia allana su camino a ser coronada como la hiperprincesa de Disney: su marido realmente es el acompañante, mientras que la infanta Elena ¡que campechana! también manifesea sus deseos dinásticos humildemente “no es por mi, yo es por Froilán” y en esta cutre, baja, soez, vulgar, ordinaria y choni pelea dinástica en la cual el mediador es F Glez vamos a acabar no teniendo al ansiado por algunos Rey Legítimo, sino a una dinastía Seljúcida, a los herederos de Fu Man Chu o a los descendientes de Saladino convertidos en Reyes de España por la tibieza del orgullo gay, maricones a los que acto seguido ejecutarán; pero entre ellos llaman “su trabajo” a andar manipulando todo contra alguien: el partido borbónico por antonomasia, el PSOE (Partido de Saurón y sus Orcos en España) está hecho una piña y un ejemplo de unidad: ahí cada uno es uno, y va el agua por todas las tablas: ni intentando aparentar unidad formal lo consiguen porque todos, a todos los niveles hacen la guerra por su cuenta esperando no caer mal al siguiente caudillo, puesto al cual aspiran grandes inteletuales: Olvido Hormigos, Amy Martin, Lucía Etxebarría, Belén Esteban, Carmen Calvo, La Sinde Cencia, y grandes personajes de la cultura que no tienen y de los expresos europeos: y con el del PSOE ya llevamos dos problemas dinásticos, pero claro, en el pp además de las baronías, tenemos la amigable disensión entre Sor Aya y la maricospe, y al reconocido imbécil de González Pon’s de belleza en siete días intentado estar en primer plano de algo, con la Sánchez Colágeno demostrando que de tan pepera que es, es de ciu, y siendo de ciu es como es pepera, porque es mas lo que les une que lo que les separa mientras se demuestre lo contrario y dos huevos duros; y los sindicalistas de pro y contra, andan en un cursillo autofinanciado estudiando como es un trabajador, como se le reconoce y sus atributos, con dibujitos y power point, mientras sacan impunemente de España enormes masas de dinero sin que se entere más que el cómplice inmediato, y todos entre ellos traicionándose por la traición, que al fin y al cabo es la esencia de todas sus vidas, la traición: dictó Molotov la doctrina a seguir, y cumplen fielmente “no esperábamos que nos traicionaran, nosotros nos adelantábamos y los traicionábamos primero” y en ello andan todos, en todo, por todas partes.

Y vosotros sin saber que hoy empiezan los idus de marzo.

domingo, 12 de enero de 2014

Breaking Cat

Toda trama criminal acaba alcanzando un nivel en el cual por su propio éxito está cerca de la máxima entropía: a veces el exceso de dinero es una gran dificultad para justificarlo ante el estado. El rigor de la trama exige que cada una de sus piezas sepa mantener su posición, y sólo ésa, sin ninguna alteración de ningún tipo, pues la estructura de telaraña hace que el fallo en alguno de los miembros rompa todo el juego de tensiones, y dé fin catastrófico a la trama.

En Barcelombia nadie chista al independentismo ni se mueve de sus posiciones más o menos tibias, mas o menos declaradas o supuestas, y en esas siguen medrando: pero, la trastienda da señales: todo el mundo anda buscando la salida: quien no empieza a dedicarse a labores más alejadas del “debate” en cuestión por su trayectoria o ficción, inventa nuevas tareas que lo mantienen lejos de la primera línea: todos saben que del cuento del catalanismo viven, y lo mantienen desde la vehemencia o la tibieza, pero alejándose: quien no afianza sus relaciones con corporaciones de países lejanos, busca en los barceloneses del exilio referencias para buscarse una salida; quien no ofrece sus servicios a universidades extranjeras lo hace dentro de España, por ese orden; quien no se busca un camino por un conocido de la carrera en Nueva York, afianza sus amistades en el pueblo originario de la familia.

Todos están preparándose para escampar, todos saben la debacle que han montado.

Y no sólo es la ficción nacionalista Pujolana, que tal modo de actuación se está dando demasiado: delegados sindicales que se retiran a meditar y “escribir” cuando son auténticos analfabetos; la Aído y la Pajín siguen “luchando” fervorosamente por la causa del fundamento y la esencia de la purezicación: desde Nueva York, con nuestro dinero, a donde mandó Anguita a su hijo a justificar su propia vida; ¿donde anda Zaplana? y todos tienen trabajos en multinacionales aviesas que ¡oh que bien nos va la vida! casualmente colocan a los hijos en países extranjeros: el del Gay Ardón en Brasil, los del orgullo y la satisfacción en Suiza…. los hijos de F. Glez son motivo de risa y chistes en los mentideros de Nueva York en donde hacen payasadas; en Miami hay una recua de empleados de multinacionales que son un reflejo de las cortes españolas.

Ni uno de todos esos ha hecho contrición, ni uno de todos esos tan siquiera se da cuenta de lo que hacen: si cuela, adelante con todo, si revienta, ellos se consideran a salvo.

 

El estado del bienestar, la democracia, Europa ¡como hemos progrecesado!

sábado, 4 de enero de 2014

El síndrome de la Castafiore

En el 2009 el gobierno de España puso un aval a una empresa privada; ahora una ministra de España debe arreglar ese roto y encima vendérnoslo como un logro: si José Luis rodríguez “El puma” usó el nombre de España, que para él debería ser sagrado, para favorecer a Sacyr en un negocio de listo “mi cuñado que está en el ministerio…..” y así han ido las obras públicas en España en los últimos treinta años, que todas deberían ser demolidas: se oferta un precio muy bajo para luego en los modificados hacer el negociazo: España hundida, y la ministra a defender los intereses de una empresa privada de gente cuando menos dudosa, y no los intereses de España.

¡Ah! que son partidos rivales, y por eso no han dicho ni mu del anterior gobierno ni usan esta enorme destroza como artimaña de propaganda.

Van juntos, el que no quiere ver no ve.

Y encima se inventan lo de “Marca España” yo juré defender a todos los españoles y a España, no a Adidas ni a a mercedes ni nada de eso. Dan vergüenza ajena, tanto cinismo e hipocresía: sueldos obscenos saldrán de tal ocurrencia.

El “debate” debe ser el aborto. Se alienta esto con leyes y hasta el episcopado juega: la vileza está servida, hagan juego señores. El aborto. Entrar a lo que es la intimidad de las personas, ponerlas en almoneda, y ser objetos industriales de uso, disfrute y producción, y no la consideración de la persona como valor en sí misma: y la clerecía jaleando tal discusión. Les vendría bien, si no leer el Evangelio, al menos ojear el catecismo, aunque fuera el de niños: han entrado al “debate” ese es el error: de lo más íntimo de las personas jamás se habla porque el hecho de hablarlo ya es faltarles al respeto; ponerlo en almoneda una infamia; jalearlo es ser un codicioso de la plutocracia.

Hay cosas que nunca se deben hablar delante de los niños. Y cosas que se solventan en familia, y jamás deben salir de ahí: por respeto a las personas.

Esto que es en sí mismo herejía en su planteamiento, cabe en una sociedad que fuerza el sajonismo como forma social, y en la cual se alardea de la ignorancia del propio idioma, en favor del inglés, el idioma del enemigo, que se podrá imponer por su pobreza y carencia de toda belleza; porque el idioma es la justificación de la ignorancia: no lo sé, pero no lo saben en inglés, y la corrección política es comportarse como sajones puritanos que da vergüenza esa forma social: y lo jalean, en radios financiadas por el pp y con obscuras sumisiones a los lobbys de poder de Washington.

En todos los niveles de la administración los amargados han hecho su vida: ¿para qué esforzarse en leer un libro, si tengo el poder sobre “la cultura”? así conformo a medida el mundo en delirios de sueños de adolescencias no resueltas en madureces deplorables y en tonterías y estupideces sublimadas. De tal modo, por elevación de la vulgaridad, la mediocridad ha dado paso a la gleba como forma de gobierno, y así nos va. La única norma que se cumple siempre es la confusión. Y el gobierno avaló la bestiada del canal de Panamá, que si nos hemos quejado de los sobrecostes de las obras de pueblo, esto nos va a salir barato: nadie irá a la cárcel; lo pagaremos todos. Algunos con la propia vida, porque hay demasiada gente al límite. España avalando a mercaderes.

La confusión, el arma del diablo.

Pero todos, se miran  y se encuentran tan bellos de verse reflejadas en ese espejo.

miércoles, 1 de enero de 2014

Fortunato

La barra de Caberote de tan abierta era una galaxia de miríadas de historias de la historia, que se certificaban por conversación y gambas al ajillo, cañas y la paciente atención de Caberote: el bar se llamaba La Viña, su impecable gestión, pues, la tuvo el Caberote, emboscado tras sus gafas y la discreta presencia entre fogones de la familia: el bar sólo era una barra, era la barra.
Frente a los escaleretes que llevan a la fuente de San Agustín, frente a la relojería y junto a la farmacia, discreteaba en la plaza Caberote; ya pasar calzados Avenida era salir de un campo orbital que centraba la relojería, la farmacia y caberote; por el otro lado, el bar Rosales cambiaba el espacio-tiempo a las vicisitudes de las bandas de música y era otro mundo; yo entré de la mano de mi padre, y sin darme yo cuenta me hice mayor, pero ellos sí se daban cuenta: Constantino, Eliseo, Fortunato, señores mayores que sin mirar certificaban, tenían privilegio clientelar en la barra; en esa nomenklatura, Aparisi era ley: D. Salvador, y en su rango Juan; el tiempo va dando claves que la realidad inmediata te impide ver, ahora lo que la memoria me certifica con claridad es la alegría: todo cotilleo, chascarrillo, sucedido o charla era siempre tamizado en la ironía, el sarcasmo y el respeto, lo cual ahora puede parecer imposible, pero yo me crié así: para hacer humor no hay que hacer burla de nadie, porque eso no es humor, es maldad. Y ahí todo era tomado en su medida justa: con humor, que ahora sé que era un acumulado de sabiduría por vivido y vívido avatar de todos ellos: eran los extrañados, tras la guerra fueron extrañados: no podían vivir en las ciudades y cada vez que venía Franco a Valencia, todos al cuartelillo.
A la muerte de mi padre empezaron a discretear conmigo: por ellos me había hecho anarquista, por ellos sabía indagar la hermenéutica de la historia, por ellos supe que fue Alberti el que denunció a García Lorca desde Radio Albacete “ese gran poeta que ha sido acogido por el amigo poeta en la ciudad de las empinadas cuestas mirando a la nieve….” sólo le faltó decir la dirección completa, y claro, Detuvieron a García Lorca en casa de Luis Rosales: me lo dijeron ellos, la vida los certifica, la memoria me los revisa en un sistema armónico de alegría y era divertido, todo lo era: Fortunato entonces ya era una leyenda: era el fotógrafo del pueblo, por supuesto no oficial; y se asumía como normal que a veces olvidaba poner carrete; en la barra, Caberote me embromó un día  “Ponle la radio, Fortunato” y con el servilletero de la barra, se lo ponía junto a la oreja y giraba un mando imaginario, haciendo los ruidos de la sintonización de emisora tan propios de las radios que aún funcionan y eran normales hasta el año 2000 aunque ahora parezcan prehistoria; hacía el sonido perfecto, parecía una radio hasta con los pitidos agudos y rateos de la sintonización: era divertidísimo.
Fortunato ya era una leyenda.
San Miguel y Los Reyes tras la guerra fue durante un tiempo prisión: en su rutina todas las noches contaban a los presos antes de acostarlos; y al amanecer.
Una mañana había uno más.
El desbarajuste fue de alivio. Cuadrando los papeles, vieron que llevaban unas semanas teniendo un preso más: no se había fugado nadie, había  uno más. Toda la prisión patas arriba, todos los papeles revisados: es algo que descuadra cualquier organización: una prisión puede tener un fugado, pero no uno de más.
Tras varias veces tenerlos formados en el patio, acabó saliendo el intruso.
Era el coronel soviético Zitro Otanutroff.
El follón que se montó ya se puede imaginar. Tras la guerra. Todo el mando civil, político, militar y policial a revisar la ficha, quien era y demás; un coronel soviético y encima servido en bandeja.
Azuzado por el hambre, Fortunato se coló en la prisión; cuando lo pillaron dijo su nombre al revés, y si no había montado lío, lo acabó de arreglar haciéndola aún más gorda: ya puestos, él, coronel soviético. Como el resto de la barra de Caberote, había sido militar en el bando republicano, y el hambre lo había llevado a ingresarse en prisión; aclarado todo fue extrañado a Buñol: de vigilados por la guardia civil, la paz de la posguerra los acabó haciendo amigos; a los guardias civiles, a los extrañados y a los que habían combatido en el otro bando: de tal modo yo oí las dos versiones y ellos me certificaron mentiras y trampas, cuentos y realidades, magnificaciones y miserias.
Fortunato mantuvo su entereza anarquista hasta el final: tuvo la oportunidad de ser fotógrafo del Levante, el periódico del movimiento y no quiso: el nunca trabajaría para el régimen: y nunca trabajó para el régimen; no era un indigente ni un caradura, vivió pobremente pero con dignidad; no colaboró con el enemigo, y fue anarquista siempre. Alegre, y divertido, avispado y culto, vivió su propia vida en su criterio y medida, y nunca causaba más que buena impresión, alegría, y transmitía bonhomía y sosiego, daba gusto estar con él; en mi recuerdo me doy cuenta que en mi concepción de la historia, de la hermenéutica y de la vida, esa alegría y ellos me condicionaron más que la carrera, porque mucho me contaron, desde muchas perspectivas, y me explicaban las razones profundas de las actitudes de ellos, y de sus jefes, y de lo que pasó, tal como lo vivieron: que no es mala escuela. Anarquistas, comunistas, un capitán de la columna Durruti, no es mala escuela para haber aprendido que lo importante nunca es lo que te cuentan, sino lo que callan; y que a pesar de todo y a pesar de todos la vida va; y ahora, en el casino de Castroforte del Baralla me esperan junto a la ría porque aquí estamos de paso mientras la realidad levita, y en estos tiempos en los cuales lo importante es la apariencia, los que de verdad fueron vienen a mi memoria con respeto, cosa que no creo que pueda suceder con la hez que hemos encumbrado en esta generación.


En ése momento, escampando la lluvia y anunciando ya el frío la madrugada pasó Fortunato por la plaza, totalmente empapado, procedente de Dios sabe donde y con dirección a su casa, habitación con comedor, cocina, cama, estudio fotográfico y domicilio de seis por cuatro metros. Se cambió la ropa mojada por un pijama húmedo y abrió la cámara para empezar a revelar, pero no había puesto carrete.

De Matemática Lítica.