viernes, 30 de diciembre de 2016

Ominosa Edad Media

En 1989 se empezó a hablar del enfriamiento global: entonces uno de los primeros temas que salieron fué el de los ecorrefugiados por los desastres de la naturaleza.

En geografía los estudios detectaban que quizá podríamos estar asistiendo a una pulsación de la glaciación; y ahí quedó la cosa, toda la investigación, es decir, todo el dinero, y puestos, empezaron a fluir hacia el mantra obligatorio del enfriamiento global/la capa de ozono/el fenómeno del niño/el calentamiento global/el contrario del fenómeno del niño, o sea, la niña/y como colofón el cambio climático: sólo cabía una conclusión: íbamos a morir todos.

Una universidad en América destinó un potente ordenador a calcular, y calculaba, hasta el día exacto en que se iba a acabar el oxígeno en el mundo; un departamento de matemáticas de la universidad de Castellón era correspondiente, y se seguían los cálculos al día, que invariablemente iban retrasando la fecha según nuevos datos, etc….ya han pasado todos los fines del mundo calculados.

Pero se ha demostrado una cosa: el miedo, poderosa fuerza es, y nadie se paraba a reflexionar sobre el anterior estado de alarma, simplemente se alarmaban por la última murga habiente: recordad la gripe aviar, que iba a arrasar la tierra.

Pero al estar todo trufado de cientifismo, pues parece que goza de veracidad.

Han convertido lo que dicen ciencia en trujimanes con sombrero de estrellitas y una varita mágica trufados de un sistema de palabrería determinado y determinante, y nada más; lo que denominan ciencia es lo más alejado al conocimiento que hay.

Y ya va avanzado el siglo lo suficiente como para que el terror del año mil (el año dos mil) se pase, no ha acabado el mundo, ni acabará de ninguna de las maneras que dicen; ni los grandes desastres, las bestias marinas ni la sierpe del mar nos zambullirán en el triángulo de las Bermudas, ni el fuego del infierno nos abrasará mediante bolas de fuego: las bolas de fuego son lo que azota a las zonas en guerra, no hay más.

Pero la situación de atemorización permanente es la del año mil.

Y os creéis muy modernos.

Funciona, el constante temor: en Madrid, la estupidez de cuidar la “calidad del aire” ha funcionado, y la gente acata, de grado o por la fuerza, pero acata.

Pero lo que yo veo es un sistema de supersticiones y engaños mediante el cual os cuelan toda superchería: respecto a la naturaleza, al dinero, a la política.

La clave es la constante apelación al miedo. Se fundamenta en la confusión y el embrollo, y nada más, con eso, hacen lo que les da la gana, y la propaganda hace el resto: y constantemente se pone en evidencia la superchería, y constantemente se inventa una nueva murga para disimular la anterior.

Eso si: todos os creéis más sabios que los medievales. Mientras, seguís temiendo que el cielo caiga sobre vuestras cabezas y os aplaste.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Del rigor en la impudicia

La única justificación del sistema actual es su propia existencia, sólo vale para justificarse a sí mismo, y sólo en su justificación encuentra su existencia.

Así, la corrección política es el arma letal para desactivar toda verdad que incomode al sistema en su funcionamiento: un funcionamiento sólo burocrático, en el cual sólo importa la burocracia y no el objeto al cual se dice atender: el sistema de salud sólo vale en la medida que se justifica a a sí mismo; el sistema de domesticación en lugar de enseñanza; la indefensión de las personas por la necesidad de justificación de las estructuras policiales respecto a sí mismas hacen que todo el sistema sea ineptitud e ineficacia e indefensión para las personas. El sistema judicial, desprestigiado en su propia concepción, sólo sirve como justificación burocrática de los desmanes de la burocracia.

Por eso ahora, los de la nueva política, necesitan insertar 4500 burócratas más en los resortes del sistema burocrático para poder sustentar un sistema clientelar y de presión y negociación desde dentro de la burocracia para poder usarlos como arma política: definida la política como es: extorsión, y chantaje, y nada más; no busquen a Aristóteles. No busquen que sepan quien es; la política sólo es extorsión, y chantaje, y para eso, los “salvadores de la ciudadanía” ya se han puesto de acuerdo para insertar 4500 enchufados más en la administración: y sólo en el Reino de Valencia; lo de ayuntamientos, administración nacional y el Reich europeo, ya es de traca.

De tal modo el sistema clientelar se soluciona: a base de favores, que se traducen siempre en votos cautivos para siempre; quien no va protegido por el partido no encuentra soluciones, trabajo, o atención justa a sus necesidades; los haraganes llevan con jubilaciones anticipadas desde los 30 años sin justificación aparente; la “paga” te la dan favor mediante, más o menos evidente, y supeditado a una sumisión a quien te hace el favor porque es del partido.

Toda gestión se soluciona si te ampara el sistema burocrático, que sólo ampara si algún partido ampara…… y toda la palabrería es sólo un modo de demagogia de justificación, de banalidad pomposa que nada dice nunca.

Y constantemente la emisión de murgas para justificar desmanes: heteropatriarcado, refugiados………y sigue la juerga.

Pero lo real es que esto se ha hundido, la Unión Europea sólo es el sistema socialista de la URSS pero con mucha propaganda, murga y publicidad, simplemente: y estamos ya en el Holodomor: todo aquel que se cuestione cualquier mantra es descartado con calificativos de los cuales desconocen su significado pero que repiten como zombis.

El sistema ha muerto, y muere matando: y ahora todo argumento contra el sistema es “xenofobo de ultraderecha” y ahí queda todo. Pero si el pueblo habla, caerá en serio esta vez el Muro de Berlín.

Y ya va haciendo falta.

12

Como desconocen el valor de las palabras, todo lo trufan de adjetivos: ahora la murga es “la pobreza energética” los mismos partidos que gobiernan en mi pueblo, rugen por este enorme horror tan horrible: los mismos partidos que en obediencia al caciquismo imperante me acosan, quitándome la cédula de habitabilidad, y acosándome desde la burocracia persistentemente, me mandan a la pobreza energética, pero deploran la pobreza energética: los pobres son lo que ellos deciden que son pobres, no los dramas que generan ellos; y en Buñol no soy el único acosado.

Sobre mi acoso personal supongo que os pondré al día, pero el cinismo y la impudicia son la ley: y aquí estoy yo: me hacen “pobre energéticamente” para poder justificar desmanes urbanísticos y latrocinios, y luego harán manifestaciones con muchos gritos de histérica de mercado contra la pobreza energética.

¡Pero nos queda la iglesia! que intenta averigüar, y de paso medrar, a costa de mi vida: que buenos que son, el cura y el sacristán, que buenos son: llevan a los niños de excursión. Y hacen de chivatos de los problemas de la gente para que sean extorsionados.

No dejaría a ningún niño en manos de semejantes individuos. No es una manera de hablar.

Igual os sigo contando, puede ser muy divertido.

Yo sigo en las trincheras; vosotros, antes que os deis cuenta, deberéis tiraros al monte o asumid la esclavitud.