Mostrando entradas con la etiqueta ¿Podría decirme que camino debo tomar para irme de aquí?. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ¿Podría decirme que camino debo tomar para irme de aquí?. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de mayo de 2016

Tango del candidato

 

Vengan a verlos, por las tv,

con la sonrisa hasta las orejas:

les prometerán a las viejas

que les darán mucha paga.

Dilapidarán el dinero

en cenas, y prostíbulos,

en tugurios clandestinos,

putas, y efebos mugrientos.

Dirán frases elaboradas:

con elaborados metros;

prometerán madrugadas

De soles totalmente nuevos.

Insinuaran, hasta novios,

a las muchachas desfloradas 

prometerán amores nuevos,

y hasta la margarita deshojada.

Y son ladrones, arribistas,

cobardes, impertinentes:

vestidos, como mandan revistas,

y ladrones, cual su historia manda.

Ningún problema los angustia:

ninguna causa los desbarata.

Para eso, viven como quieren

y si hace falta, matan:

cuando se les acaba la estafa.

siempre fue su vida una lacra.

De 26 de mayo de 2007, me temo que sigue en vigor.

viernes, 1 de abril de 2016

A ver, ay.

El amiguete guai del cajero quiere hacer una operación un tanto arriesgada, y alienta las pretensiones del cajero de ser director para poder hacerla: teniendo acceso libre a la caja, sabe que se hará el amo del barrio, con lo guai y lo macarreta que es, con la coleta que le tapa la chepa.
Y a lo visto, el mandamás actual del psoe era, antes de esto, vendedor de preferentes: para poner al vendedor, ponemos a Rato, que es el que las inventó.
El director de la sucursal sabe que ha hecho bien lo mandado, se lleva bien con sus superiores, e incluso está aprendiendo a jugar al golf, y aunque hasta sus clientes más fieles lo han dejado de lado, él sabe que hace lo correcto.
Y mucho le fio a la inteligencia de Rariano Majoy el pensarlo director de sucursal, a lo visto de su indigencia, estulticia, e inmoralidad.
Y en el espectáculo, todos los afanes de protagonismo alentados, toda las pretensiones alardeadas, todas las insuficiencias sublimadas, toda carencia de formación, inteligencia, humildad, o ideas, se cuenta como gran éxito y enorme logro. El erial, sembrado de sal, y ahora los bancos en lugar de dinero, nos van a dar cromos del coyote debidamente controlados, por supuesto, y aquí además de haber sido vendidos como esclavos, y estar financiando el estar siendo invadidos, ahora encima nos tocará financiar y hacer la gran pirámide de adoración al becerro de oro.

jueves, 1 de marzo de 2012

El unicornio enjaulado

Deckard disimula su conocimiento de la lengua de Gaff: la neolingüa es la clave para unificar a todos los trabajadores de Tyrrell Corporation: es más cómodo dominar el mundo si con cuatro términos puedes tener siempre controlada a la población. Gaff sabe que Deckard es lo que es; Deckard lo ignora, pero tiene aprensiones, por eso no está en activo.
La neolingüa es una mezcolanza que está muy bien trabada para la película; me llamaron friki cuando estrenó Blade Runner y me gustó, los mismos que me denostaron, al segundo estreno la elogiaban: el denuesto más elevado era que fomentaba la paranoia por ser una película paranoica; lo mismo decían de Rescate en N.Y. y Rescate en L.A. Magistrales y llenas de presciencia. En Rescate en L.A. Los condenados lo son por graves delitos contra la sociedad: como ser fumadores, o ateos.
Paranoicos de futuros apocalípticos, antes de llamarnos frikis: callaron sutilmente cuando apareció rotundo Terminator, ahora están todos esos “críticos” instalados en poltronas con títulos pomposos al servicio de la plutocracia que prevenía Blade Runner y fomentando el uso de la neolingüa: aunque le llaman “corrección política” porque hay que “ser positivo” y toda esa verborragia ridícula que concluye en hablar para no decir nada, pero siempre con una sonrisa, como los bobos de nacimiento.
La patria del hombre es la infancia, en la que conformas y organizas el mundo como te es dado, y como tal lo vas viviendo; en el paisaje, en los sitios, en las personas y en como te relacionas con ellas: en el lengüaje, que nos condiciona la manera de pensar, la vida: a mayor riqueza de lengüaje, mayor capacidad intelectual de la persona; a mayor empobrecimiento, más fanatismo, más capacidad de ser manipulado. El lengüaje exige dedicación, cumplimiento y esfuerzo, y por abandono e indolencia se pierden matices que enriquecen: gracias a Chico Buarque y supongo que por admiración o imitación, hablo diferenciando la b y la v; esto, hace que mucha gente me diga que hablo raro; hasta en mi pueblo, que me han criado (mandan huevos) eso, no es un detalle baladí: porque para poder decir algo no puedo tener conceptos evanescentes o usar una palabra sin saber su significado; el síndrome Humpty Dumpty se estableció en éste blog, aunque fuera literalmente fusilado por los popes del sistema: Humpty Dumpty le dicen a Alicia: “las palabras significan lo que yo quiero que signifiquen” y en ése momento estamos: entre circunloquios, ignorancia, vaguedades, ignorancia, palabras sin concepto y enmascaramientos en adjetivos, todo con mucha ignorancia, se habla sin decir nada pretendiendo ser un pozo de conocimiento zen: zen trifugado en los albañales del sistema que corrompe todo: la riqueza del castellano tan enorme, compleja y definitoria me deja jugar con las palabras y los conceptos, pero confunde al enemigo: todos los incultos instalados en su idiocia e incapaces de aprender: como forma “social” primero, luego en los medios de comunicación hay palabras que han sido “prohibidas” y letalmente se subterfugian en conceptos y palabras ajenas: en castellano la relación sexual se llama joder, y no es una palabrota: explica muy bien Hermione en Harry Potter que “el miedo a las palabras es el miedo a lo que significan” y así, se ha llenado una sociedad de miedo: hablar bien no es no decir palabras “feas” porque no hay palabras feas; es saber lo que se dice, y hay maricones, hay que joder, hay putas y hay venéreas, nombre mucho más bonito que una adjetivación ridícula.
La religión en su sutileza ha conservado a la perfección el significado de las palabras, porque la liturgia es el lengüaje, y su expresión más elevada: por eso la iglesia católica intenta por todos los medios destruir la liturgia: para dejar de ser la religión y pasar a ser una organización de a saber qué pero con mucho bombo: la liturgia es el lengüaje, y nadie que no comprenda que no comprende el misterio de la Santísima Trinidad, ni sabe hablar, ni sabe comprender, ni sabe lo que es “misterio” ni me cuenten milongas: una ecuación diferencial exige un nivel de abstracción mental enorme; más dibujar arquitectónicamente una construcción, trazar una carretera o hacer un puente: si no comprendes el misterio y que hay cosas que no se comprenden, no puedes comprender que hay cosas que sí comprendes.
Sin la religión ni la liturgia ni tendríamos catedrales, ni tendríamos Bach, ni tendríamos la teoría del Big Bang.
Y el principio es el verbo, y la religión nos ha enseñado, sobre todo a partir de Santo Tomás, a definir perfectamente las palabras en su significado, para poder entendernos; todo lo que no sea eso, son rugidos.
Por eso se alienta tanto el estudio del sajón: es una estructura simple con muy pocas palabras, adecuada para no pensar ni elaborar construcciones complejas de ningún tipo, pero muy eficaz para dominar a masas de gente: y como lemmings todos a alardear de su dominio del inglés ¿pero has leído a Santa Teresa? “es que yo la religión no me va mucho” pero se inglés: o sea, es analfabeta y decide demostrarlo en varios idiomas.
El principio es el verbo.

jueves, 23 de febrero de 2012

Imbricadas en el sistema las espigadoras de Millet

La cultura es la manifestación material de un área de comunicación; el entorno y la imbricación social mantienen el área de la cultura; su desarrollo y evolución son así el reflejo de su aislamiento: a menor contacto, mayor pureza de la cultura respecto a sí misma.

La acumulación de idiosincrasias genera la diferenciación cultural; la divergencia existe por sí misma, por ramificaciones… Las culturas se relacionan por difusión y contacto, lo cual ayuda a las afinidades.

En el modelo sistémico de Schwarz partiendo de un momento estable en un sistema estable, por deriva espontánea del sistema pueden surgir los cambios: una deriva espontánea puede ser entrópica  si se debe a sistemas físicos simples (una cosecha) por aumento de la entropía interna (sobrepoblación) o por la actualización de las potencialidades del sistema (aparece el arado) Esto es la deriva trófica.

Al aumentar la entropía y crecer por tanto las tensiones, las condiciones vuelven inestable al sistema, ayudados por las fluctuaciones externas o el ruido externo. Que genera un momentum de alea, un tiempo de inestabilidad  y readecuación del sistema, que en ocasiones genera nuevas posibilidades.

Tras la alea y la sucesión de cambios y ciclos sucesivos se inician los cambios complejos del sistema que asumen los producidos por y tras la entropía: es un tiempo de caos, desorden, reestructuración, y dependiendo de la índole pueden llevar a la extinción.

Producido éste proceso circular, se vuelve a un tiempo de estabilidad, y la vida continúa.

GRAFICO2

 

Para Clarke  el modelo cultural es similar, con especial consideración al tiempo como premisa de la memoria de estados anteriores. Los procesos de estudio en arqueología presuponen una cultura y un momento para poder estudiar más eficientemente.

grafico1-2

 

En el proceso sistémico de evolución cultural, tras la alea y la readecuación del sistema, la vuelta a un momento de estabilidad comprende los cambios acontecidos, siempre como mejora del sistema. En la evolución cultural es algo claro, evidente; para mí totalmente vivo: sé que la poda es en el menguante de enero porque crece mejor así el árbol; sé cuando sacar el estiércol de las cuadras, porque según la estación de la luna saltan o no las pulgas, e incomodan; se cuando va a llover por el estado de las nubes y cuando cambia el tiempo; eso es la transmisión de la cultura: la observación acumulada durante siglos, esporgada de lo superfluo, queda el conocimiento del medio para la supervivencia; transmitido por el lengüaje. De tan severo modo, hay conocimientos que yo manejo a diario que me llegan desde el neolítico, y si hay alguna lectora, los incorporará ahora, porque no es igual de eficaz la depilación en menguante, que en creciente. También sé la preñez muchas veces antes que la interesada, pero eso es otro tema.

Por el proceso de observación, trabajo, vida y transmisión entre generaciones el hombre domina el medio, a pesar del ruido y la alea, y conforme avanza la cultura, avanza el conocimiento: y siempre está el punto de incertidumbre, lo inesperado, que la cultura asume que puede suceder, lo imprevisible: se generan silos y almacenes, se guarda “por si acaso” porque siempre existe lo inesperado.

El hombre transmite por los siglos el conocimiento del medio que conforma y organiza y con el cual se imbrica y organiza su vida.

Y se perpetúa, en hijos y prole que perpetúan su conocimiento y condición, y perpetúa su cultura que se va alimentando por el aporte de generaciones, contacto y esfuerzo, alguna casualidad y trabajo.

Toda su relación con el medio se sistematiza: las relaciones sociales también lo hacen; se organiza la familia, el clan, la tribu y la nación con unas normas de pervivencia y conducta regladas para una mejor vida de las personas. Y del mismo modo que aprende de la naturaleza se aprende a sí mismo,  y se conoce. Éste conocimiento genera la medicina, el cuidado, y la consideración hacia la propia persona. Y de la relación con el medio surge como metacultural la espiritualidad: porque lo individual se manifiesta; en arte, en locura, en canto, en escritos; pero lo que es espiritualmente compartido, se comparte: de éste modo la religión se configura como el depósito de la experiencia acumulada, depurado, esporgado, limpiado de personalismos y vicios, el sistema religioso se genera como una memoria colectiva eucrónica e intemporal; va referido al hombre y descansa en su ser, pero no es algo físico ni tangible, es la naturaleza de la cultura. El sistema religioso es la certeza siempre a la que acudir. Porque su renovación entra dentro de la renovación del sistema conforme se han asumido los cambios producidos por la alea; pero el ser humano en su infinitud elabora universales, implacables, ciertos, rotundos e inexorables, que conforman al hombre más que su condición física. En éste momento, aparece el Evangelio. Y se cierra, en sí mismo, porque nada nuevo se puede añadir, nada nuevo se puede aportar: el conocimiento esporgado, limpiado, definido y elaborado hasta su última condición no necesita ningún apaño: en si contiene el magma de la condición humana, en su totalidad. Y Ahí la cultura cambia y da un vuelco.

El sistema tiene su referencial implacable de la condición humana en toda su esencia y todas sus dimensiones, y a partir de ahí se avanza, porque el referente íntimo, público y privado lo tenemos ya estandarizado.

jueves, 16 de febrero de 2012

El jardín de sistemas que se organizan

Somos producto de nuestra cultura, del conocimiento acumulado, de la conducta, del momento y de nuestra propia condición, con nuestras limitaciones y grandezas.

Definida la tierra como un sistema complejo de subsistemas el hombre es el único que se adapta a todos; los transforma y los aprovecha: esto es posible por la cultura: se transmite por precepto entre generaciones y se salvaguarda por el castigo a los miembros que rehúsan seguir las normas. La vida social no implica cultura: las hormigas con su compleja trama social, no tienen cultura. La cultura es consecuencia del complejo y plástico sistema nervioso del hombre, que le permite ajustar la conducta sin hacer modificaciones biológicas de su organismo: sólo en el hombre el sistema nervioso tiene la complejidad y adaptabilidad para mantener la cultura por raciocinio y el lengüaje: la cultura existe por la comunicación. Y no está en la estructura biológica del hombre: reside en ella, pero no es tangible ni mensurable.

En el paleolítico el hombre empieza a fabricar artefactos: ahora los clasificamos. La transmisión del conocimiento de como se hacen artefactos implica al lengüaje: se ordena y clasifica el ambiente, e implica la creación de verbos para poder transmitir como las cosas pueden actuar o recibir la acción.

Y tal secuencia genera la evolución hasta la sociedad actual: la religión se constituye como el precepto sine qua non para poder ser una sociedad evolutiva: no es casual que la evolución, el capitalismo, la riqueza y los avances provengan del cristianismo (lamentablemente, los deshechos generan a los progres, no todo podía ser bueno) Y por tanto nos debemos a la estructura social y en ella elaboramos nuestra conducta; y nos debemos a nosotros mismos en la medida en que debemos asumirnos, al ser porteadores de cultura, en nuestra propia esencia; y sólo así podemos ser individuos con vidas plenas; viviendo, no estando: hay quien pasará por la tierra y sólo habrá hecho sombra.

Cualquier tipo de relación establece un idioma propio: el más evidente es el de los amantes, que resulta pasteloso cuando es público; el común es el familiar: cuando alguien nuevo ingresa en otra familia, se adecua a los giros lingüísticos propios y quizá aporta algo. En esa relación se establece la sociedad: de ese modo, el supraorganismo se configura con una validez implacable: individuo, familia, tribu o clan, municipio, estado. La formación del individuo dentro de la familia le da las pautas de conducta internas, o sea la pertenencia a una intimidad compartida, y las formas de relación con el resto de organismos que componen la configuración de la civilización: se establece así la conducta, siendo la liturgia la forma más elaborada de relación de la sociedad respecto a sí misma.

Se elabora de ese modo una sociedad. se construye la cultura y la civilización.

La transgresión de la pauta de comunicación establecida, siempre es causa de reorganización: en los amantes, en las familias, en el estado: cuando alguien traiciona o rompe la unidad establecida, causa en el resto una reacción íntima: de desubicación, de traición, de dolor, de levedad; pero nunca queda impoluta: la venganza, en esos casos es necesaria: la cultura se venga a sí misma, los humanos también: las amenazas no son sino una especie de vacuna autoreferencial “no me dañes porque yo te haya dañado” y socialmente causan una reacción normalmente interiorizada pero siempre irreversible.

En la cultura, las cosas funcionan así: la desviación de las pautas culturales además de producir los desmanes que andamos padeciendo, crean individuos desorientados y por ende, desindividualizados: ¿a quien interesa eso?

En el proceso de maduración personal se elabora uno su propia leyenda personal que le sirve para entrar en el proceso de ser adulto: para ser maduro, el proceso es liberarse de la propia leyenda personal; proceso sistematizado en nuestra cultura, pero sistemáticamente obviado, porque es mejor eternos adolescentes mal envejecidos que personas maduras. El proceso intimo y a veces doloroso, si da un pauta para la maduración, pero sobre todo es el conócete a ti mismo: si nadie lo hace y a nadie se le exige, quien lo haga se le estigmatiza: se premia la banalidad y la copia frente a la excelencia y al original. La falta de maduración lleva a la soberbia, que es el pecado original en la cultura.

Si además el individuo confía a sus peculiaridades, pues las cosas suceden de maneras extrañas: así, ahora tenemos la España que tenemos, deplorable. Y no por ignorancia, hasta Nietsche definió estas situaciones:

Nietzsche a la conciencia individual y pública degradada: le llamó ressentiment, resentimiento. Cuando un hombre se siente ante sí mismo inferior y pequeño por carecer de ciertas aptitudes —inteligencia, valentía o elegancia— trata veladamente de afirmar ante su propia vista negando el valor de esas cualidades en el otro.

La esquizofrenia es una enfermedad familiar, social nunca individual, sólo definida por el grado: si todos estamos en un magma de relativismo y banalidad, los que lo vemos somos o hiperlúcidos, o enfermos para los demás; el grado de esquizofrenia es tan sólo la ecuación que resulta de mezclar el desarrollo íntimo de la persona hasta la madurez - o no - y su inmersión en la cultura y la sociedad: lo extraordinario son los genios: Dalí, Tip, Torrente Ballester, Ignacio Tomás; lo que manifiesta su cualidad pasmando a la sociedad es considerado enfermo y mediatizado como tal.

La alarma que debe saltar es que mierda de sociedad estamos manteniendo, construyendo, y desarrollando en la cual el individuo que existe como tal ha de ser aniquilado: la enfermedad social está más que presente; los problemas de los individuos exigen un proceso de maduración social que pasa por cambiar la enseñanza a todos los niveles, y dejar pasar generaciones hasta que los hombres lo sean: conscientes de su propia libertad: todo lo que no vaya del individuo hacia arriba, es letal. Todo lo que sea justificable por la norma social, alejado de la conducta, es destructivo y retardante.

En la evolución andamos y la cultura que nos constituye necesita de nuestra reflexión individual.

Nadie es culto: pertenecemos a la cultura y formamos parte de ella, la enriquecemos o empobrecemos, pero estaba antes que nosotros, pervivirá después: el hombre no es per se, pero para saberlo hay que eliminar el colectivismo y dar su amplio valor al individuo.

El hombre lo es a partir del momento en que es social y como tal establece su vida y su organización. La evolución no es tanto la física a partir de ese momento como la cultural; la evolución no se detiene, pero deja su relevancia a la cultura. Que inventa el bifaz y el cuchillo, el ordenador y la paella.

El sistema de organización a partir de que el hombre es social será lo que defina la existencia, pervivencia, desarrollo y evolución de la cultura. Que comienza presumiblemente por una serie de simples normas que irán evolucionando y elaborándose en su complejidad hasta llegar a la suma de conocimiento y sabiduría que es el origen de la realidad, ahora.

Comienza a desarrollarse el hombre a partir de ser social, y a partir de ahí se elaboran las normas básicas: la conducta.

La conducta es la forma de relacionarse y como tal es una parte importante de la función social del hombre. El comportamiento es una característica de la conducta.

Pero la transmisión y desarrollo de la conducta necesita maneras de transmisión: el hombre lo es porque habla, y por eso se hace social.

La lengua es un sistema de signos con unas reglas de combinación: esto favorece la comunicación y la transmisión, y por tanto la enseñanza.

Esto son aspectos de patrones culturales, pero no son la cultura, son rasgos distintivos, pero no son la cultura.

La cultura se transmite por precepto a cada nueva generación. Que la recoge, usa, perfecciona, descarta, aporta, y la transmite, y así evoluciona la sociedad.

El sistema nervioso humano, plástico y evolucionado permite ajustar la conducta sin hacer cambios en el organismo. Eso es el raciocinio: memoria para los detalles, y el lengüaje.

La cultura descansa en el mecanismo físico del hombre y de este surge, pero no es algo físico. La cultura existe antes de nacer y pervive después de morir: porteamos cultura y creamos cultura, pero no somos ni tenemos cultura.

Los patrones de conducta establecen la norma de desarrollo social. Como los patrones son seleccionados en su propio uso, se establecen hábitos que conforme a su rigor y universalidad se convierten en normas al transcurso de las generaciones; las desviaciones de la norma conforme más avanza el tiempo más pasan de ser costumbres a ser desviaciones. De este modo conforme los niños van aprendiendo, se va estableciendo un patrón de normas, y las desviaciones acaban por ser sancionadas. No implica esto homogeneidad: en la norma hay variedad, la desviación es castigada, de uno u otro modo.

Debidamente evolucionado, es imposible que ningún individuo pueda manifestar todos los rasgos de su sociedad, ni nadie puede enumerarlos.

La cultura pues es una elaboración de hombres, inteligencia, y tiempo. La configuración de una cultura con normas elaboradas con criterios más amplios o con mayor recorrido asumirá a la cultura que sea de menor recorrido: tal sucedió cuando los moros invadieron España, que tan sólo se romanizaron y continuaron con ese proceso.

Nuestra cultura en el paleolítico empezó a manipular las piedras para hacer instrumentos; de ahí sigue todo un proceso evolutivo; que ahora se sigan haciendo manipulaciones de las piedras para hacer lapidaciones es un buen hito para la comparación de rasgos identitarios y de conducta, que no culturales.

La elaboración, multiplicación, desarrollo y descarte de usos y costumbres ha sido el modo en el que se ha enriquecido y ampliado el proceso cultural; por eso no son procesos de ceremonia tribal lo que nos conforma sino hábitos culturales.

Llegado un momento en la evolución cultural, el conjunto de normas hábitos costumbres y prohibiciones, se van sistematizando y a su vez contando su génesis, y nace la Biblia; se va evolucionando y en un momento de ruptura cultural, aparece el evangelio, el nuevo estado de las cosas, resumido, ampliado, perfeccionado, deshojado, expurgado y con la asunción de los elementos a conservar, eliminación de lo superfluo, y con una novedad: un sistema de cuidado y perpetuación de la cultura, lo cual debería ser la iglesia católica.

Y por difusión, se elabora occidente, que es la cultura, la civilización: no hay culturas o civilizaciones, hay conductas, pero sólo una cultura y una civilización, que origina monstruos como Stalin, pero también el capitalismo y la Madre Teresa. Y a fecha de hoy, es demasiado evidente: la codicia hace que los de las conductas perversas quieran apropiarse de la evolucionada, para por codicia “tener” lo que no pueden “ser” en vez de hacer su propia evolución o asumirse a la civilización.

En eso entra la estrategia de la confusión, de hacer norma de las desviaciones de la conducta que en la evolución de la cultura originaron su descarte dentro del sistema, cuando no su rechazo, generado por la propia evolución de la cultura en fases de debilitamiento e indolencia, decadencia y desdoro: por eso la progrez campa por sus anchas, y el debate social es lo que es, que es de vergüenza.

La religión se configura como el depósito de la cultura y el argumentario y repositorio de la esencia de la cultura y de los patrones de conducta, la esencia del desarrollo, la esencia de la cultura: la explicación de quienes somos (conjunto) y como hemos llegado hasta aquí; la explicación de toda nuestra historia evolutiva como resumen y preceptiva.

El evangelio da la pauta no para lo social sólo, sino también para el individuo en sí mismo; algo que para la soberbia postilustrada debía ser exonerado del proceso cultural y nació la psicología directamente como fracaso: la condición del ser humano es como parte de una conducta, cultura, civilización y religión transmitida por el lenguaje y no como un ajuste mecánico a las condiciones del entorno inmediato o a las necesidades momentáneas de un determinado stress social, ajuste o condición: el ser humano es en sí mismo, y cada persona lo es en sí mismo, es el proceso de conocimiento: el conocerse a uno mismo, por eso es necesaria la cultura, y se inventó el sistema: escuela, universidad….. para poder llegar a saber uno mismo quien es, lejos de toda afectación y cosmética, ajeno a la presión social momentánea, y es un proceso íntimo, personal, único e intransferible, y desde luego no mecanizable.

En eso, la religión tiene unas pautas, métodos y sistemas para el conocimiento, y además ha desarrollado medios para la prevención de la enfermedad, mediante la transmisión cultural establecida, en el orden de la historia como la especie manda: individuo, familia, municipio.

El desviarse socialmente de la norma, es la forma de la soberbia: podemos salvar la tierra, luego somos dioses. Y el resultado está a la vista; la forma de hacerlo es la confusión, y en ello estamos, en ello vivimos. Y la iglesia católica no es ajena a la ceremonia de la confusión, lo cual ni consuela, ni beneficia, ni es bueno.

La naturaleza de la cultura es el desarrollo del hombre en el medio: el hombre ha usado y condicionado al medio en la misma medida que el medio lo ha condicionado a él, y de ese modo hemos evolucionado hasta llegar aquí; aunque éste sea un momento de decadencia, irremisible.

 

 

sábado 31 de enero de 2009

Cultivando