miércoles, 18 de enero de 2012

Zombis

Dado por muerto el pasado, avanzamos y progresamos: F. González en su chamarilerismo proclamaba que con Sevilla 92 España pasaba de ser un país retrasado a estar en la fibra óptica: aún no hay fibra óptica en España, se ve que que robaron los cables, la óptica y hasta las gafas; pero eso si, muy progrecesísticamente. Progresamos, el corazón de Europa, la modernidad y no se cuantos mantras más de vendedores de crecepelo: y ahora con España hundida y los chamariles vendiéndola descuartizada al secular enemigo cuando no a las huestes de Fumanchú, la gente usa las vías pecuarias como caminos de comunicación y esparcimiento; progresamos, y la gente llena las misas y busca en el catolicismo el sosiego espiritual que la realidad les niega, progresamos, y se reivindican las tradiciones desde todas las partes del espectro social y se busca la vuelta al original agrícola; progresamos, y la gente quiere casarse y las mujeres quieren que sea para toda la vida y menos mandangas: se ve que no hemos progresado lo suficiente, o nos hemos pasado de progreso, pero, como zombis, las tradiciones la cultura y el pasado emergen de este marasmo de dinero, mercachifles y confusión, como zombis, porque por mucho que odien lo bueno pervive y son incapaces de acabar con ello, la tradición perdura y ellos no prevalecerán.

Quisieron dar por muerto al pasado, a la tradición y a la naturaleza de nuestra cultura, y como zombis se imponen, desde las vías pecuarias a las procesiones, desde las tradiciones agrícolas hasta el ángelus de Millet, que nos obliga a agachar la cerviz ante el rigor de los tiempos e invocarnos a lo más alto en nuestra absurda pequeñez de engreídos soberbios que por nuestra codicia hemos caído.

Las tradiciones perduran y aunque no se vean están ahí, porque están en lo más íntimo de cada persona, y quien quiera acabar con ello, no prevalecerá.

Porque somos porque fuimos, y si somos es para los que vengan: no deben prevalecer.

1 comentario:

Interruptor dijo...

No prevalecerán. Su legado es tan débil, efímero e inútil que se desvanecerá. Es cuestión de tiempo. Pero las tradiciones, precisamente son tradiciones porque perduran y sobreviven al paso del tiempo. Y le fe que ha sido la base de nuestra cultura lleva 2000 años dando guerra... y lo que le queda. Y los imbéciles pasarán, y los necios pasarán, y los progrecesistas pasarán, y los politicuchos de medio pelo pasarán, y nadie los recordará más que algún polvoriento libro perdido en alguna estantería que quedará para recordarnos que en una época hubo unos iluminados que se creyeron eternos, los muy imbéciles. El mundo sigue y no espera por los idiotas.