sábado, 9 de febrero de 2013

Mañana de Carnaval

 

Orfeo baja a los infiernos el martes de carnaval para rescatar a Eurídice; baja de las favelas en Rio y saca a Eurídice, grave metáfora del poder del amor que sucede precisamente hoy; y sucede en España, pero con la recua de analfabetos que condicionan toda la vida política y social, es posible que Orfeo sea detenido por tratos machistas o algo así, y Eurídice con cinco millones de españoles está en el infierno esperando salir: pero el Euro dice y nosotros acatamos, esclavizados a la idea tan letal de la unión de Europa que trajo a Hitler y a Napoleón, las ideas geniales de la historia que siempre acaban en guerras duras; El Euro dice y Eurídice espera con los españoles a ver si va a ser rescatada, y la conjura de Orfeo debe ser no el rescate, sino destrozar este carnaval que ha arrojado a España en manos de una socialdemocracia calvinista y siniestra y ha colocado a todos los Españoles y su trabajo al albur de un banco en Alemania, sin más beneficio que el de poder morir de la manera más atroz posible. El Euro dice y como si fueran el sanedrín todos los políticos se apuntan a la sustentación de un sistema que ha muerto de su propia entropía, pero claro: ellos no saben hacer nada y nada harán; de ello viven, y Eurídice espera en el infierno mientras Orfeo está siendo maltratado bajo la acusación preventiva de te hacemos lo que queremos que hayas hecho, y el rescate significa la venta de todo entregado a extranjeros por memos engolados que componen una hez política incapaz de todo.

Y la gente baila sin sentido ni ton ni son, Y con las drhogas que suministra Drhagi caen bajo la plácida sumisión de Morfeo para que Drhagi desde su pirámide de impudicia y entre las heces del becerro de oro siga adorando sumisamente al único amo que obedece la satrapía condenada de la progrhez engañando a la gente para que sigan la estela que marca la codicia plutocrática llamada democracia, en la cual eliges las drhogas pero nadie elige a Drhagi: que en estas cosas el becerro de oro elige implacablemente y entre los delirios de Morfeo, Orfeo sigue empeñado en rescatar a Eurídice para hacer una vida digna, pero el euro dice que no permite el rescate ni que nadie salga de los infiernos a los que nos condenan, y Drhagi suministra a Morfeo las drhogas para que la gente sea esclava y sumisa al becerro de oro, los pusilánimes se rinden a la impudicia, con traje y corbata acatando con pompa y boato toda orden y consigna, pero está en la naturaleza que Orfeo baje a los infiernos y rescate a Eurídice, y bailan, y muchos se drhogan y Drhagi dictamina desde lo alto de su pirámide de impudicia y desdoro manifestando el poder plutocrático del becerro de oro, único amo al que sirve y único poder democrático al que atiende, que lo pone y lo sustenta para que facilite que la gente se drhogi y así sea Drhagi el emisario pagano de la adoración sumisa al becerro de oro, el euro dice el rescate, pero el rescate de una hez sátrapa y maloliente; Orfeo debe rescatar a Eurídice para que las niñas puedan volver a ser princesas y España viva sin tanta ostentación ni apariencia ni estupidez, pero con más alegría, que las niñas necesitan ser princesas por mucho que las feministas ataquen a los hombres en manifestación de histerias heredadas, y los hombres quieren ir a trabajar con honestidad, y no esta horrible realidad que nos condiciona.

Orfeo debe rescatar a Eurídice y tocar su canción, porque si no cantas el sol probablemente no saldrá, y los españoles necesitamos volver a la alegría, salir de la oscuridad.

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