viernes, 16 de enero de 2009

Necronomicon

Actuamos por miedo. No hay limpieza en ese tipo de actitudes: cuando nuestra leyenda se destroza, lo inmediato es no reconocerlo: se busca culpable; siempre el más próximo, y el más débil: destrozaremos lo que sea para justificarnos ante nosotros mismos.

El miedo es el origen del mal. La soberbia lleva a la envidia, la envidia a la ira y al miedo. El pecado original.

El miedo se produce porque te instalas en una percepción propia adecuada a una leyenda personal, cuidadosamente elaborada: si la realidad no se adecua a tu percepción te distorsiona, cuando quieres sentar todo en la realidad elaborada es cuando eres tu el distorsionado: el no adecuarse a la realidad lleva al siguiente paso: adecuar la realidad a mi verdad: si la realidad no me da la razón la realidad está equivocada. Entonces por lógica simple impongo mi verdad a la realidad: en ti mismo, te has colocado en el lugar de Dios, sabes lo que es y lo que ha de ser.

Y nunca aciertas. Si persistes en el error, te adecuas a tu leyenda personal, y la vida gira en torno a ti mismo: tu mayor o menor humildad te colocará socialmente en algún punto, pero siempre “interpretaras” las cosas desde una perspectiva omnisciente. Y siempre sabrás lo que es porque y como se debía haber evitado (y por supuesto siempre a toro pasado)

Es el problema de la progrez, del izquierdismo: siguen adorando al comunismo, y la culpa no es que sea un sistema falible y falaz, es que la culpa es de “los demás”

Si en lugar de reconocer el fracaso- que es algo personal, propio e intransferible- lo sublimas como un fracaso de la sociedad, del sistema o de los ovnis, te disimulas ante la sociedad, y posiblemente ante ti mismo, pero jamás asumes el error. Mientras el sistema funcione, nada que objetar, pero cuando hay que decidir o falla el sistema, sale la ira, el odio la envidia y la maldad.

Y justificaras cualquier animalada en aras de un bien superior. Este esquema mental es el de los criminales, de casi todos, claro. O del anticultura, amagado en el anticapitalismo, la defensa del medio ambiente y las grandes palabras sin ningún concepto: la paz, la solidaridad, el pueblo. Sin significado.

El miedo atenaza la mente y lleva al mal.

Es la razón por la cual todos los progres que en el mundo han sido justifican siempre a los asesinos de eta, al crimen organizado, o a los árabes.

Jamás reconocen un fracaso personal, jamás han hecho nada mal ellos, sino que la realidad se ha equivocado; pero ellos saben sabían y sabrán la verdad. Y si no, te mato.

La realidad se ha de encajar en nuestro constructo; sino, está equivocada.

4 comentarios:

Butzer dijo...

Una explicación podemos encontrarla en la educación que recibieron de pequeños... Y la que se "estila" ahora, es decir, el niño entre algodones. Y que nunca escuche un NO por respuesta.

Terzio dijo...

Sed contra, timor Domini initium sapientiae; quiero decir que hay algún temor que es bueno, sabio, justo y necesario.

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Ignacio dijo...

El temor de Dios no es parte del miedo sino de la valentía.

Anónimo dijo...

Na. Tonterías, Ignacio: “El miedo guarda la viña”.