miércoles, 28 de enero de 2009

Hola Nick ¿has traído la penicilina?

3 comentarios:

Terzio dijo...

Conocí a uno que cuando pasaba por delante de San Pedro del Vaticano, comentaba:

- "Nos costó el cisma protestante...pero mereció la pena!!!"

Ita.

p.s. ¡Vivan los Borgia!

'

Ignacio dijo...

Deán: debo ponerte al dia.

Nikolas es el hijo de D. Klaus Van Orton, persona de probadas virtudes y conducta ejemplar: todo lo contrario de su hijo.

D. Klaus y yo nos conocimos en Viena, trasegando con notarias en la Josephsplatz; luego la vida nos fué alejando: el hijo, ahora ha pasado una temporada fuera (hay rumores de que subvencionado por el gobierno y bajo la vigilancia de un juez penitenciario)y sé que se reconocerá en éste posts.

Con el hijo no hay nada que hacer: no obstante, el rigor del padre es muy propio de un alguacil de la inquisición.

Nicholas Van Orton dijo...

Sí, sí: he traído nuevas dosis de penicilina adulterada. De todas formas, Ignacio, debo darte un toque de atención: si eres tan indiscreto, el comandante Calloway logrará encontrarme; ya sabes que siempre me pisa los talones.
El diálogo final en la noria del Prater (Riesenrad) fue una aportación de Orson Welles, ya que Graham Reed escribió otro diferente. A mí me parece genial, sólo por él ya se merece Orson Welles los 100.000 dólares que cobró por su intervención en El tercer hombre. La escena se rodó en los estudios Shepperton (Surrey), ya que los vagones de la noria estaban todos destruidos por los bombardeos. John Hawkesworth, que después también fue productor de la serie Arriba y Abajo, recreó en los estudios uno de los vagones. La fidelidad es impecable, ya que hasta se trajeron del palacio de Schönbrunn, en concreto del zoo, los carteles de aviso que aparecen en el vagón; por ejemplo, Ausspucken Verboten (Prohibido escupir). Ferdinand Bellen fue el pintor de escenarios que recreó algunos de los paisajes que se observan por las ventanillas. ¡Qué magnífica película!
So long, Ignacio!