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miércoles, 4 de agosto de 2010

A la sabiduría, Minerva

Elegido Papa Clemente XIII, acaba con todo: literalmente, los enemigos continúan intrigando con legalismos; Al final Gregorio XIII, presionado, dictó una sentencia para quedar bien: Calificó a Carranza de sospechoso de herejía exigiéndole una abjuración “ad cautelam” de algunas proposiciones presuntamente atribuidas a Fray Bartolomé. Era una manera de decirle que por si acaso que abjurara, quería librarse del problema sin quedar mal con nadie, una forma de relativismo. Se le imponía un retraso de cinco años para volver a ocupar su puesto de Arzobispo de Toledo, tiempo que debía dedicar a la reflexión y a la oración. Pocas semanas después de recobrar la libertad, moría Carranza en el convento de los dominicos de Santa María sopra Minerva, proclamando la fe, acatando la sentencia, adhiriéndose al rey y perdonando a todos sus enemigos. Gregorio XIII, en reparación por su confusa sentencia de unas semanas antes, redactó el epitafio que se puso sobre su tumba: “Bartolomé Carranza, navarro, dominico, Arzobispo de Toledo, Primado de las Españas, varón ilustre por su linaje, por su vida, por su doctrina, por su predicación y por sus limosnas; de ánimo modesto en los acontecimientos prósperos y ecuánime en los adversos”.

No era hereje, a pesar de la relajación mental de ambos Papas.

En sus últimas semanas, libre, redactó un pequeño poema que traigo aquí, a referencia de L. Gil:

Son hoy muy odiosas

qualesquier verdades

y muy peligrosas

las habilidades

y las necedades

se suelen pagar caro.

El necio callando

parece discreto

y el sabio hablando

se verá en aprieto.

Y será el efeto

de su razonar

acaescerle cosa

que aprende a callar.

Conviene hacerse

el hombre ya mudo,

y aun entontecerse

el que es más agudo

de tanta calumnia

como hay en hablar:

sólo una pajita

todo un monte prende

y toda palabrita

que el necio no entiende

gran fuego prende;

y, para se apagar,

no hay otro remedio

si no es con callar.

martes, 3 de agosto de 2010

Francisco de Navarra, Arzobispo de Valencia

16 de noviembre de 1562 en Villar de Benaduf, Alonso de Sotomayor, inquisidor del Reino de Valencia con comisión de Gaspar Zúñiga y Avellaneda le toma declaración.

Había conocido al Padre de Carranza  y conoció un detalle íntimo de Carranza, desconocido por todos: su voluntad de pasar a Indias para aprovechar a aquella pobre gente.

Se reunieron en el primer Trento. Tenía La Summa Conciliorum y el De Necesaria residentia episcoporum, dedicado a él.

No da lugar a sospechas: siempre le vio actuar católicamente.

En el 2º Trento vuelven a coincidir, y vuelven juntos. Confiesa haber visto invocar a la Virgen, y que tenía imágenes en su celda. Con ello disipa dos acusaciones.

En el interrogatorio de tachas, escurre el bulto.

Para Tellechea, tenían idénticos espíritus en la reforma de la iglesia.

lunes, 2 de agosto de 2010

Tolerancia

La obra de Lecler Historie de la tolerance, demuestra palmariamente la desviación de las principales figuras de la reforma protestante: se presentaron con la intención de liberar a la cristiandad del cautiverio de Roma; acabaron admitiendo como principio político el cuius regio eius et religio, que dio lugar a mil formas de intolerancia. En el fondo latía una concepción integralizante del estado conforme a la cual éste no podía desentenderse de los destinos del Reino de Dios en la Tierra. (Cito a Tellechea)

domingo, 1 de agosto de 2010

Melchor Cano

La concordia reinaba entre ellos en 1556. En momentos en que Cano, perdida la gracia del Papa buscaba apoyo en Carranza, éste se unió a la conjura de Cabildos y jesuitas contra su hermano de hábito y se negó a escribir al rey en su favor. Cano comenzó a distanciarse de Carranza. Las cosas se complicaron con motivo del frustrado provincialato de Cano, raíz para Beltrán de Heredia de la ruptura entre los dos dominicos. Carranza no fue prudente y dio un paso contraindicado, al escribir al padre general en contra de Cano.

Cano no tiró la primera piedra.

En el interrogatorio de tachas, presentado por Carranza contra testigos contrarios, dedica tres preguntas a Melchor Cano.

La documentación es polémica y  parcial.

¿Si los amigos de Carranza dicen la verdad, porque negarle la verdad a los enemigos?

Carranza llama a Melchor Cano “enemigo capital

La enemistad es un hecho público y notorio.

Rengifo, SJ. (1606) “Y fray Melchor Cano, que nos era muy afecto, decía de nosotros: un cosa me contenta de estos padres: que nunca jamás se ha visto murmurar ni disminuir unos de otros

Meneses, hablando del momento en que Carranza fue elegido provincial (1509 “allí salió de madre”)

Fermín Caballero: “Carranza, 5 años mayor de edad, había ido siempre delante de Cano, en la profesión monástica, en la colegiatura, en la cátedra, en los grados, en asistir a Trento, en el puesto de provincial, como candidato para mitras, como designado para el confesionario regio y en todos los demás cargos y honores

Al regresar de la segunda fase del concilio de Trento, Cano es obispo de Canarias. Carranza renuncia al provincialato, pero hace caer éste sobre en Fray Alonso de Hontiveros.

1557 Cano es elegido provincial en el capítulo celebrado en Palencia de su diócesis. No fue confirmado en su cargo por el padre general.

En el provincialato:

-Fray Alonso de Hontiveros.

-Cano.

-Fray Cristóbal de Córdoba.

-Cano.

-Fray Pedro de Soto.

-Cano.

-Fray Tomás de Pedroche.

Esto, en años de inestable situación interna de la orden a Cano no le faltaban enemigos: el papa Paulo IV había puesto en entredicho a Cano, le había indignado el dictamen de Cano favorable a la guerra iniciada por Felipe II contra el pontífice Romano.

Los Cabildos, ofendidos por el dictamen de Cano a favor de los obispos y de la cobranza de la Cuarta.

Por último los jesuitas: El rey escribió al Papa por medio del Cardenal de Sigüenza para que Melchor Cano fuera enteramente Restituido y satisfecho, pero nada consiguió.

Cano acudió a Carranza, ya arzobispo de Toledo, para que este escribiese en su favor al rey, al papa y al General. Carranza se negó.

Cano manifestó su resentimiento a fray Pedro de Sotomayor.

Caballero, siguiendo a un censor devoto de Cano, pondera su celo batallador contra toda casta de herejías, aunque se atreve a calificarlo de rayano en vesania.

Beltrán de Heredia califica a Valdés de Terrorista.

29 mayo 1559 Carranza escribe a Cano quejándose de la actuación del inquisidor general y de que se valiese para ella de los servicios de Cano convirtiéndolo en “instrumento de sus pasiones

Cano contestó el 3 de octubre de 1558 una carta acerada desmintiendo la sospecha de Carranza. “no ha observado pasión alguna en Valdés y que el ciertamente no se prestará a ser instrumento del apasionamiento de nadie.”

En la carta dice que no irá contra Carranza.

Desde septiembre de 1558 se venía ocupando con ardor Cano de la censura del Catecismo de Carranza por encargo del Inquisidor general.

A pié de página relata Carranza como Cano le miente.

No se llevaban nada bien, Valdés le encomendó el catecismo a Cano por su aversión por Carranza.  Al parecer, la iniciativa fue de Cano.

Fray Pedro de Sotomayor: Valdés encomendó la censura del catecismo a Cano “porque sabía que el dicho maestro no era amigo del arzobispo de Toledo” “se quiso aprovechar de Cano, y trabaron muy estrecha amistad

Cano había deseado el catecismo, Valdés le dio la ocasión. Con Cano colaboró Fray Domingo de Cuevas. Fórmula de trámite para autorizar a Cano.  Se dedicó varios meses a la censura del catecismo, no sin escándalo en la orden, entre otras razones por su condición de prior de San Esteban.

Insistió ante Valdés para que obligara a Fray Domingo de Soto calificar la obra de Carranza.

Al final, Soto se queda más solo que la una.

En el convento de San Pablo, hizo hurto para robar un catecismo: por eso Marañón le llama Energúmeno.

Entonces Valdés se lo pone a huevo: Le encarga una censura teológica de sus proposiciones In rigore, ut iacent

Según Carranza, por éste método hasta la sagrada escritura es hereje.

Valdés es el responsable de la bestiada, y Cano el ejecutor.

Caballero acumula algunas expresiones de Cano desfavorables a Carranza acaba pidiendo perdón por la “santa cólera

Cano se corrompe a cuenta del pleito sobre el adelantamiento de Cazorla.

Pasión de los diablos” en la orden dominicana, ahy escisión en la familia dominicana. Carranza versus Cano.

1559 abril. Carranza escribe contra Cano. Cano se está pasando “es más hereje que Lutero

La frase difamatoria la soltó ante este Cano.

30 mayo 1559, Fray Luis de la Cruz comenta los chismes de la corte. Avisa de que o se les para los pies, o algo irá a mas...La carta cayó en manos de la inquisición. Ribadeneira: los que van de ingeniosos, son de Cano, los graves, de Carranza.

Cano en carta a Felipe II se hace pasar por mártir de la fe, porque no le hacen provincial.

Obtuvo el provincialato poco antes de morir.

La partida de Cano está estrechamente vinculada al inquisidor general Valdés: financió los gastos del viaje.

Viaje anómalo desde el punto de vista de la disciplina de la orden.

Fray Francisco Ramírez anota que Cano le dijo “que llevaba granes negocios de la inquisición a Roma, y que el segundo auto de la inquisición nos se haría hasta que él volviese.” Y además “que si el dicho arzobispo de Toledo no le hacía confirmar su elección, que él le haría hereje

Cano fue a Flandes a “informar” al rey y obtener su apoyo para ir a Roma. “porque de su majestad llevase seguridad para poder entrar en Roma, la cual el dicho Cano no tenía por estar su santidad Paulo IV mal con el dicho Cano, por haber sido de parecer que su majestad llevase subsidios y cuartas de la iglesia los años pasados

Para Tellechea, la entrevista con Felipe II fue clave en su actitud respecto a Carranza, que  En Inglaterra había sido distinguido con la amistad y la privanza del rey, lo que suscitó rencillas y envidias. El rey le forzó a aceptar la mitra de Toledo, y fue quien lo tranquilizó, frente a la tormenta que ya sabía que venía  diciéndole que a “nadie acudiese en este mundo fuera de a su persona” Carranza le creyó.

Luego, accedió a su prisión y durante el proceso enmudeció sorprendentemente, sin mover un dedo por su antiguo amigo.

El camino de Cano se allanó con la muerte de Paulo IV, el papa que en una bula lo llamó “hijo de perdición” y se opuso a su confirmación en el provincialato.

Paulo IV murió el 18 de agosto de 1559.

Morone, cardenal, protector de la compañía, le hizo alguna amonestación: Cano llamaba amancillado o marrano a Francisco de Borja y al padre Laínez.

Muere el 30 de septiembre de 1560, el día exacto en que se leía por el fiscal la primera gran acusación oficial contra Carranza.

En la teología dogmática Cano goza del más alto renombre; no tiene en su haber obras específicamente espirituales, su sistema se nos presenta más como un cuadro de ideas antitéticas que como un cuadro armónico y completo de ideas positivas. Cano es un intrigante vengativo y difamador.

Para Menéndez Pelayo la censura de Cano fue “piedra angular del proceso

Se “admiraba demasiado a sí mismo” Bartolomé Alcázar.

sábado, 31 de julio de 2010

Todo vale

Fray Antonio de Santo Domingo, antiguo rector de San Gregorio de Valladolid, certifica hasta ciertas amenazas por parte del inquisidor general. Y además, no quedaron en salvas, lo demuestran las declaraciones de otros testigos.

le vendría su San Martín por ello

Diciéndole el de León que el libro no tenía herejías el señor arzobispo de Sevilla dijo que “del lenguaje, como perro ventor, había de sacar las herejías”, mostrando gana de que dicho obispo condenase el libro.

Esto les pasó a varios testigos.

Es Valiente Cuesta al emitir su voto favorable a instancias de Carranza y del inquisidor general.

Reconoce la ortodoxia de la obra de Carranza.

libro de mucha doctrina y grande erudición

Valdés le hizo una reprensión privada a Cuesta; Se le pide que lo vuelva a repasar, se ratifica.

Cuesta no censura ut jacent.

viernes, 30 de julio de 2010

Fray Rodrigo de Ladrada

Era inseparable de Las Casas. Declara el 2 de diciembre de 1562: “muy católico y muy siervo de Dios

Da una referencia muy justa de la relación de Carranza con D. Carlos de Seso, y las palabras que a propósito de este incidente dijera a Fray Juan de la Peña 10/12 días antes de su prisión…”lo había hecho conforme al evangelio y doctrina de Santo Tomás” Fray Juan de la Peña estaba apenado porque no le había dado a consultar su catecismo. También fue testigo del sermón de Valladolid el 21 de agosto de 1558. También certifica la retractación de Fray Domingo de Cuevas – cofirmante de la Censura de Cano- Cuevas pensó que las cosas “nunca llegarían a donde llegaron

Todo el mundo montado el follón, se apunta a meter su pulla; cuando la tormenta se desata, muere gente y entonces “es que yo no tenía intención” ¿realmente no hablamos de hoy? Los que hablan con certeza, son apartados, fueron apartados.

jueves, 29 de julio de 2010

Fray Bartolomé de Las Casas

Las Casas se vio citado como testigo de abono, indirectas y tachas por parte de Carranza, y compareció ante la inquisición repetidas veces entre 1559 y 1562. En 1562 declara que conoce a Carranza “mas ha de 20 años” es decir, 1542: Las Casas está en España y tienen lugar movidas cortes y la visita del consejo de Indias; es cuando ofrecen a Carranza la sede de Cuzco, y repulsa una dignidad que llevase cargo de almas: esto obedece a causas profundas, y el secreto lo tenía Fray Bartolomé de Las Casas. Intervino personalmente para convencer a Carranza. “por no dar una bofetada a la virtud

Pero también rehusó esta mitra Las Casas.

A partir de 1539 Carranza había abordado el tema americano mientras explicaba la moral tomista. El problema de los títulos de conquista. Sigue a Francisco de Vitoria. Carranza niega la validez de tres títulos de conquista: el derecho del monarca cristiano a subyugar a los infieles, el derecho del emperador como monarca del orbe y el derecho real por comisión pontificia.

Niega la coacción de los infieles, por comisión del Papa. Niega la obligatoriedad a quien no quiera oír la predicación.

los infieles son verdaderos señores de sus cosas, como lo son los cristianos

Si los cristianos hacen alguna guerra injusta contra los infieles, como se ha hecho alguna vez contra los indios, en este caso podrían ser despojados y hechos cautivos por los infieles y estos adquirirían justo dominio sobre los cristianos

Las Casas vuelve a España en 1547. Fija residencia en Valladolid. Fue admitido en el colegio de San Gregorio, donde residía Carranza; éste, en 1550 rehúsa la mitra de Canarias. En Mayo de 1551 parte para Trento como Teólogo imperial. Vuelve en enero de 1553, deja el provincialato y se recoge en San Gregorio, prosiguiendo sus actividades de cátedra, pulpito, inquisidor y rector de conciencias. En Julio de 1554 sale hacia Inglaterra en el cortejo del príncipe D. Felipe, para volver a Valladolid ya arzobispo de Toledo a mediados de agosto de 1558, y al mes sale para Yuste. Aquí es el momento de relación personal entre los dos.

Las Casas certificó sobre la ortodoxia doctrinal de Carranza. El viejo obispo, oyente furtivo y curioso de las lecciones del joven profesor, Compartió con él sus problemas de director de conciencias “…no tiene ingenio para encubrir herejía ni maldad con fingida santidad…

En 1541/42 toma parte en las juntas de teólogos y juristas que darían lugar a las celebres leyes de Indias. En 1550 vuelve a tomar parte en la junta nombrada por Carlos I para examinar la obra de España en América, siendo testigo del duelo Las Casas / Sepúlveda; en la junta de abril de 1551 se abstuvo de votar por razones desconocidas.

Residiendo el Príncipe d. Felipe en Inglaterra por su boda con María Tudor, Las Casas se da cuenta de que es junto a él donde se ha de reñir la batalla. Escribe un memorial a Carranza en agosto de 1555.

Carranza pierde los papeles en una ignorada junta de Londres frente al obispo de Cuenca. El tema “si era bien vender a los indios…” casi se lían a hostias, (discutieron muy vehementemente) por “defender fray Bartolomé de Miranda el libro del obispo de Chiapa…”

El asunto vender o no a los indios. Personalmente veo que en este momento está la clave: si bien la envidia andaba anidada, al oponerse a la esclavitud se granjea la enemistad de los codiciosos y avaros que pretendían la esclavitud como negocio: aliando fácilmente estos dos parámetros más por intuición que por certezas pienso que es en esta oposición donde Carranza firma su condena. No fue políticamente correcto.

los españoles que pasan por las indias, han de pasar por bien de los indios” Carranza.

Miraba América con respeto y sentido de la responsabilidad. Quiso ser misionero, pero no obispo.

7 de noviembre de 1559 comparece Las Casas ante la inquisición como testigo citado por Carranza. Ya había recusado a Valdés; entre los testigos de la enemistad estaba Las Casas. Éste no declara, enjuicia.

Carranza tenía una serie de temas en los cuales Valdés entraba en controversia:

-La obligación de residir los prelados en su sede (Valdés era cortesano)

-La provisión de chancillerías y consejos reales en persona de obispos. Carranza lo condena. Valdés lo practica.

-Si los inquisidores habían de ser teólogos o juristas.

-Habla el de Chiapas también de Cano y Soto.

-Destaca el exceso de Valdés contra Carranza. Acaba acusándolo, por omisión de “haber resultado en favor de los herejes de Inglaterra y Alemania

El fiscal recusó por parcial el testimonio de Las Casas.

1561, 10 de noviembre, en Madrid es la 2º vez que Las Casas se presenta ante la inquisición. Habla ante Gaspar de Zúñiga y Avellaneda, arzobispo de Santiago y juez, aceptada la recusación de Valdés... Solo le preguntaron si había oído decir algo.

22 septiembre de 1562, en Madrid citado por Carranza como testigo de abonos. Limosnero, honesto, etc. O sea, habla bien de él.

Cree haber oído que Ruigomez de Silva le avisó que le querían prender... También que Carranza no quiso negociar la revocación del breve de prisión en Roma.

Carranza confiaba en Felipe II.

También conocía la entrevista con Seso y Cazalla.

miércoles, 28 de julio de 2010

Consecuente

Ejemplo del nivel del enfrentamiento y de la manera de proceder es la acusación de Juan de Regla:

respondo que en el dicho capítulo se dicen muchas cosas, y tomadas todas juntas son contrarias unas de otras. Porque en la primera parte se dice no hay ni hubo pecado, y después, “aunque los pecados fuesen muchos, que todo era perdonado, y que Cristo pagó por todos”, que son cosas notoriamente contrarias.
Pero tomadas por sí cada cosa de las que en dicho capítulo se dice, algunas de ellas son tan grandes desatinos, que ningún hombre las podría afirmar…”

El nivel del enfrentamiento y los enconos personales siempre impiden la objetividad, más cuando en un caso como este no se trataba de un juicio sobre la fe, sino una pelea por el poder sobre la iglesia en España, que no era poco poder.

martes, 27 de julio de 2010

Fray Luis de la Cruz

Carta del arzobispo al Dominico Fray Luis de la Cruz. Demuestra dos cosas: que Carranza conocía los manejos de los inquisidores, y que los inquisidores pudieron saber antes de determinar la prisión que el arzobispo no ignoraba los pasos que ellos iban dando. La carta nos revela además del hecho esquemático, todo el clima de tormenta que conscientemente iba viviendo durante estos meses el propio arzobispo.

La carta se refiere a la censura que sobre el catecismo había dado Fray Domingo de Soto.

Devela un puritanismo teológico, rigorista; descabellado para Tellechea; Está hablando del rigore ut jacent y las calificaciones de Domingo de Soto.

hagan lo que Dios les ayudare, que yo a él lo he de remitir todo. Y tras esto no dejaré de escribir a Roma y a Flandes donde quizá lo mirarán con otros ojos que en Valladolid

Esta carta se obtuvo mediante secuestro de los papeles de Fray Luis de la Cruz el 16 de agosto de 1559.

lunes, 26 de julio de 2010

Beneficio

Guijelmo, súbdito de Carranza por el beneficio de Caravaca, le pide dispensa de residencia para atender sus obligaciones de oficio de inquisidor; se la concede y le insinúa que Seso le engañó y que Domingo de Rojas había mentido.

domingo, 25 de julio de 2010

El problema del lenguaje

El 15 de marzo de 1559 era llamado Fray Juan de la Peña por los inquisidores Vaca, Riego, Guijelmo y González, para hacerle entrega de un pliego de papel con catorce proposiciones que había de calificar teológicamente. No se indicaba su procedencia ni el nombre del autor. Las primeras se referían a los problemas de la fe y la certeza de la gracia; otras al tema de la oración y a puntos tocantes a la iglesia.

Eran textos de Carranza. Lo descubrió Fray Juan de la Peña, y lo dijo al final de su censura, lo que no debió gustar a los inquisidores.

Fray Juan acopia los múltiples sentidos de que son susceptibles las frases sometidas a censura y trata después con finura teológica de recoger los textos paralelos análogos de la escritura y de la tradición patrística que permiten una interpretación ortodoxa.

Actitud más comprensiva y razonable que la que adopta el censor frente a la rígida y absurdamente literalista de los jueces inquisidores.

Desasir las proposiciones de su contexto hace que parezcan falsas sin serlo

digo yo que por estas proposiciones, aun desnudas como aquí están, yo no osara por buena conciencia tener la persona por sospechosa; y visto en su proceso no sólo no me queda mala sospecha, sino que constará por el mirado todo, que quien las ha dicho es persona muy católica y sincera en la vida y fe cristiana y unión de la santa iglesia católica romana

No son bien recibidas por el tribunal las deposiciones favorables al arzobispo: evidencia esto la endeblez teológica y formal de la acusación.

sábado, 24 de julio de 2010

Domingo de Soto y Carranza

Carranza recuerda en su alegato de abonos su viaje a Trento en compañía de Domingo de Soto y del Doctor Velasco.

Trabajaron juntos en censura de libros.

Carranza defiende a Soto con tema de una apología del evangelio de San Juan por un franciscano, condenando (la apología) en la inquisición. Miguel de Medina es el Franciscano en cuestión. (No se dejaron vender los libros y se retiraron de circulación)

Fray Diego Ximénez : “lo cual los frailes del Orden de San Francisco sintieron mucho e Hicieron Grandes Diligencias para que nos pasasen adelante, por lo cual cree este testigo que están indignados y que desearán hacer mal al arzobispo de Toledo

Al llegar Carranza a España, buscan a Soto para minar su prestigio, y este ya lo tenía ganado Carranza.

Carranza le recaba un juicio sobre el catecismo. Intentaba frenar las maniobras de Valdés de antemano. Al mismo tiempo, le pedía lo mismo Valdés.

Beltrán de Heredia: Soto, muy doble y nada fiel en su trato, quiso complacer a dos partidos opuestos entre sí, perdió la estimación de ambos y pago su perfidia en parte.

14 de octubre de 1558 escribe a los dos arzobispos: A Valdés le dice que es bueno. A Carranza le cuenta de lo dicho a Valdés y le cuenta su juicio favorable a la ortodoxia.

Confidencialmente le había remitido una censura a Carranza apostillando 62 proposiciones. La princesa lo llama a la corte “para algunas cosas del servicio de Dios

Soto informa a Carranza de la porfía del bando de Melchor Cano para la obtención de éste del cargo de provincial. Soto le pide a Carranza que lo frene.

Desde la corte le insiste a Carranza en el tema de no elegir a Cano: carta de Soto a Carranza de 8 de Noviembre de 1558: podemos calibrar el grado de responsabilidad personal o de ejecutor de deseo de graves varones, que corresponde a Carranza en su intervención anticanista.

Una semana más tarde la inquisición llama bajo pena de excomunión a Soto, Cano y Cuevas para que califiquen los escritos de Carranza, del doctor Constantino y de Fray Luis Granada, sin permitírseles entretanto ausentarse de Valladolid; No le hacía gracia esto a Soto y lo hace saber.

Le mandan que califique in rigore ut jacent. Y cortar toda comunicación con Carranza.

Habla con él, por tanto va advertido.

En respuesta, Carranza trata de ganar a Soto para su causa.

Carranza: Valdés quiere desacreditarle a él y a todos los frailes para los puestos relevantes en la iglesia y corte, paso para la exclusión de teólogos y frailes de negocios públicos.

Por otro lado, Melchor Cano a quien “ha hallado de manga” Valdés.

La apología de Miguel de Medina, andaba por las librerías, y Carranza la considera hereje.

8 de Diciembre de 1558. Carranza le escribe a Soto, y le inculpa. A este ya lo tenía ahuevado Valdés. Es Clave me temo.

Las anotaciones íntimas enviadas a Carranza se transformaron en solemne censura escrita entregada al inquisidor Valdés en noviembre de 1558.

Soto se ajusta al criterio de la época y lo califica in rigore. “en atención a la malicia de los tiempos

Soto veía el manejo de Valdés de envolver su censura con la de Melchor Cano.

Beltrán de Heredia habla de la “política terrorista” de Valdés.

Soto se aisló. La situación le pudo.

La finalidad de la presencia de Soto en Valladolid era pública y notoria.

Soto era contrario a Cano.

Sorprendentemente, el fiscal Camino pondrá a Soto entre los testigos tachados.

Muchas tensiones sobre Soto. Debía enfrentarse a Valdés, desenmascarar la “pureza” de Cano, advertir amistosamente a Carranza sus reales inexactitudes y no prestarse al juego de buscar condenas.

Después de entregar su censura, escribe a Carranza desde Medina del Campo el 25 de Febrero de 1559 para decirle sus afanes para defender su recta intención (yo diría que es una manera de confesar que había metido la pata)

Fue el primero en entregar la censura.

En mayo se decreta la prisión contra Carranza, se puso en práctica en agosto

En noviembre moría Domingo de Soto.

viernes, 23 de julio de 2010

Juan de Regla “ese cliente es mío”

Tres meses después de la muerte de Carlos I, su confesor en Yuste, el jerónimo Fray Juan de la Regla remueve su muerte con ánimo de denunciar a Carranza. Su declaración del 9 de diciembre “por descargo de su conciencia” es breve pero llena de insinuaciones malignas. Dice el Jerónimo que el arzobispo llegó a Yuste la víspera de la muerte del césar y “después de haber besado las manos al emperador trabajó mucho por tornar a hallarse presente, aunque su majestad no holgaba mucho de ello” en su constante espiar las acciones y palabras de Carranza, anotó con escándalo que éste absolvió varias veces al emperador sin haberlo oído en confesión – era monopolio suyo, su cargo – lo cual era abuso del sacramento, ya que no se podía presumir en el arzobispo ignorancia.

En otra de las visitas, el arzobispo, según él, habría dicho al césar “ vuestra majestad tenga gran confianza que no hay pecado ni hubo pecado, que solo la pasión de Jesucristo basta” Mas cosas debió decir Fray Regla, porque el 23 de diciembre comparecía nuevamente, esta vez siendo llamado, para hacer registrar por escrito otra acusación no menos grave: que en el concilio de Trento, al dar su voto sobre el sacrificio de la misa a petición del legado y presidente del concilio “dijo su parecer y en el fondo la opinión de los luteranos que tienen que no es sacrificio…encareció tanto el argumento de los luteranos que vino a decir y dijo en el proceso de la proposición, ego haereo certe que quedaron todos los del concilio y entre ellos los frailes de su orden, muy escandalizados

Los testigos presenciales tanto de lo de Trento como de la muerte del emperador afirman lo contrario, éste individuo actúa por animadversión.

3 días después reforzaba la acusación de Regla don Luis de Ávila y Zúñiga, comendador mayor de Alcántara, cronista de las guerras de Alemania y testigo de la muerte del emperador.

El bulo de la confesión solo se disipará en Roma, aunque los testigos lo disipan todos.

jueves, 15 de julio de 2010

Ambrosio de Salazar

Deposición del 9 de noviembre, pero parece que hubo otras anteriores. Al preguntarle si tenía noticias de herejías formales respondió que no. Pero adelantó la sospecha de que palabras que había oído a Rojas, Padilla y a Juan las “tomaban ellos en sentido que así entendidos, eran herejías. Porque éste testigo por entonces no los condenaba aún por herejías, porque podían tener otros sentidos católicos

Había dicho frases tan comprometedoras como “yo os confieso que el lenguaje de fulano y fulano es de Alemania

Fray Ambrosio recompuso sus recuerdos y redacta un memorial de tres páginas en defensa de Carranza el 11 de noviembre de 1558 en Salamanca.

miércoles, 14 de julio de 2010

Novena

El 5 de octubre decía doña Francisca de Zúñiga que hacía unos 9 años, cuando Carranza era prior de Palencia, vino a Valladolid y le manifestó que había compuesto una obra acerca de los artículos de la fe “que era cosa muy buena” y podía proporcionársela en Santa Catalina, donde se la dio la priora, hermana de Fray Domingo de Rojas. En aquella misma ocasión le dio Carranza una exposición suya del salmo “de profundis

Ella misma aclara las cosas al mencionar a Fray Domingo de Rojas, quien le confesó respecto al libro de los artículos de la fe “que él lo había hecho; y que lo dice para si en ellos hay error

De la relación entre los dos dominicos dice doña Francisca que ella y su madre se confesaban desde hacía diez años con Carranza, pero cuando partió para Inglaterra les aconsejó que lo hicieran con Fray Domingo que “bien podía fiar de él su alma” consejo que siguió para su ruina la hija, mientras que la madre acudía al franciscano Fray francisco de Nuño Tello.

El 29 del mismo mes los inquisidores presentan a doña Francisca dos manuscritos encuadernados en cuero para su reconocimiento; en el primero de ellos reconoció los artículos de la fe, sobre cuya paternidad “son los artículos que según tiene declarado le dijo el maestro Miranda que él había hecho y que leyese en ellos; y que después le dijo Fray Domingo que él los había hecho y porque tuviesen más crédito habían dicho que los había hecho Fray Bartolomé de Miranda. Y que los dichos artículos le dio doña Marina Sarmiento, monja en Santa Catalina, para que los trasladase, y que esta confesante los hizo trasladar a un criado de la casa de su madre que se decía Castillo y que no se sabe dónde está, y que acabados de trasladar le volvió a la dicha monja el dicho libro…y que no sabe de cuya letra era el dicho libro original, y que el dicho Fray Juan de Villagarcía dijo a esta confesante que aquella obra era del dicho maestro Miranda, aunque la dicha doña Marina le dijo que lo había hecho el dicho Fray Domingo. Y que se acuerda que el dicho Fray Domingo estando en el oratorio de su madre de esta confesante, y delante de Fray Alonso de Castro, que fue prior en esta casa, le dijo que él había hecho la obra y los dichos artículos

No cabe pues duda de la paternidad de Rojas sobre los escritos; también podemos pensar que Carranza los aprobaba, al autorizarlos con su nombre.

Las noticias sobre el resto del manuscrito no carecen de interés: un sermón sobre el amor de Dios que le dio Doña Francisca Ortega, Mujer de Diego López de Zúñiga, Tío de Doña Francisca, diciéndole que era del Arzobispo y que lo había predicado en Santa Catalina. Una exposición del salmo Quam Dilecta, que se lo dio a copiar la misma Francisca Ortega, como escrito por Carranza a petición suya, así como un sermón sobre el salmo super flumina Babylonis . Otro sermón sobre el modo de oír misa se lo dio Juan Ortega hermano de Doña Francisca diciéndole que era de Carranza y que lo había predicado en Santa Catalina. No se acordaba quien le dio otro sermón sobre el amor a Dios, que le dijera ser de Fray Tomás de Villanueva, arzobispo de Valencia, y otro tratado que pertenece al maestro Ávila.

En el segundo manuscrito reconoció un sermón sobre el discurso de la cena, que se dio sin precisar su autor, Francisco de Fonseca. La exposición del De profundis se la envió el mismo Carranza desde Valencia con Fray Juan de Villagarcía. Un escrito titulado De amore dei erga nos se lo dio Fray domingo de Guzmán – no el hereje - como cosa de Fray Luis de Granada. Declaró además que tenía en su casa un cuaderno con comentario sobre el cantar de los cantares que era de Fray Tomás de Villanueva. Todos estos escritos los poseían en traslados la Marquesa de Alcañices y las monjas de Santa Catalina. Por último confeso que en sus diálogos con Carranza no llegó a escucharle comentarios sobre sus escritos; y que antes del viaje a Inglaterra, y una vez sacada copia de los artículos de la fe, Fray Domingo le dijo que se los había dado a Carranza y que este “cada día escribía sobre ellos una hora a la mañana

En esta caza organizada de los escritos sirvió también el indicio sobre el que avisó desde Durlan Fray Bernardo de Fresneda en carta al arzobispo Valdés de 28 de agosto. En ella habla de la compañía que llevó en su viaje de vuelta de Inglaterra el doctor Corrionero de un macero del rey llamado Perea “este se que llevó un libro hereje”. “Mándele vuestra ilustrísima tomar el dicho, quien se lo dio y a quien le llevó que podrí abrir algún camino”. Localizado Juan de Perea, ballestero de maza del rey, compareció ante la inquisición el 21 de octubre. A fines de mes se cumplían tres años de su venida de Inglaterra. Este “iba muy inocente”. Cuando le indicaron la información que existía sobre el libro que él había traído, reconoció que Carranza le dio un libro de pliego de tres dedos de espesor envuelto en un cañamazo, con el fin de llevarlo desde Londres a Valladolid. Sabía que era un libro, aunque ignoraba totalmente su título y contenido, y que había de entregarlo en el colegio de San Gregorio de Valladolid, a Fray Antonio de Arce. Testigo de vista de la recepción y la entrega fue el criado de Perea, que al tiempo de la declaración era ya fraile lego en San Pablo, de Valladolid con el nombre de Fray Bernardo. A los tres días comparece el Dominico, que había acompañado al obispo de León al Concilio de Trento y luego atravesó Francia en dirección a España junto con Perea y el doctor Corrionero, ya para cuando esto declaraba obispo de Almería. Desconocía el contenido del libro.

El mismo día se presentaba Fray Antonio de Arce, último eslabón de la cadena de porteadores del libro. El libro era una obra de Filón que le mandó Carranza con Perea para que la leyese y la pusiese en su librería. (Antes le había enviado una edición de las confesiones de San Agustín)

La desilusión se vio compensada de la manera más imprevista: Arce, al pensar que los tiros venían de otro lado declaró que al tiempo de irse a Inglaterra le había dejado Carranza un cajón de libros, y entre ellos un comentario sobre Job, sin portada y sin autor, con algunos textos tan fuertemente tachados que era imposible su lectura. Añadió que Carranza lo había recogido a su vuelta de la isla en Valladolid.

Lo encontraron los inquisidores entre los efectos y libros secuestrados a Carranza y el 10 de noviembre de 1559, preso ya el arzobispo volvían a llamar a Fray Antonio de Arce. Este lo reconoció inmediatamente y dijo que las notas marginales eran de mano del arzobispo “por haber visto su letra muchas veces” Eran las annotationes in librum job de Brencio.

Esto será la novena acusación presentada por el fiscal.

Todo fundamentado en hilvanar sospechas que no certezas; y una cuestión fundamental ¿un teólogo en Trento no debe haber leído las obras luteranas? Rojas se atribuye textos y su paternidad cuando le interesa, o se lo atribuye a Carranza cuando le beneficia: muy hispano, el dominico.

martes, 13 de julio de 2010

Elenco: Agustín Cazalla

El 25 de agosto Fernando de Sotelo, hermano de uno de los presos del circulo de Toro llamado Pedro de Sotelo declaraba lo que había oído a su hermano “…que no pensasen que por sus obras solas se habían de salvar

Padilla añadió que decía el arzobispo de Toledo “al tiempo de su muerte había de hacer llegar a un escribano y pedirle por testimonio como renegaba de sus obras” días después, el 3 y 4 de septiembre, González de Mendoza y Gálvez, alcalde y médico, descubrían el ansia con que Isabel de Estrada esperaba desde su cárcel la llegada de Carranza sin saber que ya estaba en la ciudad. A fines de septiembre se sumaba a la lista de los que comprometían a Carranza el Doctor Cazalla, predicador de su majestad.

Al responder a los testigos de publicación adivinó que era Fray Domingo de Rojas la figura central de la acusación. Según esta “se complació sumamente” Cazalla en la cuaresma pasada al saber que su interlocutor estaba en los errores luteranos e insinuó que él hacía años que estaba en ellos “desde que había venido de Alemania”. Además de apuntar el origen de sus ideas, Cazalla manifiesta que Rojas “se alababa que lo sabía de Fray Bartolomé de Miranda diez años había y once”. La vanidad empujó a Rojas a autorizar su postura con el nombre de Carranza.

En otro de los capítulos adivinó la mano de Francisca Zúñiga y a ella quiso desenmascarar. Afirmó que la base de la acusación era la doble visita al monasterio de Belén, pero que Francisca Zúñiga era “discípula” de Rojas y Carranza “a cuya cuenta se puede echar todo, y no a la de éste confesante, y que suelen los frailes echar las piedras y esconder las manos

El espíritu de venganza de Doña Francisca queda explicado por incidentes familiares entre las familias Baeza y Cazalla respecto a la unión matrimonial de sus Vástagos.

lunes, 12 de julio de 2010

Chisme

Revueltas y turbulentas todas las mareas por los autos de Valladolid, del monasterio de San Nicolás en la isla de Cursota, habiendo pasado por Flandes la primavera anterior, Fray Vicente Palatino, que iba a Sevilla y se detuvo en San Pablo en Valladolid, al oír lo que estaba pasando, declara “en descargo de su conciencia” la confesión de dos criados del Rey en Flandes, de que habían dejado de rezar páter noster y ave María a los santos porque les disuadió de hacerlo Bartolomé de Carranza “les declaró desta manera: que decir paternóster a San Pedro que es impropio hablar, y principalmente de las oraciones que se hacen a Dios y se ofrecen según la devoción de cada uno en reverencia de tal Santo” habló Fray Vicente con Carranza sobre el particular y este le dijo que le parecía impropio, aunque no malo, rezar padrenuestros a los santos, y que así lo había escrito “en el libro que he hecho en romance de sacramentis” (el Catecismo)

Pedro Ponce de León, visitando en Dueñas a d. Juan de Acuña, conde de Buendía, vio que sus amigos ponían reparos en rezar padrenuestros y avemarías a los santos, por influjo de Carranza. Los convenció de que debían declarar ante la inquisición. Obtenida la necesaria comisión del arzobispo Valdés, el 10 de abril de 1559 sometió a minucioso interrogatorio a toda la familia. Rectificaron, pero no abandonaron sus formulas piadosas.

domingo, 11 de julio de 2010

La cuarta pregunta

Una pregunta de fórmula cierra indefectiblemente todas las deposiciones inquisitoriales: se interroga si se declara o delata por odio. Casi unánimemente se contesta negativamente.

Esperable, cuando la delación conllevaba un beneficio, bien directo, bien indirecto, al poder optar a las propiedades del apiolado.

Francisca de Zúñiga declara el 30 de junio sus tratos con Juan Sánchez, confesando que había  pretendido denunciarlo por su doctrina escandalosa acerca del purgatorio, pero Cazalla fue a visitarla, le refirió la conversación de Carranza y Seso y la convenció de que “no era artículo de fe

A la pregunta de fórmula, declara “de los dichos Fray Domingo y doña Beatriz no deja de tener odio a ellos por haberla engañado

El 7 de noviembre declara haber comentado esto con las monjas de Belén, haciéndolas creer que el arzobispo mantenía estos errores. El 13 de julio sale Fray Domingo de Rojas: En la navidad del 57, en el oratorio de Doña Leonor de Vivero le preguntó si Carranza participaba de aquellas novedades y Fray Domingo contesto “que en algo de ello estaba, pero le faltaba mucho para ser cristiano, y que no se acordaba en que cosas le había señalado que estaba y en qué cosas no

Rojas hace un abuso de situación y confunde a la gente: nada nuevo, bajo el sol.

Hay dos Franciscas de Zúñiga: una la Beata hija de Francisco de Baeza, condenada en el auto del 21 de mayo de 1558 a cárcel y hábitos perpetuos; la hermana de doña Catalina Reinoso y monja de Belén lo fue el del 8 de octubre de 1559 a sambenito, cárcel perpetua y confiscación de bienes.

sábado, 10 de julio de 2010

Quedamos en casa, a tomar el té

En Julio y agosto, Isabel de Estrada, presa en las cárceles de la inquisición, corroboraba las deposiciones de Rojas, Cazalla, y Seso; sobre todo, descubría la actuación en grupo.

Refería la entrevista de Cazalla y Seso con Carranza, tema recursivo, las reuniones eran en casa de Pedro de Cazalla, una tertulia “formal” donde hablaban “las turbaciones que cada uno de ellos había tenido en creer estas cosas del purgatorio…y también trataron del trabajo que en ello había padecido el bachiller Herrezuelo” se reunían D. Carlos de Seso, Pedro de Cazalla, Catalina Román, Juan Sánchez, Antón Domínguez e Isabel de Estrada; declara el 11 de julio de 1558: la conclusión de Tellechea es que estas reuniones tenían lugar en 1556, dos años después de la reunión con Carranza.

El 13 de julio añadía que también asistieron el Bachiller Herrezuelo y Fray Domingo de Rojas, y andaban en la consideración de que  “gran bien sería si el arzobispo hablase a la marquesa, porque entonces hecho estaba y el Rey vendría a dar en ello

El 23 de julio añade que también asistían Juan de Vivero y su mujer, que Seso había contado que al final de la entrevista con Carranza “este le abrazo y beso con mucho regocijo y amor” Fray Domingo de Rojas había declarado que hacía diez años que había tratado con él de la justificación y el purgatorio “y por entonces no le había dado crédito

El 13 de agosto se le pidió ratificación jurada de todas sus declaraciones; intentó exculpar a su hermana, y el fiscal sacó material para imputar a todas las personas relacionadas e incluso a otras.

Esperaba esta mujer la llegada de Carranza de Flandes, pensando que él los sacaría de ese atolladero, pues creía que estaba en “esa matrícula

“Dijo este testigo que lo que sería a su parecer de este testigo, es que quien algunos errores le quiso persuadir a la dicha Isabel de Estrada para que ella le diese mas fe y crédito, le daría por autor a Fray Bartolomé de Miranda, que es ahora Arzobispo de Toledo, para que debajo de la autoridad tan grande letrado y tan grande cristiano le pudiese mejor engañar. Y que la dicha Isabel de Estrada le parece a este testigo que le quiso dar a entender que era así”

Una mujer crédula y confiada.

viernes, 9 de julio de 2010

Seso

Con Rojas en Roncesvalles fue apresado Carlos de Seso: debían ir disfrazados de Hernández y Fernández, porque bien fácil que es atravesar esa frontera.

“este confesante iba, a la sazón, a Italia porque había sabido la muerte de su madre y un hermano suyo”

“que nunca fue su intención ir a tierra de Herejes ni vivir con ellos, ni tener opinión de ellos, y quien lo contrario dice, le levanta testimonio”

Siendo corregidor de Toro es cuando se interesa apasionadamente por los altos problemas teológicos, un seglar italiano. El origen de sus ideas lo cifra en la primavera de 1553. Doctrina que le vino de “oírla en Italia predicar y engrandecer el beneficio y muerte de nuestro señor, y haber hablado con los predicadores que predicaban, y que esto lo oyó en Verona” Preguntado si la había leído en obras heréticas de Alemania repuso que “no se acuerda haberla leído en estos libros” Resulta clara la procedencia italiana y no alemana de las inquietudes teológicas de Seso.

Seso no negó el purgatorio en términos absolutos, sino solamente para aquellos que por su fe, esperanza, y caridad participan plenamente de los beneficios de Cristo.

Los inquisidores se centraron en las ideas de Seso que habían sido materia de su entrevista con Cazalla y Carranza. El 27 de junio pidió “unos pliegos de papel para relatar cierta cosa que pasó grave con una persona eminente del reino” tres días después presentaba su declaración.

Una vez  con Pedro de Cazalla y Carranza, le pregunta por si ha dudado del purgatorio. Y le pide fundamentos; Carranza le dice que abandone ese camino y el dice que bueno, que bien, que vale. Y hace una loa de su pureza religiosa y su obediencia.

El 23 de octubre de 1558 niega a Cazalla; Sobrevivió al auto de fe de 1559, pero fue condenado a muerte en octubre del mismo año. Horas antes de la ejecución de la sentencia, a medianoche del 7 de octubre, Seso confesó no haber dicho la verdad “esperando ser libre y por no morir” quiso librar de compromiso a todos, especialmente a Carranza, “por no hacer daño a quien no lo merecía