viernes, 18 de mayo de 2007

Espabilados

Parece ser que en Madrid la pelea política consiste en una pelea de locas, y no la Câge aux follées, consistente en las opciones derivadas de saber cual de dos candidatos es más maricón: el uno anda demostrando al otro que es maricón desde su mariconería.

Que nadie se equivoque: la pelea política en España es eso.

En lo importante, los aspirantes a sátrapa (local, autonómico, provincial o nacional) entre ellos se llevan bien; a nadie le importa lo que compone la realidad: a las aspirantes a concejal del pp se les puede pegar, con la anuencia del pp, que no pasa nada; la juana se puede pasear tranquilo, que no pasa nada; Garzón sigue haciendo progreces, que no pasa nada. El estado es una mierda, pero es su estado: eso es lo único importante.

Lo que ha conseguido el repugnante estado del bienestar es eso: cada día más impuestos, un aparato burocrático coactivo, desmedido en lo enorme, inepto por su propia inepcia pero coactivo y coercitivo hasta la extenuación contra quien ellos decidan en la más absoluta arbitrariedad.

Nadie dirá de bajar impuestos. Nadie dirá de destrozar el obsoleto enorme baladí e inepto sistema burocrático. Nadie gobernará para que nosotros vivamos nuestra vida con la máxima comodidad: se trata de que ellos vivan con su máxima comodidad y les paguemos los caprichitos.

Y la pelea política, eso: a ver quién de los dos es más maricón.

Amanece

jueves, 17 de mayo de 2007

Nueva saga de culto


Elentir ya está haciendo cola.

Gigantes durmientes en lago birmano





De amazing illussions

Pavana para una infanta presunta

Adivinanza

¿cual es la plaza de aparcamiento de la ministra de cultura?




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¿donde aparca la ministra cuando va a Copa América?


Humildad

No soy yo, es la realidad la que está equivocada.

Nos enseñaron las reglas: pero tan sólo sirven para ir cambiándolas conforme las aprendemos; y siempre son reglas nuevas para desorientar, nunca hay un terreno de juego limpio.

Y ante la afirmación (¿paranoica?) que condiciona este escrito, enumeraré:

-Lo llaman democracia, y es una satrapía.

-Un cualquiera es presidente del gobierno, cualquiera no puede serlo.

-Las grandes palabras esconden ningún concepto: así "independiente" por ejemplo es alguien que va de guais dentro de alguna organización. Los que lo somos, machacados.

La organización del estado en España es una componenda de una secta casi religiosa de autoadoración, en la cual ejecutan teatro para las masas, ninguna verdad, ninguna certeza, nada que sea real: de este modo, por ejemplo, lo que está quedando claro con el juicio del once de marzo, es que es algo pactado, y se llegara hasta un punto, y ni un metro más allá.

-El sistema sólo busca su propia perpetuación: en rigor a este destino, se destruye a sí mismo. La degradación del sistema educativo es la prueba.

-La alternancia de partidos sólo es un espectáculo, en el cual se autodefinen como de centro izquierdas. Así, las cúpulas de la "derecha" de este sistema, permiten impunemente que a su clase de tropa (candidatas a concejal vizcaínas) se les patee públicamente. Eso sí: se quejan con palabrería vacua; aun habrá que alegrarse de que de momento no les jaleen.

Y la apuesta:

-En las listas a las generales, en un puesto de lujo irá Gay Ardón; ahora es un paripé para el poder y el sucesor está nombrado en Madrid. En Valencia, algo parecido. Intentarán que Rita vaya al gobierno. Si esta lo hace, si que será por presión del partido y no por deseo propio.


-Cuando gobierne el pp, lo cual es inevitable, continuarán con el rumbo que ahora lleva la nave. Y nada harán de lo que la gente se queja; contentarán de algún modo a unos cuantos, y mucha apariencia, pero nada más.


-Lo más grave no es lo que está sucediendo, lo peor es que cuando mande el pp no harán nada para evitar que pueda volver a suceder.


El sistema por tanto de satrapía socialdemócrata prenazi se perpetúa perpetuando una burocracia infame e infamante: nada cambiara, pero darán espectáculo.


Eso es lo único que les importa: aunque el país ande como el funambulista borracho, el espectáculo debe continuar.

El secador de pelo

Sentencia de Maeso.

Ha sido condenado. Eso, es lo que menos me interesa.

Supongamos que la administración de justicia no ha fallado.

Y supongamos también que absolutamente todo, es verdad.


-Un sr. Se droga en atribución de su capacidad de hacerlo: las tiene a mano, de hecho, son su profesión.


Esto ahora hace mucha gracia cuando la gente piensa en House.


Pero es un hombre desgraciado; nadie en esa situación se divierte. Aunque lo disimulen.


-Por razones que desconozco, empieza a drogarse con la droga que debía administrar: y ahí salta la liebre. Ahí perjudica a otros.


En el momento en que saltó la noticia, absolutamente todo el mundo de la sanidad con quien traté (y eran muchos y ahorraré detalles) absolutamente todos dijeron saberlo, "que todo el mundo lo sabía" pero absolutamente todos decían que nunca habían dicho nada por diversos y diferentes miedos, sean reales o ficticios, todos alegaron lo mismo. Hablando, todos sabían todo, y más. Pero nadie había denunciado, dicho, elevado un escrito a la superioridad, ni nada así, ni siquiera por la mínima humanidad de apartar a un drogadicto de una operación de cirugía.


Y ahora todo el mundo ha declarado, hablado, dicho comentado y etc. A Maeso no lo defiende nadie. Nadie.

Supongo que entra dentro de lo normal.


Pero:

-La administración de sanidad falló. Y no en sus términos burocráticos, de jerarquía o de organización, sino en términos humanos, de las personas, que luego todos sabían, etc. Son cosas de personas, y nadie asumió la carga de "mover" ese asunto. Ni siquiera por caridad.


-Por la razón que sea, o culpando a quien sea, esto ha sido una comidilla social y un juicio "popular" (mediático dicen) en el cual todo era un escándalo, un follón, una demonización tras otra.


-El juicio de la administración de justicia por tanto ha sido "publico" entendiendo por esto que era objeto de escándalo, lio o programas especiales de cotilleo.


Esto, condiciona a todos. Y a los que han de juzgar también, por fríos que hayan sido.


Las reacciones histéricas, de venganza, de pérdida de nervios, de lo que sea, que tanto prodigan en medios de comunicación pública, son realmente una forma de denigrar a las personas, por muy efectistas que sean. Denigrantes.


La administración de justicia quizá trabajando en condiciones adecuadas de sosiego y serenidad sea igual o más eficaz: al menos, eso es de agradecer (obvio que no haya por aquí "jueces estrella" claro; pienso en gente que se toma en serio su trabajo)


Y lo que late en los ánimos, lo que se percibe, es tan sólo afán de venganza.

Comprensible en términos humanos, degradante en términos de estado u organización social. La justicia no ha de ser un instrumento de venganza, ni siquiera de venganza "social" Reconocer el daño, impedir que continúe, castigar al culpable, apiadarse de él y actuar en consecuencia: pero lo de tanta pasión en la vida judicial Española no me gusta nada, no es bueno, no lleva a ningún buen lugar.


El estado debe ahora hacer que lo que ha sucedido no vuelva a suceder y no es poco trabajo, y menos aquí en Valencia, pero no es cuestión de una sociedad que funcione con error, castigo, acierto, premio sino que establezca los mínimos de los cuales no se debe salir so pena de otorgar a hombres (al fin y al cabo) el poder sobre vidas ajenas.

Hablo de los jueces, pero también de los sanitarios.


Es algo muy demasiado triste.


Y hay algo muy propio, muy español y muy aberrante: todos a hacer leña del árbol caído, negándole hasta el derecho a su propio nombre, ningún atisbo de humanidad.

La gente son, somos productos del odio y la envidia más que de instintos más elaborados.


Eso, es lo que hay. Eso es lo que anda destrozando España.

Amanece

miércoles, 16 de mayo de 2007

Comentarios

"mas boris y menos bloguis"

De aquí

Galaxia etnográfica

En el siglo XVIII llegó a Francia una contradanza (que no es lo contrario de danza, sino una «country dance», es decir, un baile popular) de origen escocés al que el pueblo galo dio en llamar «écossaisse». Debido a su éxito, pronto llegó a Alemania y lo hizo por la puerta grande: Beethoven y Schubert compusieron ‘escocesas’ para piano. Se las llamó entonces «schotisch» (escocesa, en alemán). El género tuvo una considerable aceptación hasta mediados del siglo XVIII, cuando fue desplazado por la polca (por cierto, más checa que polaca). Pero entretanto corrió por toda Europa y fue en Madrid donde, ya entrado el XIX, causó furor entre los chulapos de verbena. Ya no era el escocés con su gaita, ni Chopin al piano, sino el organillero de turno quien ejecutaba el schotisch (ya «chotis»)


De Romera

Geografía humana