domingo, 20 de marzo de 2016

Pasión

Manuel Machado reconoce que jamás descendió a la vulgaridad: conoció a Melmoth, y le impresionó su decadencia. Melmoth vendió su alma al diablo, y erraba por el mundo buscando a quien pasarle la inmortalidad a cambio del alma; Sebastián Melmoth es el nombre que adoptó, en homenaje, Oscar Wilde, y con él murió, tras salir de la cárcel, difamado, vilipendiado, hundido. Rubén Darío lamentó su muerte al saberlo. Wilde fue a la cárcel en un magma de confusión aberrante, y redactó allí De profundis, una carta de confesión, asunción y expurgación de su pecado de una sinceridad cruel, pero no se ahorró sufrimientos ni se autocompadeció; retrata el mal de una sociedad que no asume a los individuos, aquellos que no encajan en los corsés ceremoniales de cada época y se lamenta 
toman prestadas las ideas de una especie de biblioteca circulante del pensamiento-el zeitgeist de una época que no tiene alma- y las devuelven manchadas al final de la semana, así intentan siempre obtener emociones a crédito, y se niegan a pagar la factura cuando llega
Tellechea, en conversación con Ramón Y Cajal, alrededor de 1950, se quebranta de los tiempos y su dirección, cuando estudiaba el proceso del arzobispo Carranza
La experiencia moderna de represiones o miedos colectivos ayudo no poco a comprender una situación antigua, en la que la dirección impresa a la sociedad por poderes muy fuertes podía inclinar, tanto a quienes comulgaban con tales directrices como a los simplemente acomodaticios o menos fuertes a secundar intenciones impuestas por el clima ambiente con la conciencia subjetiva de servir a la verdad, la justicia, a la patria y a Dios
Claro que el proceso a Carranza transcurre en tal época que Santa Teresa le escribió a San Ignacio “Ándese vuecencia con cuidado, que andan los tiempos recios, no vayan a ir a la inquisición y le vayan a levantar algo” A breves tiempos, Juan Luis Vives tenía escrito “Tristes tiempos estos, que no se puede hablar ni callar sin peligro
Y siempre la consideración oprobiosa a la dirección de los tiempos, en toda personalidad, en toda individualidad, en toda época. Wilde la atribuye al filisteísmo: ser filisteo no es no reconocer el arte: éste mérito lo atribuye a carpinteros, pescadores, agricultores… para Wilde
El filisteo es el que sostiene y secunda las fuerzas mecánicas, pesadas, lerdas y ciegas de la sociedad, y que no reconoce la fuerza dinámica cuando la ve en un hombre o en un movimiento
Y si le pasó a Cristo, como vamos a estar exentos de ello; Wilde reconoce en su tristeza que el elemento fundamental que une y condiciona es el odio: eso sí hermana a todos, y el había actuado movido por amor: ésa es la diferencia, y en ello actúa al hacer confesión escrita de su situación; con Carranza actuó la codicia; con frecuencia palpamos la envidia, asómese a su vida y vea usted qué le rodea.
El odio es fuerte pasión; también la envidia. 
“El odio es, intelectualmente considerado, la negación eterna. Es una forma de atrofia, y mata todo lo que no sea él mismo.”
Y el modo de encarcelar a Carranza, a Wilde, lo lamenta Díaz Lanz en carta a Fidel Castro en 1959
Como buen camarada utiliza el conocido sistema de destruir mediante difamaciones la reputación de quienes se le oponen, aunque para ello tenga que descender a utilizar la vil mentira y la calumnia
Difamación, cárcel, desprestigio, hundimiento; y seguimos en las mismas, aunque, a veces, El Conde de Montecristo sale de la cárcel.

viernes, 11 de marzo de 2016

Ni olvido, ni perdón.

Nos están sacrificando, no sabemos como ni porqué pero los malos sí lo saben.
pero Caín ya sabe su destino
y también el de Abel, que lo ignoraba.
Caín es malo y mata, eso fue todo,
y sigue siendo todo aunque Caín




Baltanás ahí ha tenido un gran acierto.
 
Y jamás hay que olvidar, y si bien nadie pedirá perdón, hay que buscar la verdad y no confundirla en un marasmo de intereses, burocracias, y dignidades judiciales: sea hallada la verdad, señalados los culpables y buscados en caza; sean humillados y encarcelados todos los beneficiarios de esta matanza, y sean denostados públicamente todos aquellos que escondieron su cobardía ante el miedo, que hay que levantar la cabeza y ver a la muerte venir y desafiarla, y no ser sumiso y rendirse como mierdas.
Porque son nuestros muertos, son mis muertos, y España no debe perdonar. Perdonan los hombres, si perdonan, España jamás.
Me tomas la mano, llegamos a un túnel, se apaga la luz
 
 
 
Acertados, primorosos y delicados "La oreja de Van gogh" como lo era Van Gogh, como lo era su sobrinieto.





viernes, 19 de febrero de 2016

Ignis aurum

El frío se mide por intensidad y por percepción, no por grados centígrados ni por mapas de farragosas explicaciones distantes y generalizadas: para nada sirven; hace mucho frío, y le tengo adjudicada a la estufa un sitio en mi clínica (escribo en una clínica, si, cada cual es quien quien es y con ello apechugue) la estufa me la tiene apalabrada Miguel, un vecino de El Oro que me enseñó a usar la motosierra (que no es poco hacer) y es una estufa de factor de estación de RENFE, pequeñas, voraces, y eficaces en pueblos de montaña como el mío: el aire en la estación era de alivio. Una estufa parecida estaba en el café Voltaire en Zúrich cuando Tristán Tzará apalizaba a diario al ajedrez a Lenin, que, persistente, todas las tardes iba a ser humillado por el poeta en su laberinto de ajedrez y dadaísmo; la pregunta de entonces, como la de ahora, es ¿quien pagaba a Lenin los gastos de cinco años vagando por Europa? y la respuesta se intuye y pasma, como pasma el frío. Discurría yo sobre el sitio idóneo para la estufa cuando me ha venido a las mientes el poema de Borges
Surge así el alegórico instrumento
De los grabados de los diccionarios,
La pieza que los grises anticuarios
Relegarán al mundo ceniciento
 
Los factores de estación usaban todos el Roskopf, un reloj suizo que garantizaba la precisión de los trenes españoles en los cuales Kropotkin dijo haber descubierto la verdadera nobleza: Kropotkin, el príncipe anarquista; cosas de esos tiempos extraños que yo estudié, en tiempos, para vivir tiempos extraños. Borges define el tiempo, la arena, y la situación de los relojes de hoy día; Borges, que casó a su hermana con Guillermo de Torre, escritor del cual ahondé la erudición que desarrollé sobre las literaturas de vanguardia; hay personas que son un libro, como las hay que son un poema, o una sinfonía, o una pérdida de tiempo, hay personas que son; otras que parecen, otras que padecen, y yo sin mi estufa aquí, aguardando la estufa del factor, y viendo el espectáculo de circo que anda montando la plutocracia para que no veamos el desmán en el cual nos han metido, el tamaño de la estafa, la sumisión a la que nos han abocado a todo aquello que sea adorar al becerro de oro: repugnante. Supongo que en una de esas cuitas andaba Tzará cuando inventaron el Dadaismo, y hace ahora cien años, y seguimos en los mismos problemas, de dos sectores de la plutocracia industrial y monetaria enseñoreándose del mundo y subsumiendo en la esclavitud a la gente y se entregan, por un puñado de euros, por un puñado de dracmas, por un momento de apacible confort entregan todo al becerro de oro, por las apariencias, por el que dirán. Si luego Lenin hace genocidios, pues se silba, y adelante, si Rusia fue destrozada y tardará en recuperarse, pues se silba; todo en nombre de la modernidad: nada hay más pasado de moda que estar a la moda, nada hay más fechable y anticuado que la modernidad, que la manipulación y el engaño, y aquí, todo se ha entregado a los adoradores del sistema que, bien fijan en Bertalanffy sus métodos, bien se fijan en una tecnología, o en un modo tecnológico de tratar a las personas; y si no funciona, es que las personas están mal, no el sistema.
Lenin perdía siempre al ajedrez contra Tzará, pero se consideraba superior, pero siempre perdía: es más fácil mantener a un tonto engreído que darle instrucción y formación; entre unas y otras, estaban entre dos guerras pavorosas, y nada importaba porque se aseguraban el mandar a morir a otros para justificar su propia soberbia y engreimiento.
La fundación del Dadaísmo se celebró con un espectáculo de cabaret el cinco de febrero de 1916; a raíz de ello, se lanzó el manifiesto dadaísta, firmado por Apollinaire, Marinetti, Picasso, Kandinski, Modigliani, Tzará, Ball y Arp; no andaban muy claros con el desinterés abúlico de la intelectualidad que había sufrido una guerra e iba encaminada a otra: el mundo se industrializaba por todas partes, y, a favor o en contra, se vieron reaccionando a esta mecanización absurda y tecnológica de ablación de la persona en beneficio de un sistema que sólo se justifica en sí mismo.
El desencanto, provenían del desencanto, como Panero, como los Panero.
Y el mundo tecnológico sigue queriendo ser una unidad total del planeta, sea por la vía internacionalista del leninismo, sea por la vía globalizante del mercantilismo protestante, y a cada día se chocan con la realidad de que la gente se siente pertinente a una zona, a una cultura, a una música y un arte, por mucho que quieran unificar todo a una única percepción y dimensión de todo, y por mucho que conozcamos la educación de los demás cada uno pertenece a lo suyo, que no tenemos la culpa que la culpa es de la tierra
y de ese oro que te sale de los pechos y las trenzas
y se valora lo ajeno, pero cada vez se vuelve más a lo propio: porque yo soy de la piedra y del agua, del frío y la blandura, y aunque Nueva York me es propicio, cada quien es de donde es, y ahí es donde la luz nos forma, conforma, y condiciona; y así vamos ya cien años dándonos contra el muro que el becerro de oro siempre intenta imponer.
Y ya vienen los idus de marzo: guardaos aquellos que celebráis, que vienen los idus de marzo cargados de cielos de plomo.

martes, 9 de febrero de 2016

Eurídice rediviva

Es la mañana de carnaval. Eurídice,confundida y confusa en los infiernos, saldrá, por la fuerza de Orfeo, por el poder del amor, por el vigor de los clásicos que si somos, no lo es por casualidad: es la mañana del carnaval, y España, sin gobierno, ve como los charlatanes de feria y vendedores de crecepelo montan su espectáculo, ya patético, para disimular el horror al que nos han sumido.
Es el horror, dijo el coronel Kurtz.
Es carnaval, y empieza la cuaresma: apañaos, que queráis o no, la conciencia actúa, y hemos de aguardar la pascua, que renaceremos cuando Telesio levante el velo a la virgen en la plaza del castillo y sea el encuentro: es carnaval, y no me diga usted quien es, estamos enmascarados, y se nos va a caer toda máscara y todo artificio, todo afeite y todo traje y el invierno se nos cae encima con tardanza y rigor: porque es carnaval.
Es carnaval, y debemos rescatarnos solos del vómito de la bestia.

martes, 2 de febrero de 2016

Candelas

En El retablo de las maravillas un charlatán de feria mantiene entretenida a la gente en un espectro de ilusión infundida y detrás, no hay nada; la fundamentación del posmodernismo prefiere referir a Penrose y El traje nuevo del emperador como ejemplo de ilusión falaz puesta al descubierto: no importa lo dicho, importa el parecer científico; no importa la fuente, siempre que sea sajona, protestante, o ajena a la tradición cultural; no importa no haber leído nada, para ser culto sólo hay que usar una palabrería sajonizada y carente de significado, usar modos y afecciones de modernidad, vestir conforme dictan y seguir todos los mantras de la neoliturgia de la modernidad impuesta e impostada: banalidad, frivolidad, narcisismo y egocentrismo sublimados.
Sabemos el resultado final del espectáculo que montan alrededor de la gobernanza: se han enredado en su propia cuerda, y deben hacer alguna artimaña para salir, y con alguna saldrán, pero el resultado final es un sistema organizado, controlado, medido y tasado a la manera sajona, con dos partidos del sistema y un sistema férreo de control manumitido en el control social: el asunto es que la plutocracia mantenga el sistema en su provecho, y nada más, lo demás, un espectáculo para entretener a la plebe, al vulgo, y al populacho: y cuanto más gleba, mejor, de este modo los charlatanes del congreso de los diputados son tan solo remedos de programas de cotilleo de televisión mantenidos por bandas de interés a las que sirven de aviesa manera: el espectáculo ya sólo interesa a los más tontos y a los interesados en su beneficio.
Y nada se habla de lo que nos agobia.
La autoproducción de energía sigue sancionada, la debemos cotizar a las empresas (es por el pib) y lo de la electricidad es una estafa en gran escala: desde el análisis del recibo a la animalada de haber vendido privatizados los ríos a las compañías, es demencial: pero claro, que hidroeléctrica fuera una compañía “nacional” sonaba a facha, y de ahí, para alante: a la gente le cortan el agua, la luz, los expropian… y todos viven en una ilusión de imagen próspera y “positiva” en los lodos de vidas miserables con gobernanzas ruines, y del mismo modo que los programa de cotilleos, la ordinariez y la vulgaridad lo inunda todo.
Y los “nuevos partidos” sólo son las chonis de repuesto para mantener el sistema: ni dicen, ni dirán, de la energía, de la sanidad pública, vendida y siendo un auténtico sistema de eugenesia y mecanización y desprecio a las personas (sirva de ejemplo el Hospital de Manises, auténtico matadero donde a la eutanasia la llaman sedación paliativa y sólo se preocupan de la cuenta de beneficios: los médicos tienen clientes, no pacientes, como el viejo chiste:
-Vengo de enterrar a mi suegra
- no sabía que estuviera enferma.
- se rompió una uña, y para que no sufriera….)
Mientras tanto en las calles se ve a niños con raquitismo, a adultos con pelagra, y a todo esto la siniestra organización mundial de la salud vuelve a inventar una epidemia mundial donde en lugar de morir todos como pasaba con la gripe aviar, ahora el problema es que los niños nacerán deformes, y sigue el control social: el que se crea el cuento es que ya no da de sí nada, simplemente, esto es una debacle.
Cuando USA invadió Irak un general de Sadam, Alí el químico, declamaba ante la televisión iraquí como iban venciendo y humillando al ejército yanki, mientras al fondo de la imagen se veía a los tanques entrando en Bagdad; el asunto es mantener la compostura y las formas y maneras, y que nadie se de cuenta de la estafa, esa es su única cuestión ahora.
Pero el sistema ha muerto, muere matando y los muertos sois vosotros.

viernes, 29 de enero de 2016

El persa en París

Mandaba el Sha de Persia, con profusa información gráfica en las revistas de cotilleo de la época, y alarde de riquezas: decidieron que era un horrible déspota y toda la progresía europea fue a rendir pleitesía a un hotel de Paris a Jomeini, que se hacía llamar Ayatollah, y todos los progres asumían ese titulo con pompa y circunstancia, alabando sus memeces y estupideces con grandes alharacas: de ser un país próspero y bonito, a la vista está.
Era la época en que el máximo intelectual de la progrhez europea, Althusser, decidió liberar a su mujer de la opresión, y de un hachazo en la cabeza, la liberó, totalmente: el catecismo de la progrhez española, el diario El Pais, al que les costó cuarenta años darse cuenta de que llevaba acento, dio la noticia un día, y al darse cuenta de que era un error, tejieron sobre ello un muro de silencio.
Viven aun los que babeaban con Jomeini y la liberación que suponía para la oprimida Persia, miran para otro lado ante el ahorcamiento de maricones y demás aberraciones de la humanidad; siguen adorando a profetas de la nada y teologías de todo a cien: cada fin de semana uno nuevo, y enseñan a sus hijos que jugar a un idílico y falso mayo del sesenta y ocho en París es lo más de la modernez, del mismo modo que usaban pantalones de campana (de tergal) y saben perfectamente lo que ha de hacer los demás desde su enorme cultura, sin haber leído jamás un libro. Frenan toda excelencia, y desde los puestos de la administración y la universidad taponan toda creatividad, toda excelencia, a la vez que la ensalzan, lamentándose a solas de que nadie les reconozca su enorme grandeza: gente ruin, miserable, baja, zafia, soez, ordinaria, que abusa del poder siempre en provecho propio con una excusa de modernización y avance que “es que la gente no comprende” en su grandeza de humildad.
El emisario de Jerjes está en París. Ya ha impuesto sus condiciones en Roma, y sumisamente Bergoglio las ha acatado cobardemente insultando a la historia, al catolicismo y al mundo, negando la historia y la naturaleza de la cultura.
El emisario de Jerjes está en París, enseñando fotos del becerro de oro, y todos sumisamente a adorarlo, pero nadie se preocupe: al final, la civilización siempre la salvamos trescientos, y al final morimos o quedamos mancos, de tanto batirnos en las plazas calientes.

jueves, 17 de diciembre de 2015

martes, 15 de diciembre de 2015

Témporas de adviento

En el rigor de las témporas, fragor del adviento
y todo en España da augurios siniestros:
medraron sin freno los mercaderes del templo
y todos los arúspices se alegraron por ello,
cuando no se apuntaron a los bajos deseos.
Nadie dijo nada, nadie opuso freno,
cuando no se sumaron a tan grave saqueo.
Obispos recatados, cardenales siniestros,
deanes rijosos, capellanes perversos:
clerecía abonada a salones y devaneos
ejerciendo en política, abandonando su ministerio;
olvidando su honra, negando a Cisneros,
negando de España su ser más entero:
que en increíble pericia denuncia el chalaneo.
España hundida, y todo el mareo
consiste en trucos, prestidigitaciones, jaleos
que sólo confunden mientras perdura el saqueo.
con la hez al mando ejerciendo con parsimonia
el papel que no hubiera querido la puta de Babilonia:
concupiscentes viciosos, nombran la democracia
pervirtiendo las palabras con asaz felonía
que hasta del lengüaje mudaron el rigor: la academia
se presta al juego, la saca ha de estar llena;
y todos alegres en televisiones se asean,
cuentan su podredumbre, entre ellos se jalean:
entretienen así al vulgo, la chusma, la plebe se marea
entre tanta noticia de vaginas siniestras,
políticos ladrones, periodistas de la legua
que ladran soflamas para que bien les vean
quien les paga la infamia y sus vicios alienta.
La gente aturdida, triste, enteca
atiende el rigor del adviento en certeza:
ignorando que lo hacen; no saben la secuencia
de los tiempos y mementos, de la vida, de la pena
y el adviento los pone reflexivos, serios, en vela;
pero la liturgia fué proscrita, vino condenada,
y como salvajes a gritos denuestan
lo que su propia vida les dice, su condición delicada.
Lo que aventan son odios: así, alejan certezas,
e implacables se aproximan a religiones verdaderas
de fin de semana, abrefácil y un collar de cuentas;
que en llegando nuevas modas a ellas alientan
y se sumen en rituales de memeces y bajezas.
Es el adviento el que da las medidas
de la condición humana, de esta tristeza
que el pacto con la tierra el evangelio conserva
aunque quieran negarlo, la cosa ya está hecha,
y ni políticos rijosos, ni reyes de opereta
ni clerecías infames, con tanta bajeza
pueden evitar que la gente en su fondo, sea.
Hay políticos y obispos, jueces, un rey, ralea
que anda enturbiando a la gente en su vida plena.
Hay follones y desdoro, descréditos y academias
alentando la confusión, el lío, la algarabía
para beneficiarse en corto lo que a otros beneficia,
y negando a cada paso toda la historia plena
que con rotundas certezas a todos señala
como ejecutores de tramas siniestras.
España ahora amanece, hace frío, las témporas
de adviento con su nombre lo aciertan.
La gente vive, aunque ellos no quieran
y hagan esclavos con leyes obscenas;
Roncesvalles es pequeño, apenas una aldea
y al final de la calle está la Santa Puerta
Plaza de la Quintana, por ahí se entra:
nunc dimittis, jefe, ahora, por otra senda;
que España es más grande que lo que ahora se muestra.
 
(18 diciembre 2010)

martes, 1 de diciembre de 2015

Clima cambiático

Del diario de la Camarada Seminova:

un profesor de medicina evidentemente necesitado de unas sesiones en el koljós “Noches del Ártico” intentaba apabullarme, me dio los datos necesarios para urdir la trama: aunque era a largo plazo, fue lo único que pude tramar en aquellos días. Debía mantener mi estatus de científica fría y desapasionada; pero eso no constituía ningún problema. Para mí; al papanatas lo llevaba loco.

Pretendía alertar a la comunidad científica de lo espeso del humo de las chimeneas de las fábricas, buscando maneras de hacerlo menos espeso. Le parecía grave para cuando jugaba al golf. Como un mujik acosado, mi cerebro revolucionario comprendió que atacando la estructura fabril del enemigo minaríamos sus defensas; no debía ser una acción abierta sino hacer que el propio enemigo atacara sus estructuras;

……

Ha picado como un tonto, que es lo que es: esperemos que llegue a ser útil. Debe llegar a la conclusión de que el humo de las fábricas quita el frío del aire, y por tanto hará que la tierra vaya a la catástrofe si el mundo científico no hace nada por evitarlo; en un momento en que el imbécil se creía un hombre, en el despacho del hospital, le ha comentado que a lo mejor le servían de algo unos papeles que había cogido al tuntún en el despacho del medico que le arregló primero en Moscú;...“había cogído unos papeles....” en el policlínico 13; pero no sabía que significaban, enrevesados, para ella.

La comandante Seminova está en la base de todo el momento actual, siempre a la vanguardia, siempre en la Revolución, todo un ejemplo a seguir.

 

Enero 2013 006

 

Comandante compañera.

martes, 24 de noviembre de 2015

Deambulacrum

Estampitas, invocaciones y advocaciones: el Hospital de Manises está lleno de ellas: con apariencia nueva era y con presunción de apariencia amable: advocaciones sobre la salud, invocaciones a la mejora, la salubridad y a “un bien mayor” y cuadros con frases de manuales de autoayuda.

Y estampitas, con la foto de Cavadas y dos más, vestidos de médicos de serie americana, que velan por nuestra salud; a tamaño grande, en letra pequeña se especifica que es “el equipo” por todas partes, por todas las vistas.

Estampitas, invocaciones y advocaciones, pero por lo civil.

Pero no dejan de ser lo que son: estampitas, invocaciones y advocaciones.

Conozco a un gran cirujano y un gran proctólogo; ambos son discretos y no hacen alarde ni publicidad; conozco dos, me conforta eso, me entusiasmaría saber que es la norma y no la excepción.

El otro día me extirparon un parásito espacial (que está siendo estudiado por la Nasa) y con motivo de ello, me di cuenta de que en unas horas pueden estropear o arreglar un dislate, pero que la carga de la sanidad la llevan los médicos de cabecera (de ambulatorio se dice ahora) y que es muy necesario enmendar el disparate de este sistema que desdibuja la importancia de la atención inmediata, que al fin y al cabo es la que te conduce y orienta.

Con tal motivo, me dirigí a la autoridad de Buñol.

 

Sra. Directora del ambulatorio de Buñol:

El día 13 de Noviembre fui intervenido en el Hospital de Manises. El tratamiento recibido desde que pasé a vestirme de operando es deplorable: nadie me dio una explicación, nadie contestaba a mis preguntas, nadie tuvo la mínima consideración, ni cortesía, hacia mí: todo el personal que estaba allí, cuando no atendían sus trajines hablaban entre ellos de una página web de compra venta que –por supuesto- es mucho más interesante que toda mis cuitas.

Subido a la planta donde (imagino) deben estar los quirófanos, tan sólo se presento el que se hizo llamar Dr. Tomás, como anestesista: ni disimuló su absoluto desprecio a mis preguntas e inquietudes. Tratado con condescendencia, despectividad, desdoro, y abulia mientras hablaban de sus cosas en quirófano, lo siguiente que recuerdo es el frío: desperté, tenía mucho frío, lo dije; “tienes que mear” fue la respuesta de las mismas, seguían en apasionada conversación sobre compras y ventas. Me quité el gotero de la mano, me acerqué al mostrador, pregunté si debía mear en un bote “no, en el baño” no tiré la cadena ¿alguien debe ver o revisar esto? No, ya te puedes ir a casa.

Nadie en ningún momento me trató con respeto, consideración, o humanidad.

Ahora, al repasar el papel que me dieron sé que me operó una mujer a la cual ni tan siquiera vi.

Las pautas a seguir, en un folio, son las que me informaron de que debía llevar calzoncillos (ellos lo llaman slip, ignoran el idioma castellano, quizá sea eso el problema) debía lavarme, y curarme la herida.

Jamás hubiera podido imaginarlo.

Sobre las nueve de la noche llegué a mi casa; el único recuerdo claro que tengo es el del dolor.

El dolor.

Hasta que (sábado) por iniciativa de un amigo, no fui al ambulatorio por urgencias, no tuve un tratamiento, ni una pauta a seguir para afrontar el dolor.

Debo manifestar con rotundidad que si he salvado esta situación ha sido gracias a las pautas: médicas, del médico de urgencias, y de limpieza de herida, de la enfermera; los cuales cuentan con mi gratitud.

Mi pierna seguía bajo los efectos de la anestesia.

El lunes, al tener una bajada de tensión (para mí, obviamente, preocupante) me hice llevar al ambulatorio. Siendo horario laborable, en el mostrador de recepción dije que quería ser atendido

-¿pero qué te pasa?

-tengo una bajada de tensión, estoy recién operado, quisiera que me viera alguien.

-pues ven a las doce.

-estoy a 4 – 9, creo que debería verme alguien.

-pues te sientas en una silla.

Volví a mi casa, endiñé un soplo de coñac, comí algo, desaté mi ira a gritos en el huerto, preparé una trama, empecé las gestiones para ir a ser tratado a algún hospital privado fiable, en Madrid o Navarra; obviamente, no en Manises.

Mi pierna seguía bajo los efectos de la anestesia.

Por la tarde me hice llevar al ambulatorio, con la idea de que si estaba el celador, nos íbamos, con alguna mentira, a ser atendidos al hospital de Requena: Las pautas de la Médico respecto a la tensión, y los consejos y consideraciones del enfermero respecto a la herida y al postoperatorio tienen verdadero valor y me han sido de mucha y demostrable utilidad: a ambos les estoy muy agradecido, ciertamente.

No puedo sino estar agradecido y considerado a los dos médicos y las dos enfermeras que me atendieron y orientaron, y quisiera dejar constancia de esto.

No voy a decir mi dictamen sobre la actitud del recepcionista: al tratamiento de “tío” y “pues te sientas en una silla, tío” si debo explicarlo, no merece la pena; si alarmarme por tener una tensión de 4 – 9 es pánico o miedo del cobarde, son los médicos los que deben de juzgarlo; si, pese a todo, luego llamo para explicar a mi médico de cabecera que, aunque me habían concertado una cita no iba a acudir (cuestión de educación y respeto al trabajo ajeno) y, “salta” la “centralita” en lugar del tf de cita parece ser que sonó el de urgencias, cuando se me dijo que volviera a llamar que la centralita se desprogramaba, obviamente, di la respuesta adecuada a esta situación: no: llamaré a la Bruja Lola, mandan huevos.

El dictamen a tal individuo que tal desprecio mostró, a mí, a mi salud, y a la naturaleza de su trabajo ya lo he echado. La administración resuelva sus errores, yo pondré linde a mis problemas.

La configuración de los sistemas de telecomunicaciones instalados en el ambulatorio de Buñol es tal que, cualquier persona con una cuenta en facebook, es capaz de programarla, de inmediato: así pues, es perfectamente capaz de enmendar un mal funcionamiento transfiriendo una llamada al sitio adecuado: la indolencia, vagancia, holgazanería y despectividad debe considerarla la empresa; mi dictamen es claro.

(Refiero facebook porque es lo que se veía en una pantalla cuando acudí al mostrador)

Siendo, como directora del ambulatorio, la persona al frente y primera línea de choque de la salud en Buñol, debe ser usted informada de los dislates que suceden cuando sucede algo que, aunque se quiera disfrazar de rutinario por cirujanos con actitudes de series americanas, para el paciente es extraordinario y fuera de lo normal; y del mismo modo que considero que debe ser urgentemente saneada la forma y método de tratamiento al paciente de Buñol en el hospital de Manises, y debe ser más prolija y considerada la atención en recepción, debo hacer constar que el personal sanitario del ambulatorio demostró ante mí una calidad profesional (que, obviamente, sé valorar) y humana que, en sí misma, pone en evidencia la suficiencia y despectividad del personal del hospital.

He querido reflejarlo por escrito y entregárselo en mano antes de hacerlo público.

Muchas gracias a usted por su atención, y transmita mi consideración más elevada y agradecimiento a los médicos y enfermeros que me atendieron.

Ignacio Tomás.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

El sistema educativo, excelente.

Iba a doctorarse: ni sabía el tema, ni sabía qué iba a desarrollar, pero el doctorarse en Enfermería lo tiene muy a gala: estaba en ello, porque puede, aunque no sabía ni en qué: pero es que la enfermería es una ciencia, aunque no supo definirme clasificación, ni rango, o taxonomía, ni, tan siquiera, objeto de estudio, pero iba a doctorarse; no es un éxito aislado: la prensa dice que las enfermeras podrán hacer recetas; lo cual, pues tranquiliza, ¡como no! desatado el disparate, corra el agua por todas las tablas, y aquí impóngase el poder de la burocracia clientelar sobre la cordura, que no otra cosa es: una vez ya en marcha, la vieja aspiración de los psicólogos de hacer recetas, pues cae por su propio peso: y la aspiración, desde su fundación, de la facultad de Psicología de Valencia de tener una licenciatura en parapsicología, sea adelante también: así, en los ambulatorios, te echarán las cartas, te alinearán los chakras y pondrán diecisiete velas en cruz, en honor a Babalú: moriremos enfermos de espanto, pero con el aura impecable.

Si ya el ego, el impostado papel, y la apariencia, deleznablemente copiada, de series de tv de los médicos en los hospitales es vomitiva, a partir de ahora se doblará la dosis: de impostación y apariencia, que no de conocimientos.

Va adelante el disparate: los efectos son, per se, letales, la Universidad española es lo peor del mundo, y facultades de medicina que eran modelo y primor, ahora andan por detrás de las peores del tercer mundo; la atención sanitaria es deplorable: seguramente haya que hacer doctorados en bedelería, y también doctores camilleros y doctoras limpiadoras, porque el rango y el título que sublime el ego es lo que vale: la profesión, eficiencia, eficacia, el buen hacer, la discreción y el ejercicio de la medicina es lo de menos: es el sueldo que te da el rango, y no tu calidad, y en ello andamos.

Imagino que el único doctor que lo es sustancialmente, aberraría  esta situación, pero de Santo Tomás de Aquino ¡hace mucho tiempo! y yo no soy moderno: no vale el estudio, sólo el papel que te da el titulo de algo.

Apañados estamos.

Cuando empezó la titulitis en los ochenta, Forges saco un chiste, de conversación entre un atildado de chaqueta y un pastor con borregas

-Escuche, humilde pastor….

-De eso nada: licenciado en bucólicas.

Me doctoraré en bucólicas, titularé en églogas y ejerceré de misántropo: espero a cambio de ello un sustancioso sueldo, lo del ego no lo llevo de serie, pero exigiré tratamiento, y poder hacer recetas, como no.

Esto va a ser muy divertido.