miércoles, 30 de mayo de 2007

Infamia

En un debate en una tv que no vi ni me interesa ninguno de los dos personajes, el tal Sebastián, del psoe le insinuó a Gallardón que había favorecido a una mujer porque tenía algún tipo de relación con ella.

Sebastián sabía perfectamente que no iba a ganar esa contienda.

Sebastián sabía perfectamente que dialécticamente le iba a zumbar, el otro es un profesional de ello.

Sebastián demostró lo que es.

El insinuar, o decir, que el otro tiene una amante es simplemente una maldad esencial: no voy a ganar, no voy a poder hacer nada, pero a ti te haré todo el daño posible: porque sí, sólo por hacer daño.

Y si tu mujer no lo sabía, ahora lo digo por tv y te creo un problema; sea cierto o no, te meto el problema en tu vida.

No valgo para hacer nada, pero lo sé romper, se hacer daño, estoy vivo.


 

Esa es la esencia del mal.


 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Esencia progre.

Anónimo dijo...

Hombre, no es un malvado químicamente puro.En las escala del mal está más bien en capullo circunstancial.