Para cuando los pasaron por la guillotina los monjes benedictinos de Saint Maure habían organizado los archivos documentales. En el fragor del XVII Mabillon y los mauristas habían entrado a la crítica de las leyendas orales sobre Roma, tito Livio y la hagiografía medieval. Son las cosas que tiene el fragor revolucionario; los apiolaron a todos. Tanto los Maurinos como Papenbroeck fundamentan los documentos escritos como pruebas históricas. El respeto reverencial a los documentos es la influencia del momento de ciencia de ese momento: las sociedades científicas, en Italia con Galileo, o Boyle en Inglaterra. Bacon en New Atlantis y Plus ultra había formulado la filosofía experimental y propone el método inductivo frente a la especulación; Principia …. de Newton funda la ley de la física de la tierra y la galaxia. Modelo que los positivistas imitarán en las ciencias sociales desde Comte, claro. Los benedictinos estaban indagando toda Europa los documentos para filiar el conocimiento. Los de San Mauro establecen metodología: Mabillon la diplomática, Montfaucon la paleografía griega. Y el fragor de la "revolución" francesa, los pasa por la guillotina a todos: eran curas, luego contrarrevolucionarios; etc; y de ese conocimiento no se perdió el olor, pero nunca sabremos cuanto perdimos ni yo entiendo porque. Y con esas bases, más que construir Europa, empieza desmembrarse en brazos de una socialdemocracia relativista y cursi. Y en ello andamos.
14 febrero, 2007
Andando revoluciones
Publicado por
Ignacio
Etiquetas:
Cultura
en
2/14/2007 09:19:00 AM
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3 comentarios:
Y de revolución en revolución, consiste en quedarnos en la estulticia con bandera.
Estás nominado para las "virutas"
Dicho así no se que pensar, Embajador
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