martes, 19 de septiembre de 2006

Agua bendita

Demasiado se habla del problema del agua: ése es el problema. Porque ni el agua tiene ningun problema, ni hay escasez ni nada de eso.

El agua lleva su ciclo, se regenera y se degrada, y vuelve a su ser con su propio proceso: el agua no nos necesita; nosotros al agua, sí.

Y hay agua de sobra para todos los habitantes del planeta, y hasta para invitar a los habitantes de Raticulín.

Lo que no hay es dos dedos de frente: ni por arriba, ni por abajo.

El problerma que tiene la humanidad con el agua es de dos tipos:

- El acceso. En Africa van detras del agua: si cambia la surgencia, todo desbaratado.

- El suministro: si llueve mucho o deja de llover, se desbarata todo plan.

La cultura catolica española elaboró tras siglos de estudio y con un elaborado artefacto cultural un sistema de almacenaje y distribución de agua que es el significante más elaborado de la relacion cultura hombre: un sistema de distribución en espina y un sistema legal basado en la justicia y la solidaridad: se reelabora segun la disponibilidad: se llama tribunal de las aguas.

Ahora la confusión inherente al repugnante sistema socialdemócrata ha confundido los términos: no hay ningún problema de agua. Hay un problema de concentración de población.

En el espacio de España hay suficiente sitio para todos: sin embargo, quitando Madrid, estamos todos al borde del mar. Si ya el sistema por la codicia se habia vuelto inestable, ahora ha desbordado toda entropía: la concentración humana que se da en ciudades como Valencia tiene unas necesidades de agua desproporcionadas: no es el agua de beber, es que cada hombre necesita mucha agua por la carga biológica que implica su presencia; el desbordamiento de los parámetros predecibles en demografía y la natural pero asquerosa tendencia a agruparse ha hecho que nada sea predecible ni nada pueda ser previsto: se improvisa de una manera lerda, sale un resultado atroz.

Distribuyan en un mapa la población que actualmente vive en España con criterios de dispersión, y verán como hay sitio para todos; la concentración es el problema. A partir de ahí, pueden como yo llegar a la conclusión de que el problema no es de agua sino de distribución de la población. Y que una adecuada distribución de la población seria beneficiosa no solo al reparto del agua sino al desarrollo y la calidad de vida de todos los españoles.

Para mayor información sobre el agua, acudira a La directiva del Agua y al blog de Medio ambiente.

4 comentarios:

Joan Pirata dijo...

Hombre lo de decirle a la gente donde tiene que vivir... me parece excesivo.

Si están concentrados y hay poca agua, subirá el precio y algunos decidirán irse y otros decidirán inventar nuevas formas de vender agua.

La clave está en el precio.

El precio del agua y del suelo deben ser libres.

¿No?

Joan Pirata dijo...
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Joan Pirata dijo...
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Ignacio dijo...

Si la opción de otros sitos que no son ciudades tiene el suficiente atractivo, la gente elegira, eso es la libertad, la posibilidad de elegir; claro; pero ahí tambien esta el fomentar o no las ciudades, etc....solo es un planteamiento de espacio, territorio y población; no de política o no de directriz politica sino de analisis espacial.