
La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean en las aguas podridas.
La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.
La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.
11 septiembre, 2006
11s: Lorca.
Publicado por
Ignacio
Etiquetas:
dhimmitud
en
9/11/2006 12:51:00 PM
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1 comentarios:
Me sigue impresionando todavía.
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