sábado, 30 de abril de 2011

De grado o por la fuerza


Gradualmente, han impuesto la progrez con una rotundidad que jamás tuvo el catecismo, y con un control social tan pulido, aberrante y elaborado que la inquisición parece una fruslería: la base está en el lengüaje y su manipulación. A pocos, gradualmente, en los últimos treinta años el hablar cursi se ha impuesto por ley, denigrando así a la cultura que es el lengüaje. Empezó el Solana hermanísimo quitando “nacional” de la CTNE compañía telefónica nacional de España, porque “Tenía reminiscencias del pasado” y con esa cursilada, mientras se pagaba lujosos viajes a Nueva York en el concorde, demonizó la palabra “nacional” mientras su hermano decía que quitaran en Toledo el escudo de los reyes católicos, que era “franquista” y era ministro de cultura: nada me extrañó siendo jefe de la OTAN cuando directamente él mandó bombardear una escuela en Kosovo con los niños volando a misilazos en clase, inventó el palabro “daños colaterales” que tanto juego han dado: empezaron a “re-pensar” la educación y la degradación se convirtió en ley, los niños ahora son profesores de instituto, y dan pena, penita pena.
Todo va enfocado al “paraíso” y todo se hace por un futuro mejor: no es que no haya energía, y se haya dilapidado todo el esfuerzo hecho para la que había, es que “hay que salvar a la tierra” declaración de soberbia donde las haya, pero con toda esa estrategia de propaganda, han preparado un presente de carencias y dificultades, apretamientos y restricciones, y cualquier día la cartilla de racionamiento encubierta en la que vivimos pasará a ser real, y constante: gradualmente, se ha impuesto la memez mediocre que la socialdemocracia ampara, y establecida la mediocridad como paradigma gradual en la sociedad, propaganda, publicidad, cada día más empobrecidos, cada día más pobres, cada día peor: pero si lo dices, eres reo en la inquisición por lo civil que han establecido, mucho más cruel que el Santo Oficio.
De ese modo han hecho a la gente asumir que su pobreza, su miseria y la hediondez impúdica de la actitud de los políticos “es por su bien” y la gente lo asume con la alegría de apoyar a un equipo de futbol: pero ya van dándose cuenta de las cartas marcadas.

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