martes, 25 de mayo de 2010

Omnia mea mecum porto

Una ex de un hijo de la reina de Inglaterra vendía la capacidad de influencia, cuantificable en dinero, y la han pillado; El presidente del congreso recurre a intentar difamar al contrario incapaz de justificar su imposible pecunio; Un alto cargo de la administración judicial aherrojado por las pruebas en su contra huye hacia adelante; cerca tengo casos de gente con acusaciones falsas que se basan en la envidia: cerca tengo la iniquidad de la administración; la inicuidad de la administración de justicia; cerca tengo a F que me contaba asombrado su epifanía cotidiana: de su nevera desaparecen los yogures a una velocidad increíble: sus padres están ayudando a alguien próximo a la familia, no le han dicho a quien; habla bien esto de sus padres, mal de la realidad.

Ya asistimos a la herencia infame: los cargos y prebendas, puestos y sinecuras son por herencia: todos son de familia bien “de los de toda la vida” y sin rubor ni disimulo abjuran con vehemencia innoble de su pasado franquista: como si de otro sitio les viniera el acceso al poder; y no hay que ser sagaz ni perspicaz para ver en su retórica montaraz la falaz posición demócrata de toda la vida: no abjuran de su herencia real: viven de por para la mentira y necesitan que todos lo seamos para justificarse en su infamia: les da igual montar algaradas contra Franco y excitar a jóvenes descerebrados a la violencia mandada por consignas; si todos son malos mi vida tiene sentido: y se quedan tan orondos.

Summum crede nefas animam praeferre pudori

et propter vitam vivendi perdere causas.

Pero no hay honor, y no les basta perder los barcos y la honra, necesitan que la actitud se extienda para justificarse; la educación por tanto es un fracaso, la codicia es lo que se valora en la enseñanza: se predica el odio y la ira, y no subliminalmente: se provoca la bajeza y se insulta a lo excelso: seamos mediocres, la excelencia está proscrita.

Por unos trajes se ha evidenciado Camps; por unos pisos, Bono; por unos asesinatos infames se evidenció F. González, por su implacable ignorancia se han evidenciado las ministras; mujeres descafeinadas, obsesas y aburridas; hombres ridículos, siendo piadosos: da igual, usan el poder con mayor holgura que el rey Sol, y la gente les jalea y les vota: todo es justificable si son “de los míos” hasta la piedad es infamia, si son de los otros.

La prensa va muriendo: los únicos vientos frescos vienen de la “derecha” intereco y libertad digital al menos dan un respiro en medio del vómito de la bestia, y aun así asumen “el sistema” buscando su perfección: es imposible perfeccionar algo que se basa en premisas falsas, engaño, una mentira elaborada en cuadrilla y sostenida, y ningún parámetro que sirva para darle una valoración en rango y justicia: es un error el sistema, intentar mejorarlo es ahondar el error, y no querer verlo debe obedecer a intereses que desconozco, porque no todos son tontos: el mal menor es el mal, y hay que buscar el bien; y hay que considerar que los cambios han de ser en base al sosiego: ninguna revolución ha servido más que como excusa siniestra: ahí se ha de ver si tenemos políticos o tontainas.

Excitar la codicia es un error; pero saber que al ataúd no llevas nada vacuna de infamias cotidianas y produce excelsos momentos; un hombre solo es él en cada momento y por sí mismo: el sol saldrá, aunque ya no estemos: más allá del bienestar inmediato la codicia es un error, la codicia, no la ambición; la codicia.

Al final se es hombre a pesar de todo: pocos recuerdan la poesía de Rudyard Kipling: mejor olvidemos eso, “olvidas como funciona el mundo” y así se arroja a los márgenes de la realidad a las personas, sin pudor ni vergüenza; quien nada haya perdido nada sabe del precio de este mundo: pero el valor de la vida es la propia vida; por mucho que se empeñen en impedir el avance, la realidad avanza, a su pesar, el sol sale, impunemente. Mientras tanto hacen daño, mucho, pero se justifican con morales infames, difusas y válidas para cualquier cosa y la contraria.

Faber est suae quisque fortunae: pero la fortuna no es contable, y conocemos al autor de la frase por su fortuna, o por la nuestra de haber accedido a leerlo, a pesar de tanto timorato y tanta maldad justificada en la ignorancia; de tanta soberbia  justificada en afanes ridículos. La fortuna de un hombre es su trabajo y su conciencia, a pesar de los vientos y las modas, a pesar de lo bueno y lo malo, a pesar de la maledicencia y de la fama, no es contabilizable, ni eso importa a nadie: la fortuna es saberse vivo y pleno; saberse aquí y no ser un bulto manejable por intereses, cada día más en nosotros y menos en comparación: la humanidad avanza, la sociedad es la rémora: hay que cambiar toda la sociedad, con sosiego pero radicalmente, sin alharacas ni ínfulas ni caudillos, hay que preparar un futuro que jamás veremos pero que debemos hacer bonito: la historia manda.

Todo lo llevo en la mochila; si apuráis hasta la mochila sobra: necesitamos más grandeza de espíritu y menos ensoberbecidos ignorantes por todas partes.

4 comentarios:

pcbcarp dijo...

Palabra que no termino de explicarme por qué concedes credibilidad a Intereco y LD, ¿nihilista?

Ignacio dijo...

No es que les conceda credibilidad, es que en el páramo de comunicación clásica (la de formas antigüas) son los que menos se dejan llevar por la progrez; lo explico arriba: siguen siendo del sistema.

Interruptor dijo...

Estoy con Ignacio. Tienen la misma credibilidad que EL País o Público, pero se salen de la oficialidad que inunda todo lo demás. Porque el ABC o El Mundo no son más que la parte de la oficialidad utilizada para que parezca que no.

Pero todos viven del sistema y en él se mueven.

o s a k a dijo...

Ignacio, es una de las mejores entradas que te he leído y, aunque por supuesto es lo menos destacable de todo, lo suscribo entero. A la luz de tu texto, mis pensamientos parecen un

un abrazo

n a c o
ysobreestapiedra