martes, 27 de octubre de 2015

La realidad, de fracto.

Me piden editores volver a sacarlo; no sé que decidiré al final, es cosa mía: en Una realidad fractal anticipaba el momento que estamos viviendo: la OMS, ese nauseabundo organismo, nido de holganzas y tráfico de fortunas, quiere prohibir las longanizas, las morcillas, las güeñas: equiparan las salchichas de frankfurt industriales y repugnantes con el exquisito embutido de las carnicerías de mi pueblo. Desaparecido por encanto el timo del colesterol para justificar el pago a unas farmacéuticas, ahora la próxima milonga será con el aparato urinario masculino y su aparato genital, todo serán enfermedades extrañas alrededor de la polla.
Todo el momento social que estamos padeciendo se definió en Una realidad fractal; Crispal siempre lo recuerda, y muchos de mis lectores me escriben: en el momento de su edición me dijeron de todo; sólo uno de aquellos se ha retractado, un sevillano, y eso me conforta: lo dije, y ha sucedido.
Molesta mucho a los mediocres la presciencia fundamentada en el estudio y el trabajo, no creo ser tan inteligente. Pero seguramente lo soy.
Escribí, entonces:
se prohibirá el cerdo, que realmente tiene demasiado colesterol, y la dhimmitud habrá hecho su camino: esos cerdos que proliferaron en Andalucía como talismán previsor de pérfidos sarracenos al no ser saludables, habrán sido exterminados por el bien común.
Os dejo aquí un extracto del libro, donde anticipo estas cosas y la animalada que hacen de bajar el grado y la intensidad del aceite por ley, de poner menos tabaco en los cigarros, y demás perfidias de ingeniería social para convertiros en esclavos.

Anatomía de la destrucción
Primero cosas sin importancia, ninguneando, despreciando despectivizando y rebajando,  haciendo de lado, al aislamiento social: ante el cadáver del indigente
es evidente
que murió.
Declarará el juez, y nadie llora en los funerales de los vagabundos. Los peregrinos pasan.
Y poco a poco se va destruyendo: con algaradas y algarabías, como el follón que me montan en los juzgados, siempre el ofendido encuentra casualmente un puñal: siempre casualmente el que tiene un puñal, encuentra una ofensa.
Y al final se imponen; hasta que llega uno y salta, y aquí se monta una reconquista por menos de nada.
En Sevilla van cambiando el nombre de las cosas: la secuencia de desayuno, almuerzo, comida, merienda, cena, se cambia por un otro lenguaje, una especie de mezcolanza de francés suecado  e inglés apache: llaman desayuno al almuerzo. Y toman tostadas: las tostadas, para mi fueron una sorpresa; es lo que habitualmente conocemos como bocadillos de jamón, sólo que de jabugo, con aceite a disposición, un aceite realmente novedoso para mi, harto de trabajar en la almazara, un aceite demasiado bueno: la gente pide una tostada y el bocadillo de jamón con el café, y funcionan.
Sea cual sea el bar, sea cual sea el sitio o el nivel económico de la zona hay dos elementos comunes a todos: un Cristo y una Virgen, y uno accesorio, pero casi totalmente común: un cartel de una hermandad.
La gente va, toma un café con una "tostada" y sigue la mañana (nadie me acuse de la sobredosis de Jabugo) la gente vive porfía, canta, y se confía; la gente quiere, ama, ríe, y aguanta el día: en Semana Santa se entregan a su cofradía.
La estructura del catolicismo no me permite comprender el fervor de la semana Santa Andaluza; el rigor de la reconquista sí: aquí los aguantaron más tiempo, y se amarran al catolicismo como liberación, agradecidos de haberse librados del pérfido sarraceno: ni en El Vaticano celebran la semana Santa y la Pasión como en Andalucía.
Nadie les va a prohibir la Semana Santa. Nadie les va a prohibir el Jabugo.
De momento lo del fervor religioso lo van disolviendo, llamándolo manifestaciones culturales, folklore, y dándole rango turístico, como si fueran un circo para entretener a la gente: cada vez la FE es más irrelevante y se da más pábulo al espectáculo.
Van poco a poco disolviendo diluyendo difuminando las fronteras de la fe, que es de las personas en un constructo social que es mejor por el turismo, por el dinero....."Por el bien común" frente a la fe, que es de rigor íntimo y rotundidad privada, de ética íntima, moral pública y discreta por su propia esencia.....esto lleva años sucediendo: lo han soportado, disimulando pero poco a poco lo van arrinconando.
Nadie prohibirá el Jabugo.
De momento ya se ha establecido por ley imbuida en la gente como un tatuaje lobotomizado en el cerebro que fumar es malo: se ha convertido en un pecado social; ahora, están anatemizando el alcohol, por los coches, por los accidentes....por el bien común.
Luego, se demostrará científicamente de manera irrefutable, que el aceite engorda, elimina potencia sexual, causa pies planos y favorece la aparición de mosquitos, toda esa argumentación en bombardeo cuando cogen una murga, y aparecerá un sustituto mucho mejor para todo, imagino que la mantequilla; y se va arreglando la salud de toda la humanidad, siempre por el bien común, siempre la gente se sentirá mejor y notará sus pies menos planos y todo, y entonces, algún exquisito gourmet o cocinero (a los que llaman restauradores, como si supieran arreglar cosas viejas) demostrará con rigor ineluctable que lo que realmente pega con la mantequilla es el jamón york, o la deconstrucción de algo que nunca se sabrá muy bien que coño es, pero que queda muy fino, y la presión social hará el resto: nadie quiere estar gordo, nadie quiere no tener salud, nadie quiere que se fume, por el bien común; y al fin y al cabo esta pasta incongruente que se pone con el pan que proviene de la sabia cocina de Tailandia, del budismo, de la tradición Hindú, de Chichicastenango o de la tradición sufí con influencias derviches es muy fina, nos da nivel y es multicultural, como si hubiéramos viajado, y la presentación ¡dónde vas a parar! frente al asqueroso jamón con pan y aceite, ¡un plato octogonal con una tostada de mantequilla deconstruida con afijos derviches ricos en bifidus activo y con omega tres!
En ese momento las mujeres estarán insatisfechas, la gente de muy mala leche, la tristeza será lo común, pero eso si: todo muy sano y saludable: batallones de psicólogos los convencerán de que no son multiculturales y eso es malo y que deben abrazar las novedades por que es lo bueno y lo moderno, y que realmente el problema es porque el cura de su infancia era gordo, o flaco, y sus padres unos opresores temibles que un día te castigaron. Que lo normal es el divorcio y la promiscuidad, mejor adoptar niños: si vienen ya hechos ya sabes que no tienen defecto y hay modelos a elegir, y si no queda satisfecho, le devolvemos su dinero. Y que realmente si no lo hacen así es por que ellos son los malos, no hacen nada por el bien común.
Ya estará el camino hecho: se prohibirá el cerdo, que realmente tiene demasiado colesterol, y la dhimmitud habrá hecho su camino: esos cerdos que proliferaron en Andalucía como talismán previsor de pérfidos sarracenos al no ser saludables, habrán sido exterminados por el bien común.
A lo mejor el método paranoico crítico no es válido pero evidentemente  los cerdos, la reconquista, el fervor de Andalucía, y el rechazo a la morisma están entroncados, es de rigor evidente.
Peor que un disparo es esa muerte lenta, tan femenina de anularte como persona, de agotar la posibilidad, de imponer el mal lentamente.
Y así es como van queriendo borrarnos hasta el nombre, por mucho que algunos blogueamos en el desierto con la secreta esperanza de ser leídos por alguien, sea ahora, sea después de la próxima reconquista.



















domingo, 25 de octubre de 2015

El vuelo que va sobre el tiempo

Volvieron a cambiar la hora, porque no consiguen que el tiempo les obedezca: por más que quieran mecanizar el tiempo y ajustar al hombre a ritmos mecánicos y pautas definidas, el tiempo es cambiante, y conforme a ello el hombre hizo el tiempo adecuándose a la tierra, a la vez que adecuaba la tierra a su uso: y así evolucionó la cultura, hasta que mor de la modernidad había que modernizar el tiempo, que no era moderno, y empezaron los meses ridículos de 1789 de nombres espantosos: más quieren negar la religión como vertebra genética de la cultura, más se pone en evidencia la imbricación del hombre con la naturaleza, y no con los neones carísimos de ciudades que quieren ser prodigios de modernidad y sólo son estercoleros de hombres donde

la luz es sepultada por cadenas y ruidos

en impúdico reto de ciencia sin raíces.

El hombre se imbrica en la tierra culturalmente y elabora el tiempo, el trabajo, el ritmo, y el compás, al ritmo de las horas. Mientras no actuemos así, estaremos siendo piezas de un mecanismo industrial en el cual el hombre no es más que una pieza, el agua y el sol un “bien” del cual sacar dinero, y la vida una herramienta para uso del mal.

El tiempo.

La vida se acorda a la tierra y eso es el tiempo; mientras acordemos la vida al tiempo, lo estaremos perdiendo, y dilapidar tiempo es dilapidar vuestras vidas.

Explicada está la justificación del cambio de hora, aquí, y el ritmo natural del tiempo, el compás, el ritmo y el trabajo, aquí.

Sigan copiando esos textos justificando tesis, periodismos, y alardes de zafiedad pedante en la universidad; el original, persiste.

sábado, 24 de octubre de 2015

Nubes obscuras os impiden ver

Alardean: los unos de lo bien que lo han hecho, los otros de lo bien que lo harán.

Todos os explicarán que mal lo harán los otros, y que horribles que son.

Y nada más se oye en la “Campaña electoral

Todos tienen un “programa social” y una preocupación angustiosa sobre los damnificados de la democracia: y toda esa preocupación la demuestran diciendo cómo gastarán el dinero, y cuanta cantidad enorme, para paliar males. Impuestos mediante, que magnificarán la burocracia para dilapidar dinero por nuestro bien, por un bien mayor, por la justicia social, y no se qué: la limosna obligatoria, la caridad, por real decreto, la solidaridad, obligatoria, causa mayor que justificará un dispendio enorme en sueldos de haraganes, prebendas, sinecuras, y subvenciones: cada día, habrá más pobres.

Ninguno habla de evitar hacer males.

Hablan de nuevos impuestos “para los que más tienen” y suena hasta bonito: pero a poco que lo penséis, todos tenemos más que alguien y menos que alguien, con lo cual, es una frase vacua que justifica cualquier desmán en forma de impuestos, que pagará cualquiera que no esté amorrado al poder.

Todos hablan de nuevos impuestos, bajo uno u otro paraguas demagógico: ninguno de eliminar impuestos o bajar la carga impositiva.

Ninguno dice de echar a patadas a todo el enquistamiento burocrático de funcionarios ineptos, inútiles, y zafios, que sólo sirven para justificar al sistema y generar nuevos impuestos.

Todos hablan de “más democracia” pero ninguno dice que, de ganar, cambiará la ley a un sistema de elección por listas abiertas.

Todos hablan de modernizar, y en la era de internet se utiliza la versatilidad de la red y la capacidad del sistema de comunicaciones para generar burocracias infinitas en bucle y negar la privacidad a las personas acerca de sus asuntos: nada ya es íntimo y nada ya es susceptible de ser personal: todo puede ser cotilleado por cualquiera con contactos o habilidad para hacerlo.

Todos hablan de “promocionar el mundo de la cultura” no habiendo leído un libro en su vida, no habiendo escuchado música jamás, pero sabiéndose lo que hay que decir y como hay que vestir para ir de “inteletuales” y estableciendo qué es la cultura por real decreto, con lo cual se magnifica la estupidez y la estulticia: se premia la teoría de las inteligencias múltiples, que viene a ser la justificación científica de los viajes astrales y del poder mágico del muérdago en los chakras.

el sistema de enseñanza no es que sea un fracaso, es que es más allá del disparate, una infamia: pero hay que perseverar en ello: mientras se reivindica la libertad de cátedra, se niega hasta el agua a todo aquello que se salga del pensamiento único. De tal modo, lo que llaman ciencia se convierte en un sistema de tabú, dogmas, supersticiones, y temores ancestrales sublimados.

Nadie dirá de bajar o eliminar impuestos.

Nadie dirá de racionalizar la aberrante burocracia del estado. O eliminarla.

Nadie dirá por la “verdadera democracia” de cambiar el sistema de votos a lista abiertas.

Nadie dirá que dependemos, en todo, de lo que mande el Reichstag y que somos los presos de un campo de concentración: os lo han imbuido por propaganda y asumís como “normal” la sacralización tabú de “la democracia” convertida en una superstición, como anticipó Borges.

Os creéis formar parte de un sistema ideológico, y sólo sois los lacayos del poder en sus formas aviesas.

Y todo mantiene constantes: el miedo, imbuido en la gente a todo por todas partes: a la caza, a los toros, a la enfermedad, al tabaco, al vino, y a todo aquello que forma parte de la normalidad de la gente, se le magnifica para generar dogmas aviesos que calan: así la normalidad de la vida, que implica la muerte, resulta algo extraño en sus procesos normales de envejecimiento o desarrollo; la enfermedad como estigma, mientras vuelven las enfermedades del hambre; y la constante manifiesta: la confusión. La confusión, el arma del diablo.

De tal modo la política se desarrolla sólo y exclusivamente en dos parámetros: el chantaje, y la extorsión. A todos los niveles.

Compañero: no votes. El que quiera borregos, que se los críe.

miércoles, 14 de octubre de 2015

La traslación

Banderas en los balcones: de presunción ideológica, de aspiración política, trapos de colores con pretensiones de bandera, exhibicionismo impúdico, constante y presente de banderas: lo veo ahora, formalizado, por demasiados sitios.

Aquí se sacaban banderas, gallardetes, banderines, y orlas el día de la Fiesta Nacional, o local, o cuando una procesión, y luego se guardaban. Ahora me da igual lo que pongan en los balcones: se coloca una bandera del mismo modo y con el mismo signo que vemos que hacen en USA en series y películas, nada que ver con la bandera que yo juré, nada que ver con la tradición española: da igual la bandera que hayas puesto, lo usas del mismo modo que manda la extraña consigna del capitalismo sajón: y va ganando el capitalismo.

Al acabar el bachiller había el viaje fin de curso; ahora celebran la graduación: nada nos gradúa en España: pero se celebra; va ganando el capitalismo sajón.

Era imposible encontrar en España dos personas que pensaran igual acerca de algo: sobre todo de política: “transición” mediante, ahora todo se define en peperos e izquierdas, cuando no otros apelativos: pero sólo dos opciones que identifican y unifican; al verse perdidos y sentirse traicionados, la gente desnortada se ubica en partidos nuevos que, casualmente, aparecen en el momento idóneo para sujetar la manada: dos partidos, sujetos a los poderes corporativos, como manda el senado estadounidense: manda el capitalismo sajón.

Lo que nos hace ser nosotros se va diluyendo en memeces propias de puritanas mojigatas prestas al escándalo, contra toda seña de identidad, fundamentadas en un tremendismo de buena voluntad por su bien, que justifica la eutanasia preventiva; y cualquier acto, diluido en la burocracia estatal, jamás tiene un responsable: en breve, los juicios los ganará el que pueda pagarse abogados….que cada vez la administración de justicia más tiene formas, modos, y actitudes norteamericanas, sin relación con el jurismo español, tan fundamentado en la inquisición y tan protector del reo: ahora, todo por la pasta: va ganando el capitalismo sajón.

Ningún enfermo es paciente más que por su capacidad de aguantar la burocracia: del médico de ambulatorio (que cada vez tiene menos personalidad propia, diluida en procedimientos burocráticos “protocolos” los llaman: y otra vez mal usando el lenguaje) jamás sale una solución a alguna enfermedad algo atravesada: rosario de especialistas y “protocolo” y burocracia por todas partes: nadie asume el trayecto completo de una enfermedad, de manera que al caso de haber un error, nadie tiene culpabilidad. Y a nivel personal no hay un desarrollo humano profesional que sacie a la persona en su trabajo: la génesis de insatisfacción no sólo es en los enfermos, se trasluce también en los médicos: y esto, bueno no es para nadie, excepto para las compañías necrofílicas de vivir de los temores y el mal ajeno: sigue ganando la plutocracia del capitalismo financiero.

Antes el mayor peligro para un hombre era una mujer con la navaja en la liga: ahora, gracias a la liberación de no se sabe qué, del “empoderamiento” (mal palabro, de mala traducción: por eso hace camino, pero será corto) las mujeres no son apasionadas ni los matrimonios (ahora se dice parejas) son felices: sólo se ve acomodo, no otra relación; una relación comercial: va ganado el capitalismo sajón.

Desaparecida SEAT, diluida en los marasmos de la plutocracia financiera, todo el mundo usa vehículos todoterreno, a ser posible con varios coches alternativos, apariencia y maneras de vidas vistas en pantallas; nada que ver con el ir, venir, comunicarse y las necesidades reales: se acomoda la vida a las necesidades ficticias, no se cubren las necesidades y se asegura y califica la vida; importa la apariencia y el aspecto: no la nobleza del paño, sino el paño de moda: y cada tres meses a cambiar todo: el asunto es que el dinero se mueva mucho. Que no quede nada en los bolsillos: el hambre es más capaz de ser sometida.

La personalidad de cada pueblo, la especificidad del lugar, el país, los paisajes y la gente se configuró y avanzó en su medida dentro de la historia de España, en el curso del tiempo, en un rigor que en su propia perversión ha generado su muerte: el caciquismo, la presión social, toda la maldad de la que es capaz un pueblo, en lugar de ser exorcizada, al magnificarse mediante la “democracia” constituye, en sí, la muerte del sistema de poder que la ha favorecido, por la codicia: bolsillos llenos de vidas llenas de la nada; y ahora pierden todo su poder entregados a sistemas de partidos sumisos a órdenes (consignas) que niegan toda especificidad, con lo cual no hay un modo social local en ningún sitio, en todos es lo mismo en mayor o menor rango, y el aburrimiento es más que una clave, una constancia: pero todo lleva a empujar a que la gente se someta al dictamen de la plutocracia: o se salga del sistema, siendo siempre un blanco fácil para cualquier imbécil: ahora, veo, en otro grado, la situación de las películas en las cuales niñatos en cochazos van a apalear vagabundos.

domingo, 11 de octubre de 2015

Y los alejandrinos, proféticos.

 

Supongo que los Benedictinos celebraban el acabar un códice miniado; luego se pasó a celebrar ediciones: se redujo el número de las tiradas hasta que se empezó a celebrar el número de ejemplares vendidos; por razones de guarismos, la Matemática lítica tiene algo que celebrar, y así es como acaba la obra:

El escrito se aferra y torce la senda: no hay final porque es el camino:

una novia antigüa, un lío indefinido; un amago de soledad

con restos de escritos, notas antigüas; acumulado a lo vivido

cántigas y endechas; un descanso en la noche, algo de verdad:

vida acumulada en la espalda; pensamientos sufridos,

noches en la barra; un plazo y un gesto, el llegar la mañana.

Una promesa vivida, un dolor aherrojado;

un misterio profundo, un pulso muy sentido,

una mujer de las que duelen; un desencanto jodido.

un escrito que no cuenta; que amaga lo vivido,

cuya mayéutica esconde el trazo recorrido.

Son copas vacías, con secretos escondidos;

son sentimientos ocultos, son las trazas del destino:

las variantes ocultas, la senda y el camino.

Es el viento helado en el que la tumba adivino;

un misterio profundo, un rezo compartido

en la profundidad del insondable infinito

en el que tu sólo ya te has convertido.

Es la tierra, el nudo en el olivo;

el viento que trajo el dolor tan sentido

lo quieras o no quieras, la leña y el destino

campos y paisajes: tu pueblo, el mío.

Una botella de ron, una cuadrilla de amigos

una paella con Juan, una sesión con cariño;

un arroyo que pasas que se convertirá en un río

y las piedras hablan; un hombre que es tu amigo.

La cueva oculta, el sentimiento escondido.

una chica que pasa: que jamás supo; un vino

a mitad de la mañana, una obra, un destino,

un clavo que clavas, y tu padre contigo

ya tantos años muerto, ya todo está hundido.

El proyecto de casa, que abarcaba la cama;

los niños usados, el sentimiento vacío

la infancia dolida: los baños, el río

en horas de clase, se llamó hacer novillos.

El seiscientos cargado, de ilusión y camino.

Una novia lejana, un sentimiento sufrido;

una traición evangélica, una venganza en sentido.

Un horror de ver la infamia y el delito

de asumir el mundo que has vivido

no comprendiendo nada; no siendo admitido.

Es un escrito tan sólo, es palabra que queda

como plata brillando al fondo del agua

y ella se lava el pelo: con la niña pasabas.

Es una capilla aislada, una catedral abandonada

es tu casa y tu vida, no es nada, es divertido

caminar la mañana; una noche, es calor y es frío.

Es la letra indolente, es el trabajo y gemido

lamento que pones al filo

de esta historia que empieza, que no fue: que es, y que ha sido.

Es el proyecto y la casa, tu cuerpo y el mío;

es el placer y el rezo, la oración, el camino:

la senda infinita: Paco y el destino.

Es lo que nos conforta, sólo es un gemido:

Un arranque hondo queda aquí, así rendido.

 

 

 

 

…..y así concluye la Matemática Lítica.

viernes, 9 de octubre de 2015

Romanus ite domund

Este es el verdadero profeta: os lo digo yo, que he seguido a muchos y de esto entiendo” y adelante va La vida de Brian: si bien los de Pablemos tienen al presunto juez Garzón, los de IU están en Garzoncillos: ellos saben que son los verdaderos profetas, y quieren rebajarse a hacer el favor a los de Pablemos de dejarles ir con ellos, que son los de siempre de toda la vida, pero mejor aun: que han puesto al Garzoncillos con vocecita de petimetre y manera de cursi a la pluma; una vez asociados, ya lo de siempre: por inundación, los del PCE acabarán asumiendo el mando en Pablemos, que ellos son los que saben: es lo único que saben hacer; y una vez en el poder, aparte de forrarse “por la valorización de sus aptitudes empoderando su cuenta corriente” saben perfectamente que hay que esperar a que vengan las órdenes del poder; que es el dinero, la plutocracia: sea en forma de obras públicas, de construcción, de farmacéuticas, y ellos a poner toda la maquinaria demagógica del poder al servicio de la orden insinuada, fundamentada en presunciones cientifistas y justificada “democráticamente” “si perdemos el referéndum, convocamos otro, hasta que salga el si” resumió el concepto democrático perfectamente Pepiño el de los palotes, el valido de Zapatero que balaba memeces mientras su jefe se miraba al espejo en su mismidad contemplándose como acrecentaba su maravillosidad: sigue haciéndolo.

La izquierda en su muerte resulta realmente patética en su intento de creerse lo que en su fundamentación sectaria ha sido el mantra y la consigna de pertinencia a la secta: y ahora van con la unidad popular, que suena mejor que lo de frente popular, aunque prohíban la historia para que sólo se vea la inventada y se ignore la verdad; suena mejor la referencia a Allende, pero que nadie estudie la historia ni vea todo el proceso, ni la sala de los sillones de Allende y la escuela de CHicago: la realidad es la que decide la propaganda sensiblera, lastimera, victimista y cursi, que genera un sistema social con una definición que ellos en su propio sistema de adoctrinamiento, la psicología, han definido: pasivo-agresivo.

Nadie les pide que “no desarrollen más el tema” cuando en asamblea deciden que los romanos los oprimen. “ y a nuestros padres. Y los padres de nuestros padres. Y a los padres de los padres de nuestros padres. Y a los padres de los padres…..” y de este modo, la opresión de la mujer sigue desarrollando el tema, con el cinismo y la crueldad del que dispara diciendo a la victima que le ha obligado a hacerlo, clásico psicópata de película, actitud de el secretario socialista cuando el Alcázar de Toledo, actitud del que disparo en la nuca a un maniatado M.A.Blanco porque “le obligan a hacerlo” al no entregarles el imposible: pasivo-agresivo, lloran como viudas a los muertos que provocan, porque al ser de por sí victimas toda maldad se justifica preventivamente por su condición de ser las victimas oprimidas, como sus padres, y los padres de sus padres…..

la gente se ha entregado al victimismo y todos siguen al profeta de moda que les dictan, y hasta en eso están en evidencia: ya nada de todo ese constructo demagógico de propaganda cuela; todos saben que al final se hará lo que les mande F. González, la secretaria minifaldera del millonario más conspicuo del mundo, que ha colocado a un petimetre ridículo al frente del partido (Partido de Sauron y sus Orcos en España) que imposta la voz al hablar y se cree otro profeta, y ni la realidad percibe: porque yo he visto al cínico Montoro burlarse de él en el congreso diciéndole “hay que saber lo que se dice ¿Y dice que es catedrático de economía? si no sabe ni lo de primero” y aquel calló, porque las cátedras se dan por decisión del partido y no por estudio o mérito, como todo en este sistema putrefacto: todo se basa en la apariencia y en la certificación de la sumisión a la secta.

La muerte de la izquierda está dando un espectáculo patético, de cara al público; privadamente todos buscan el asegurarse la mayor parte del botín para salir por piernas, porque ninguno ha actuado con limpieza ni honestidad: pero ellos cuando salen de casa saben que el mundo está a sus pies, y con cuatro frases de autoayuda y magnificación del egoísmo creen que con la apariencia y seguridad del vendedor de crecepelo van a engañar a todos; la muerte de la izquierda pone en evidencia la falacia del sistema, porque el PP sólo es la facción cursi de la pedantería de la izquierda: muere la izquierda, muere el PP, que se ha puesto en evidencia como una excrecencia del sistema para engañar a la gente haciéndoles creer la posibilidad de elegir entre dos alternativas: no hay dos alternativas: voten lo que voten, se hará lo que les manden, de una u otra manera, y ya va siendo hora de asumir los horrores en los que vivimos: hasta los ríos han vendido privatizados, y quieren cobrarnos por el sol y el aire; obedecemos las órdenes del banco central alemán, y nada más, y en nada España es autónoma: a la orden, y todos demostrando la mayor sumisión posible al amo con aspavientos y esparajismos, pero España es, en todo, una sucursal de Alemania, digan lo que quieran y lo disfracen de lo que lo disfracen: por la actitud de La Vida de Brian, hemos caído en manos de Tyrrell corporation.

Y mañana llega Marty Mc Fly desde el pasado de “Regreso al futuro” porque no os dais cuenta, pero el futuro fue ayer.

jueves, 1 de octubre de 2015

Sub nocte

El clima cambiático ya se consolida como la superstición cursi que para todo vale porque nada es: como los chakras, el aura, los ovnis, la república y el desarrollo sostenible: se ha generado un sistema de argumentación cursi y pedante, injustificable de todo punto, y más propio de conversación de porreros que de estudio o seriedad; son todo argumentos de vendedores en pirámide de compañías de seguros, o vendedores de enciclopedias puerta a puerta, y el fragor de la propaganda los convierte en dogmas inmutables en las mismas febles mentes que niegan al catolicismo con un fervor inexplicable, inculcado en la escuelas de concentración y estabulación, que tan sólo adoctrinan en la obediencia al amo, siendo este en todo momento el que les dicta la plutocracia.

Se reúnen en el templo de la burocracia, la ONU, que fue concebida como un Vaticano por lo civil para ser el generador de mantras y murgas que justifiquen la modernidad y de tal modo destruir la vigilancia vertebral de la cultura que constituía la religión (que es cosa de la gente y no del clero) y de tal modo generar el hombre nuevo, que no es sino la pureza de maquinaria desechable que en cada momento necesita el sistema, todo amparado por un buenismo bondadosista que es la génesis de toda crueldad, de todo cinismo e hipocresía, justificado en el bien común y unificando todo rasgo cultural al puritanismo sajónico que adora al dólar y no a Dios, y así se va perdiendo todo: y encima va a justificarlos y ampararlos Bergoglio, dando así rango de rendición al becerro de oro del catolicismo, y así es, si de la clerecía hablamos, no creo que los católicos así sean, porque aun perviven: véase en cófrades y piedades, devociones y afectos: el catolicismo es la gente en España, el clero ya es una rémora que se ha constituido en diversas secciones de una compañía comercial, aunque ahora lo llamen carismas, de organización piramidal y exclusivismo sectario y selectivo generando prepotencia, suficiencia, exclusión, y desprecio a los demás, disfrazado de bondad: se llama soberbia, y se ha enquistado en la iglesia.

Se han reunido en la ONU para salvarnos de nosotros mismos de los males que nosotros generamos, porque siempre nosotros tenemos la culpa, y en esto se fundamenta todo, porque la sensación es que se reúne el comité central para elaborar el próximo plan quinquenal: que será para diez años, que llevará la dirección que dicte la plutocracia; pero esencialmente es un plan quinquenal del comité central de  los sabios del partido, como siempre ha sido, y los demás a acatar, queramos, o no.

Y El Vaticano colaborando a la negación de la persona.

El sistema en su muerte quiere arrastrarlo todo al abismo, y cada vez es mayor la confusión, mayor la evidencia de la manipulación y mayor la indecencia con la que apelan a la sensiblería de la gente para imponer sus dogmas, y empieza a a ser ya de rigor el cinismo ante todo aquello que el sistema quiere que creamos; empieza a ser evidente que el quiebro social está entre los que comulgan con los mantras del sistema, a favor o en contra, y los que ya vemos en el tan sólo su capacidad de maldad y aberración.

Ya tarda en rayar el alba y prefigura la dureza del invierno toda señal del cielo auroral; el invierno será largo, y frío; lo harán muy duro, y las compañías de energía generarán desabastecimiento; el sistema de relación de la gente lo han reducido a rango meramente monetario y así obedecen, no va a ser fácil sobrevivir a este sistema generador de catástrofes para poder justificarse; en España, llevamos todo el tiempo de la llamada democracia generando burócratas para que busquen soluciones a problemas inexistentes, y que sólo justifican la existencia de una burocracia infame, costosa, vaga, y nido de holgazanes, pero tenemos el “debate social” buscando soluciones a problema inexistentes con lo cual se retuerce el bucle infinitamente hasta la génesis de un sistema de nuevas enfermedades mentales que son las mismas de siempre, pero ahora fundamentadas en el aburrimiento y la indolencia que se disfraza de sistema de procedimientos de trabajo, que en su ignorancia llaman protocolo a los procedimientos.

Analfabetos a cargo del poder, y así va todo; y todos adulando, por si les cae algo; y así, no se va más que a la mierda.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Dos velas

A la luz de una bujía

las impresiones del día

en este papel yo escribo.

Pedantería: aquello que tanto denostábamos aberrados, mor de la progrhez se ha enseñoreado de toda la comunicación, de toda la sociedad, como una aspiración inalcanzable de las cultigracias de Quevedo, desde Radio Nacional a toda la sociedad, escuches lo que escuches, es todo una ensalada incongruente de pedantería: visionan películas, se ve que no saben verlas, audicionan música, y supongo que visualizan los cuadros, lo que no sé es que hacen con las esculturas; pedantería: no hay que poner en evidencia o atender a algo, hay que visibilizarlo; ya nada se valora, ahora se valoriza; ahora no dicen mentira, dicen que “falta a la verdad” y así, mezclando pedantería y cursilería, resulta ya imposible entender nada, de tal modo la gente se culpabiliza de problemas imposibles de resolver porque son mentira en su fundamento: desde el cambio climático a la vida más allá de la tierra, desde el desarrollo sostenible, al final del suministro de comida: llevamos desde Malthus, que era un pelma, con este tema, recurrente para el marxismo, y nada, que la comida no se acaba; hay cálculos hechos de cuando se acaba el oxígeno en el mundo…..que se van actualizando de año en año, porque esas publicaciones universitarias –que guardo- se demuestra inexorablemente el final del mundo, por culpa de la gente, y culpabilizándose se vegetarianizan, o se culpabilizan en un mundo Disney en el planeta de Avatar la película, y disipan su energía, capacidad y vida en proyectos imposibles, porque no tienen final ni fundamento, más allá de tener a la gente entretenida y que no vean como la muerte del sistema quiere arrollarlos a todos para poder huir todos con su botín, de gran a pequeña escala, ahora estamos viendo la inteligencia clandestina, como ya pasó cuando las guerras mundiales, estamos viendo como la impudicia de la plutocracia genera éxodos programados y definidos como nuevos viajes turísticos, y encima en el Vaticano se preocupan más de la propaganda y de “quedar bien” que de cumplir el catecismo y atender al Evangelio.

Pedantería y cursilería: eso es lo que define hoy a la sociedad, y encima alardean de ello, ignorando totalmente su propio idioma: ya empiezan a usar las estructuras gramaticales sajonas, y consideran que son modernos o “avanzados a su tiempo” que es otra estupidez: nadie va por delante de su tiempo, va a su tiempo, es una frase que sólo evidencia la ignorancia de quien la pronuncia; en Finlandia viven fineses y se habla Finés; a un soldado se le arresta, a un civil se le detiene; un muerto no es un presunto muerto, y un criminal es un criminal; no hay violencia de género, número y caso, hay parricidios; y se tortura a las personas, los animales de Disney son una ficción elaborada por un narrador en su concepción de su obra fantástica, no hace que los animales sean humanos, usa los animales como metáfora, y hasta eso hay que explicarlo: pedantería y cursilería que llevan al infantilismo en todos los ordenes de la sociedad, sin madurez, sin entereza, sin grandeza ni cultura, no podremos salir adelante, no podemos ser esclavos y además aplaudir la norma de Goebbels “no queremos que piensen como nosotros, que hablen como nosotros les digamos que hablen es suficiente, lo demás vendrá solo” y la gente acata, obedece, asume y avanza en esa dirección.

viernes, 11 de septiembre de 2015

La Aurora es Nueva York

El siglo XX acaba en marzo del 2001 cuando los talibanes destruyen los Budas gigantes de Bamiyan: hasta hicieron bromas sobre la dificultad de destruirlos. En otra medida, ahora se hacen bromas en mi pueblo sobre la morfología y estructura de las imágenes de Los Santos: …tan sólo un trozo de piedra, tan sólo un trozo de escayola; tan sólo una imagen…con armamento antiaéreo destruyeron los Budas gigantes: acaba así el siglo XX, y aprovecha Bin Laden para lanzar una fatua incendiada, ardorosa, ferviente, estúpida… pero que se anda cumpliendo “conquistaremos Europa con los vientres de nuestras mujeres” y se va cumpliendo, añadiéndole el éxodo de niños y ancianos, forzados por movimientos tácticos de guerras no declaradas que se amparan en la mojigata sensiblería que se quiere asociar a la compasión.
El análisis de la composición de la población de “refugiados” es más que revelador.
Por la caridad entra la peste.
No es casual nada, la plutocracia anda en sus afanes intentando justificar el sistema industrial de un mundo mecánico y mecanicista que obedece a las leyes de la física y no a la condición humana; así se anula la personalidad, la persona, el ser y su avatar, porque todos son “capital humano” y se convence a la gente de que se “realizan” trabajando, haciendo del dinero la finalidad en si misma de la vida, no un medio para una vida plena. Es importante destruir los Budas, ningunear y anular en la medida de lo posible la Fe de las personas, todo signo de identidad debe ser borrado para que la gente obedezca ciegamente los dictámenes de los guardianes del campo de concentración:  la libertad es una entelequia que de tanto nombrarla ha pasado a ser una palabra vacua, desconocen hasta el afán de su búsqueda: anhelan dinero, la libertad es la capacidad de usar cuanta más cantidad, mejor.
La medida de la vida ha de ser mecánica, estabulada y organizada según un ritmo mecanicista industrial, el tiempo es el que definen: la Semana Santa es para ir a la playa, anulemos el fervor religioso; la Navidad es para esquiar, lo otro es excusa; de la Pasión de Cristo mejor no hablar, porque no pueden argumentar, no se hable de eso mientras lo destruimos, si podemos, con armamento antiaéreo.
El siglo XXI comienza con la destrucción de las Torres Gemelas en Nueva York: sepáis que estamos en guerra, sepáis que nada importa la vida ni que nadie piense que se va a combatir con honor o entereza, con hombría o grandeza: guerra sucia, vil, contra todo y contra todos. Contra los trabajadores, contra la humanidad entera: mueran todos, en el nombre de mi soberbia.
No hay ningún problema en África que justifique éxodos: hay un problema de educación: allá donde España holló, hizo misiones, iglesias y universidades, y la tierra sirvió para sostener a los que en ella viven; donde las potencias coloniales hollaron, saquearon, destruyeron, y nada dejaron que a ellos sirviera, sólo el desconcierto.
Y bajo ningún concepto los sarracenos quieren mejorar la vida de su gente, su condición o sus tierras: no copiaron lo que dicen que hicieron en España: aprovecharon lo que había, lo saquearon, y cuando se les echó, no supieron replicarlo al norte de África: no quieren un mundo en el cual en su medida, su religión, y sus costumbres realizarse y vivir lo más cómodamente posible: quieren tener lo que aquí creen que tenemos, para violarlo, prostituirlo, destruirlo, y después, nada: y otra vez habrá que echarlos para que el trabajo de frutos: siempre, no se puede vivir del sudor ajeno, siempre, no se puede ser parásito, y eso es lo que anda demostrando la actitud culpabilista de ofensas fingidas y victimismo cursi que ampara la presunta compasión a los pobres.
No es una sociedad en cuya educación esté el desarrollo personal y social, es totalmente parasitaria.
Claro que hay que amparar a los refugiados, lo ordena El Evangelio.
Pero no por ello hay que dejar de ser conscientes de la trampa en la que estamos cayendo.
El siglo XXI empieza con la destrucción de las torres gemelas: ni olvido, ni perdón.

martes, 18 de agosto de 2015

saucius patriciæ dominum

De tener término municipal, Buñol ha pasado a ser un municipio terminal.
A la vista de la historia, el proceso es visible: había una pujante burguesía, que generaba beneficios en trabajo para el pueblo…..y que criaba a sus hijos en las mismas escuelas que iban los obreros: de tal modo, no había fractura social y en lugar de envilecerse el encorsetamiento ceremonial, tendía a una permanente mejora; desde la infancia, permeaba el esfuerzo, el trabajo, la educación, e iba calando hondo hasta marcar una generación de hijos de obreros que hicieron el “cambio de estatus social” y Buñol no estancaba a nadie en una situación social o económica por generaciones. Todos prosperaron; Buñol daba gusto, y las fiestas eran un esplendor de genio, belleza y elegancia sobria, y educación en todo.
Y ahora, los hijos de estos, mor del sistema de estabulación por escuelas y adoctrinamiento socialista, implacable desde la llegada de F. Glez. se han convertido en una generación desnortada, vulgarizada, ordinaria, ruin, suburbial y maleducada, incapaces de la comprensión o de desarrollos abstractos, o de jitanjáforas en el lenguaje. No es exclusivo de Buñol, pero es mi pueblo; son gente con titulación universitaria, pero con serias dificultades a la hora de redactar algo, y redactan tráfagos incomprensibles carentes de las palabras y los conceptos, carentes de una preceptiva literaria, pero con un denominador común: se ajustan, milimétricamente, a la corrección política.
Y saben inglés. Es importante saber inglés; de tanta importancia que se le ha dado, se pierden el goce de leer la literatura castellana; y lo que se escribe, es muchas veces inglés mal traducido. Pero por inmersión y absorción, las formas, modos y actitudes se corresponden más a las que se ven en series de tv y películas, que a una vida real, campesina, apropiada al medio en el que se desenvuelven, viven, y se desarrollan: hay casos y modos que perviven, pero el magma es de apariencia sajónica.
De tal modo, la fiesta programada, de subversión del ritmo laboral y desinhibición, asociada a la adecuación del hombre al medio y a los ciclos de la tierra, se enreda con  el ritmo mecánico, prefigurado y establecido en su monotonía del ritmo industrial, de calendario continuo, programado y encajado y aburrido, y en esta aparente convivencia se mezcla lo que es imposible que se mezcle, la disparidad absoluta: tras un concierto de las dos bandas, preparado y estudiado, ensayado y cuidado hasta el último detalle, con primorosos ejecutores y atención centrada de todos los del pueblo en tal evento, se “celebra” una fiesta de altavoces enormes con música de moda consistente en un zumbido monótono y reiterativo de percusión y repetición, sin más acompasamiento que el simular una discoteca de embrutecimiento de brumas de alcohol, sexo amagado, insatisfactorio y soez, que en lugar de ser clarificador y fructífero para las personas, es sórdido y nauseabundo; porque la mecanización industrial de la fiesta exige que sea hasta el amanecer, y lo “moderno” además ha de ser omnipresente, y las actitudes sexuales, ridículas, me temo que respondan a series de tv o imposiciones de modas, nada que ver con la desinhibición propia de músicos que acaban de tocar, espectadores que acaban de escuchar, y una fiesta que se cuadra en sí misma siguiendo una secuencia: como en una factoría, cambia el turno, de música clásica a discoteca, ahora toca dormir, ahora levantaos, ahora toca follar, ahora beber: mezclar lo que es de génesis lógica y normal y tiene su propio desarrollo, con una planificación fabril ordenada e industrial, da como resultado una permanente insatisfacción.
Porque aprovechar las fiestas de un pueblo para celebrar una feria ( en orígen era de ganado) entra dentro de la lógica del tiempo y la vida; aprovechar la fiesta del pueblo para, sobre lo peculiar, y que nos hace únicos, sin más importancia que el ser nuestro y nosotros, intentar modernizar unificando con “lo que se lleva” es intentar imponer sobre la fiesta, una fiesta prefabricada, predefinida, y de un vulgaridad atronadora: la podríamos celebrar en las calles de CHichicastenango, y sería exactamente lo mismo.
Tanto bramar contra la enormidad y salvajismo en los pueblos de costa, se acaba por intentar copiar tales barbaridades.
Y a mi me gusta la fiesta de mi pueblo, con la gente de mi pueblo, en mi pueblo, donde solventar el año, soltar la enorme presión del verano, romper todo ritmo de vida laboral y subvertir el orden para poder seguir en la brecha después, más aliviado; no quiero una fiesta de horarios industriales y adecuada a un dictamen del sistema de la plutocracia.
Y lo que tenía de bueno, de solventar pequeñas disputas y aliviar tensiones sociales, en lugar de suceder, se cambia por un agravamiento de tensiones y una magnificación de problemas. En lugar de reconciliarte con el vecino, te lías a tiros.
Este magma de confusión anda íntimamente relacionado con la modernización: el querer predefinir el urbanismo ordenándolo según un manual, hace que para justificar eso se quiera hacer todo planificado según el denominador común: la permanente modernidad, la permanente moda, lo más pasado de moda que hay: el pueblo, está destrozado. Los mismos que cuentan maravillas de los cascos urbanos de ciudades que visitan, hacen lo posible por destruir el casco urbano de su pueblo, del mío, para justificar su enorme error de modernización sumisa a un dictamen sectario.
Porque no consideran que el urbanismo no es un tema de construcción, sino de personas; porque no se han hecho casas para que la gente desarrolle sus vidas, sino pisos para justificar la plutocracia y agradar a la banca, y se han llenado de personas; porque no hay momentos únicos con mujeres únicas, sino sexo a tiempo tasado, programación de la vida de todos, y vulgarización de toda relación hasta el aburrimiento soez. No se han hecho casas para la gente, se han hecho jaulas donde meter gente. No se ha modernizado la vida social, se ha mecanizado industrializándola; no se han desinhibido las pasiones y romances, se ha envilecido el sexo objetualizando a la mujer y mecanizando a un acto mecánico lo que debería ser ritual y único, lo que debiera ser maravilloso se vulgariza, salvajiza y se desdibuja y se pierde la belleza del recuerdo, al ser mecánico no es algo único, es algo rutinario que se repite y al final aburre, con lo cual desde el principio es aburrido, son aburridos.
Si algo ha de ser la finalidad del urbanismo son las personas, no el interés económico; si algo es Buñol es Castillo, monte, fuentes y personas; si algo ha de ser la fiesta ha de ser para la gente, de la gente, por la gente y en su propia concepción de todo.
Y todo se ha degenerado en adoración al dinero, a la justificación del destrozo, a la infamia, al disparate.
Pero todos encuentran su propia justificación; nadie asume su error, nadie para su vida y reflexiona: huyen, a las casas del monte, hasta que pase, compungidos por perderse la fiesta, sabiendo que lo que hay no es la fiesta que ellos han vivido y anhelan; y que lo que hay, más que alegrarles y aliviarles, los abruma y entristece.
Los demás siguen la orden y el dictado.
Ya no hay feria de ganado, aunque la gente va estabulada y sumisa por los caminos, sitios y actitudes que les dictan, lo cual, aburre profundamente: no hay lugar a nada improvisado, floreciente, autogenerado; las Fiestas en honor a San Luis las diluyen en un alarde de vulgarización industrial y exterminio de las fiestas de Buñol, mercadeándolas artificialmente y de manera vil, porque nada importa que Buñol acabe siendo un suburbio; pendientes de la inmediatez del dinero juegan con todo el pasado para no poder justificarse ante la posteridad, ni ante el mismo momento que estamos viviendo.
San Luis, honra y prez.

jueves, 13 de agosto de 2015

Inauguración de la noche

Deriva la luz al sur, y la noche alarga: acaban las cosechas, porque haya sido buena o mala, el año va cumplido;  se cierra el año y todos los pueblos de España entran en fiestas, es La Virgen de Agosto y ahora cambia el año: como en Pascua, como en Navidad; los ciclos del tiempo de los hombres ya no tienen nada que ver con el calendario, de tanto querer forzar a una mecanización industrial la vida del hombre.

Es La Virgen de Agosto.

Y todo disparate se dilucida en las sombras del calendario laboral industrial, de tiempos tasados y vidas cuantificadas, nunca cualificadas ni menos calificadas, tan sólo valoradas; ahora están buscando la manera de hacernos pagar por el sol y el aire: el gobierno del estado, siguiendo las órdenes del IV Reich, da como excusa que no podemos hacer bajar el P.I.B. por lo que hay que pagar por “el crecimiento económico” el uso del sol y el aire. La oposición al gobierno del estado, el ministerio de la oposición, disuelto en un magma licuado del zeitgeist, lo que pretenden es controlar el uso que hacemos del sol y el aire, pero con un registro “por nuestro bien” con inteligencia emocional, empatía, asertividad, buen rollo y  bífidus activo para que los chakras no se salgan de alineación.

Todos obedeciendo sumisos al mismo amo.

Es tan evidente que son lo mismo, que ni se molestan en disimular: tan sólo fuerzan la máquina de propaganda para que sus lacayos tengan un asidero de frases y argumentos en los cuales no darse cuenta de que son esbirros de señores cínicos y crueles, y que esto es tan sólo un sistema caciquil de dominación de las personas mediante el control absoluto a todos los niveles, y haciéndoles creer que algo en sus vidas lo deciden ellos: hasta las mangancias van programadas, hasta las rebeldías son planificadas, hasta los robos van programados por el poder: todo vale en la génesis de la confusión para que los rufianes huyan con impunidad (de la conciencia jamás se huye) y los nuevos de recambio que han sido programados desde la cuna, se encanallen debidamente, y mientras cuele, adelante, silbando, sin ver las bombas explotando a nuestro alrededor ¿que la red es fuente de datos que la prensa no publica? cerramos la red, si CHina ha podido, nosotros, también (Manuel Valls, Socialista Frances, presidente, y pasado de coca habitualmente) y, conforme a los manuales de Goebbels, la maledicencia y el desdoro, la difamación y la mentira como norma cínica a todos los niveles contra los que no obedecemos a la unimente establecida: hagamos que no existe y difamemos, no se vea nuestra mangancia.

Pero la mangancia, ahí está.

El sistema ha muerto, muere matando, y los ejecutores son aquellos que están vestidos de salvadores del universo, educados en una sazón infame: todos son domesticados para creerse líderes, únicos, directivos, escuelas de empresas, Erasmus y lo que sea, todos son líderes, nadie es un servidor o simplemente un trabajador, con una pericia, un oficio o una profesión; no; todo son líderes de títulos universitarios de la nada que nada implican “director de empresa” “director de cine” “artista” “escultor” ”economista” y desarrollan su vida en un juego infantil de cuadrilla asignándose papeles y actuándolos, no enfrentándose a la propia vida desde la propia concepción del ser, sino desde un papel social que visten conforme les han estabulado desde la infancia.

Y todos son más, se encuentran “más” y “mejor” todos son de Villarriba y ninguno es de Villabajo,.. y en ese rol ejecutan su papel, y todo es más: la enfermedad más, el médico que los cuida es el más que….. su moto es la más…..y ellos son de “la cultura de….” y por tanto son más, siempre más considerándose de Villarriba.

Idiota, vives en un piso que lo mismo da aquí que en Tombuctú, haces algo que ni tú sabes lo que es, para una empresa que lo mismo da aquí, que en el Alto Volta, no eres más que nadie, ni sabes lo que significa cultura, y encima alardeas de que te han borrado las señas de identidad, convirtiéndote en un sumiso esclavo empavorecido de la posibilidad de abandonar la esclavitud.

El sistema ha generado una recua generacional que son más, y ni saben quienes son, y se comportan en Buñol con las actitudes de un barrio más de Manhattan: espabilado, en vez de llevar los niños a un parque prefabricado, llévatelos al río, o al monte, que es único, listo.

Se disuelven por miedo en una estructura social fundamentada en el miedo. Y al poder le funciona, demasiado miedo percibo.

Y como pervierten, degradando con el mal uso, la palabra cultura. Tienen títulos universitarios, y saben inglés, lo cual te hacen saber con faltas de ortografía, y son incapaces de entablar una conversación sobre un tema que les interesa, o es su profesión: se dispersan en nubes de algodones de los arboles de Avatar la película, y lees lo que ponen en facebooooook, y es deplorable, y lamentable, cuando no da vergüenza ajena; te enmiendan la plana desde la absoluta ignorancia porque saben “lo que hay que….” y es que “ya no se lleva….” ignorando que lo más pasado de moda que hay es estar de moda.

Ignoran todo sobre la naturaleza vertebral de la cultura. Ignoran, de hecho, hasta su existencia.

Tal aberración hace que lo que debería ser más desconocido para todos, sea lo más conocido: los políticos no es que debieran ser de la orden Jedi (que no estaría mal) sino simplemente que fueran invisibles: si el trabajo está bien hecho, nunca se nota (por ejemplo, los míos en medio ambiente) mientras que si hay una catástrofe, todos salen en TV: el famoso es aquel que más problemas causa, y a ése es al que se enriquece; el discreto eficaz que evita los problemas, nunca es conocido: y sabemos el nombre de los políticos de quinto, sexto nivel, y además se empeñan en ser conocidos.

Si el trabajo está bien hecho nunca hay problemas: el albañil no hace goteras, el agricultor provee de comida; y ahora la policía protege a los ladrones, y todo es sujeto de publicidad: algo andamos haciendo demasiado mal. Todo se emponzoña en busca de notoriedad: nadie ve a las familias que se quieren y crían a sus hijos con mayor o menor criterio, sino a las que buscan el escándalo de cuernos y barraganería; y a mayor capacidad de montar follón, mayor notoriedad: una vez visto que lo importante es salir en tv, a ver quien la hace más gorda para ser más notorio: desde el usurpador del trono de España al último bedel, desde el presidente del gobierno al último concejal, todos hacen esparajismos ridículos para hacerse ver, y el nivel de estupideces que se oyen, sufren, y aguantan de los políticos, es demencial ya, aberrante y vergonzoso.

Jamás se darán cuenta de que lo bien hecho nunca está a la vista, de que lo que se ve de los hombres es su obra, no a ellos, y eso es lo que nos da trascendencia, no la apariencia cosmética de una evanescente fama que sirve tan sólo para justificar al sistema.

A los buenos se les estudia al tiempo; a los ineptos los sufrimos en tv a diario. Y empiezan a emponzoñar la red.

Todos los pueblos de España en fiestas, se proclaman reinas de las fiestas y se ensalza el pueblo personificándose en ellas: es la Anacreusis canicular.

Y todos los políticos actúan como si fueran las permanentes reinas de las fiestas, excepto al que han puesto ahora en la Generalidad Valenciana, que sigue creyéndose que es la permanente Fallera Mayor de Valencia; pero como van en cuadrilla, todos se erogan el título y entre ellos ya van a bofetadas: es de risa, ciertamente; pero es que pagamos todos, y sobre todo, lo sufrimos: viene el invierno y el hambre, y en vez de tener buenos reyes, caudillos, o alcaldes, tenemos “líderes” por decreto de algún apéndice del sistema y sin valor ninguno por sí mismos: apañados vamos: Tenemos unos defensores que ofenden.

Rezan el ángelus con la cerviz plegada las espigadoras de Millet, que a la noche empieza la fiesta del pueblo y una cosa nunca quita la otra; que la tierra nos provee y alberga y debemos festejarlo, que el año va cumplido en los troncos retorcidos.

domingo, 2 de agosto de 2015

Buñol, a dos manos.

Lo que más rápido pasa de moda es el estar de moda. Si al superar la etapa adolescente abandonas la leyenda personal y empiezas a madurar, en ese caso, comprendes modas, la tuya la primera, y empiezas a buscar universales en lugar de dictados efímeros: así se llega a los clásicos, al conocimiento, y a la comprensión de uno mismo. A partir de ahí ya uno se desarrolla y de ese modo la madurez es creativa respecto a uno mismo y no un permanente estado de inconsciencia  abandonada a dictados ajenos.

La trampa es la moda.

La permanencia en una constante de continuos cambios de apariencia conlleva la cambiante forma de dicción: lo que se establece como rasgo tribal de la adolescencia en un lengüaje propio y compartido en el rango de edad, y queda como los arquetipos de amigos, una edad, o una situación, al tiempo te causa sonrisas y alegrías.

“Estoy más quemado que la cafetera del Virginiano

“A nivel de

“Eso está superado

“Parece menterio

corresponden a un lugar y a un momento, de la vida de cada uno, y cada uno lo vive / lo sufre en su rango: los padres de una manera, los que lo viven de otra; veo ahora aberrando de Justín Bieber a madres que enloquecían a gritos con Leif Garrett; y si sacas, cuando critican a Beyoncé/ Malú/Lady Gaga, su afición a Los Pecos, la virulencia de su defensa te puede dejar noqueado.

Porque empieces de donde empieces, siempre llegas a Santiago, y los que quieren hacer el camino corto (sólo los últimos cien km, sólo la puntita) no peregrinan, sino que aprovechan esos km para intentar vampirizar los caminos que han peregrinado otros, apropiándoselos y creyéndolos propios al contar anécdotas ajenas.

De los sesentones de España, resulta que estuvieron casi todos en Paris, en Mayo, 1968. Todos estaban en la resistencia antifranquista, y todos estaban oprimidos, comprimidos y reprimidos.

Y muchos siguen en su imaginario personal/social de los setenta: lo más que se intuye en su avance es que de escuchar a Víctor Jara, han llegado a asumir a Supertramp.

En los setenta El Lebrijano cantaba con la orquesta andalusí de Tetuán; ahora, cantando a García Márquez revela un franco proceso de maduración personal que lo define en su magisterio, y aunque “coleguean” se nota como se asume la enseñanza del abuelo en los de después: Dorantes, Pedro María Peña…… Madonna sigue abonada al espectáculo, llamar la atención como sea, y hacer esparajismos para “no pasar de moda” sin embargo, el proceso de Maduración de Eric Clapton es de cátedra. Como Mark Knopfler.

Y desde luego fuera de toda mesura, Manolo Sanlúcar: no le habrá sido fácil siendo contemporáneo (y amigo) de Paco de Lucía, pero en lugar de seguir llenando recintos, con criterios que a él competen, decidió “jubilarse” de la “vida profesional activa” dejando impoluta una cátedra que se renueva con vigor cada vez que lo escucho.

La evolución de Herbie Hanckok, como la de Chik Corea es realmente digna de haberla vivido (ambos los escuché en San Sebastián) y Carla Bley, como siempre, me tiene subyugado.

Una vez “pasado el trámite” de la efervescencia evanescente de la primera obra, seguir su trayectoria siempre enriquece.

A Jaco Pastorius lo escuché en Vitoria. Lo sigo escuchando.

Disfruto siguiendo la trayectoria de Iván Ortiz: a ver en qué depara; gocé lo indescriptible con el concierto de Violoncellos y Contrabajos en Montecarlo organizado por Aparisi: y haré lo posible por seguir la trayectoria de tal gente, la finura y elegancia en la ejecución sólo la he podido comparar a Keith Jarrett y Michala Petri tocando a Bach (otro, de trayectoria a seguir) y debe haber tantos otros que me estoy perdiendo, que desde la Calle Nueva no abarco a todo: en mi pueblo hay dos bandas, y hemos llenado el mundo de músicos prodigiosos y grandes trayectorias profesionales; músicos valorados y respetados……y las bandas, en su concepción, organización, logística, y configuración de la dirección no musical, siguen ancladas en los setenta, siguen en mezquinos proyectos pequeños, cuando están dando lugar a gente muy grande; Buñol abona y fomenta esa mezquindad, así, mientras los músicos, las personas, son de quitarse el sombrero (alguno, de quitarse la tapa del cráneo) las direcciones de las sociedades musicales mantienen una congelación carpetovetónica en formas y modos impropios: ¿es por esto que dan gente tan buena, o es que la gente buena sale huyendo de Buñol? ambos lados son posibles, me hallo en paradoja, y no sé resolverla.

Lo que si es irrebatible es que la infiltración de las organizaciones políticas en las sociedades musicales, y su intento de capitalizar la música como objeto de uso político ha hecho más daño que bien, vulgarizando en lugar de ennoblecer.

Los mejores músicos del mundo son de mi pueblo. En mi pueblo no hay una vida musical que se pueda disfrutar con la abundancia que el mismo pueblo es capaz de producir: esta ecuación, tiene algún fallo.

viernes, 31 de julio de 2015

Gaudium magnum

En verdad en verdad os digo que hay demasiada santidad en este Santo Varón.
Se cumplen hoy años de la proclamación de la santidad de San Ignacio de La Galaxia: es por esto que hoy os ilustraré con la vida de tan Santo Varón, ejemplo ejemplar y próbido delicuescente, para asombro de las generaciones venideras.
En aquel tiempo, andaban los corintios haciendo capiteles, por todas las capitales, que les faltaban unas epístolas para ir poniéndose en solfa, ¿y que es un corintio sin un par de epístolas? y en las capitales proliferaban los profetativos profetizando aquí y allá mientras los epistoleros estaban en el saloon, y entre capitel y capitel, Corin Tellado manuscribía epístolas, cuando en un recodo de la realidad las vicisitudes se alinearon en conjunción de astros, y los profetas a coro proclamaron la buena nueva: no sólo se le debe rezar, sino que si días como hoy se le invoca con recogimiento y contrición, acontecen esparajismos en loor de alharacas. Entre líquidos libidinosos, vaginas voraginosas, y piernas sin sentido, andaban los tiempos cuando San Ignacio en La Galaxia sufría, sufría profundamente, pero aun así. Lacerado por la pátina del tiempo y supurando por las llagas, entre pátinas y patines y supuraciones pestilentes no dejaba de acometer su cometido: llagado el momento, se dedicaba con pasión ascética a contar las piernas que le faltaban a las mujeres, y él disponía lo necesario para enmendar esos dislates. ¡Santo Varón!
Siempre atento a toda doncella desabrida, encaminaba sus pasos a la recuperación de honras y a encaminar por los caminos, cuando no se peinaba para que los barcos no se hundieran; no contento con ello, con los restos de los naufragios, inventaba amaneceres para los pobres, que agradecidos le cantaban loas bajo su ventana. Como no podía dormir, en esos ratos de recogimiento (de piedras, para tirárselas a los de las loas) consiguió inventar el pararrayos con mando a distancia que se conectaba bluetooth por usb ¡Santo Varón!
Enmendando dislates de piernas de las féminas, que tanto le deben y a las que tanto se entregó, le fue anticipada la llegada de su hora: mediante una alarma en su ordenador supo que debía abandonar las pompas y fastos de este mundo. Regaló las pompas a un grumete y un fasto que le quedaba suelto lo aplicó en enmendar las cuitas de las buenas gentes a su alrededor ¡Santo Varón! Postrado en el lecho de una vecina, preparó el tránsito adecuadamente, dejando precisas instrucciones acerca de cuál es el método infalible para contarle las piernas a las señoras en su Epístola a los Blogeros “Posteandum progressium ab amare multitudine” falleció tal día como hoy, pero otro año. 
 
Y es por esto que los días en la galaxia amanece. Santo varón.