viernes, 12 de junio de 2015

El pusilánime impasible

Norman Bates no mata la mosca: sabe en la celda que está siendo observado y que todos verán que bueno que es que no mata a la mosca.
Ha cumplido todo cuanto manda la sociedad y lo ha hecho pulcra y esmeradamente, y todo lo que había que hacer lo ha hecho, conforme le enseñó su mamá; se ha casado y va a misa, es socialmente afable, es ufano y además es recto en su proceder, en su camino, haciendo las cosas siempre con sosiego y prudencia y cada uno en su sitio, y cada cosa en su sitio, y al profesor de profesor, a los alumnos de alumnos, y asumiendo cada uno su rango, que él al fin y al cabo no es un cualquiera, que es presidente del gobierno y todo lo hace bien, lleva el traje puesto conforme al canon y se tiñe el pelo conforme toca, habla a los torpes, fíjate que humilde, y nos explica lo maravilloso que es, aunque en nuestra torpeza no podemos apreciar su grandeza y enorme humildad, nos habla, como si lo mereciéramos, él, que siempre es el primero de la clase, ergo, todo lo hace bien.
Norman Bates no mata a la mosca, él es bueno. Pero hombre, que has dejado a tu madre muerta en la mecedora años y asesinas a quien se te aproxima; pero no mata a la mosca.

martes, 9 de junio de 2015

Exangües, por exanguinación

Abominaban de los pantanos: mor de la propaganda los asociaban al horrible franquismo, aunque fuera un proyecto de D. Práxedes Mateo Sagasta en origen, o en origen moderno: La mayoría de pantanos en España los mandó rehabilitar un general: Trajano [IMPERATOR • CAESAR • DIVI • NERVAE • FILIVS • NERVA • TRAIANVS • OPTIMVS • AVGVSTVS • GERMANICVS • DACICVS • PARTHICVS] y si había que repararlos, es que ya estaban ahí, pero nada, mor de la propaganda son de Franco.
Y gente que razona así me trata de tú. Cada día me hago más a la soledad entre gente que dictamina la verdad a golpe de ocurrencia sin siquiera sensatez o estudio, camino en soledad en un mundo donde la propaganda ha hecho su solaz y todos se encuentran en posesión de la absoluta verdad sobre todas las cosas que les dicen que piensen, y creen que piensan solos, camino en soledad

Ibant obscuri sola sub nocte per umbram

Aunque en la hipálage encuentro a veces lugares de confort, me sé en un mundo donde el infantilismo es norma, ley y sazón
Pero una vez abominados los pantanos, se privatizan, y ahora son todos propiedad privada: el constructo hidroeléctrico español que era de propiedad nacional y construido con el esfuerzo de generaciones y siglos de hambre, ahora, está en manos privadas. Y la energía es un dispendio oneroso para cualquiera, terrible: mirando con perspectiva, se adivina la intención en “nucleares, no gracias” y demás modas imbuidas por saturación de consignas. Todo privatizado: y lo que era un chiste en los setenta, que se vendían latas con aire de España embotellado, latas vacías que tenían su gracia, ahora es un hecho, legal y asumido: nadie verá proclamas ni soflamas ni manifestaciones contra el decreto que obliga a pagar por la luz solar, el aprovechamiento de la luz solar quieren cobrárnoslo, y nadie tiene nada a protestar, por ningún lado del espectro “social” de protestadores de la nada y sumisos al sistema. Por la misma razón, imagino que cobrarán a los bañistas en la playa su consumo de sol, a tanto por metro cuadrado de piel o algo así, el disparate se ha normalizado de tal manera que cualquier memez es asumida impasible: dicen, pomposos y engolados, que el turismo es una potente industria nacional, cualquier cosa es posible: pero  el turismo no es industria, ni la agricultura es industria, ni la ganadería es industria ni la pesca es turismo, aunque naveguen, no son yates de solaz.
La transmutación de conceptos para justificar desmanes se les ha ido de todas las manos.
Todo está siendo privatizado, y lo de privatizar la luz solar, no es un chiste, nos venden como esclavos, personas y haciendas, el sistema democrático sólo es la justificación de la sumisión a un amo, y la presión social hace ver que eso, es bueno: pero cada vez mas pobres, más enfermos, más desconcertados y más aislados cada uno; el sistema necesita que el egoísmo campe, con el miedo y la amargura, porque la alegría y la vecindad, lo destruiría: el sistema morirá matando, entre circunspectas declaraciones de tertulianos habituales sobre disquisiciones de la nada justificando todo desmán que vaya contra la persona, contra la cultura, contra la humanidad; nos quieren cobrar el sol, han vendido el agua y todo el artificio hidráulico que veníamos haciendo desde Roma; han forzado la venta y privatización del aceite nacional, y dentro de poco pagaremos por el peso, porque la huella que dejamos al caminar hace desgaste de asfalto y tendremos el impuesto del caminar: todo reglado, normalizado y controlado, todo aburrido y todo por decreto: así no hay quien viva, y la reacción ha de ser virulenta, despiadada y cruel, porque atentan contra la naturaleza de la cultura, proscriben la alegría y niegan a la persona.

jueves, 4 de junio de 2015

Corpus ad mirare.

El cuerpo es un expositor, una valla publicitaria en el que se tatúan sus aclamaciones personales para mostrarlas: los tatuajes no son un significante de carcelario, legionario, o arponero samoano del Pequod, el cuerpo es una valla publicitaria de uno mismo, de ellos: son porno grafitis. En tal pornografía intentan enseñar todo, y la ropa ajustada muestra la desnudez en la cual no puedes proyectar deseo, sólo carnalidad: tal ofrezco, en tales términos. Términos que suelen ser los de una compensación, una transacción: se acabó el deseo y cualquier opción al amor; sólo hay una satisfacción gimnástica, por eso tanto les seduce la sofisticación y los rituales del sexo: eso si, debidamente edulcorados: la novela de moda; pero nadie ha leído a Sacher-Masoch ni a Sade: la publicidad queda obsoleta por su propia evanescencia, y los cuerpos son sistemáticamente recauchutados para poder ser mostrados: aun estoy en el mercado de la moda, aunque sea abuela: en tal ensoñación protoadolescente se mueven los parámetros sociales, en los cuales manda la hipocresía y la falsedad, disfrazada de corrección política.
El cuerpo deja de ser de la persona para ser del mercado, sea esto lo que sea.
Y el ser y la intimidad no existe, todo es social: nadie se encierra a estudiar, a leer, o a escuchar música, nadie tiene al día ningún momento de soledad, quizá cuando duerme: en todo momento la propia dinámica de los sistemas de comunicación, de recados por mensajería, y los avatares sociales creados en la red exigen respuesta inmediata en su propia idiosincrasia: nadie pasa una tarde de lectura o una agradable conversación sin atender constantemente a recados lejanos que casi nunca dicen nada.
La persona ya no es por sí, sino sólo son, y tal se consideran, por ser sociales. La Psiquiatría, y el constructo de socialización a la fuerza que es la psicología, nada tienen que decir de esto, del mismo modo que los tatuajes, piercings, y demás “modas” no son considerados autolesiones: que es lo que son, y obedecen a la parte profundamente intrínseca del ser.
Pero la gente se autolesiona, eso está bien, mientras sean las autolesiones que la sociedad fomenta y controla, no han de preocuparse por la persona, sino de su incardinación sumisa en el sistema.
La vida sólo les vale en tanto que es contada, como turistas japoneses, no lo que es vivido, o lo que permanece en el almario para uno mismo: sólo vale si es y puede hacerse público. Y la intimidad ha sido cedida fiduciariamente a la apariencia, el ser a la sociedad preestablecida, y la persona encadenada por todas partes, y no se ve salida, no ven más allá de su rigor adhesivo a la moda establecida y a supersticiones primitivas que encadenan huyendo de si mismos y de su propia cultura: chakras, Nueva era, todo un sistema de verborragia incomoda y aberrante que consideran el sumum, y resultan patéticos: pero tienen la soberbia del ignorante, lo cual es cebado por todo el sistema de transmisión demagógica, lo cual los hace crecerse en la memez, y cada día más vacuos, más efímeros, más esclavos, esperando una salida siempre, esperando siempre que alguien haga algo, creyendo que el sistema les va a dar la solución a los problemas que les crea en su propia intimidad, en su propio beneficio.
Y a pesar de la conferencia episcopal, hoy es el Corpus.

domingo, 24 de mayo de 2015

Y lo que ya sucedió, vuelve a suceder

Leónidas asume dos certezas implacables: debe combatir, aunque no es algo racional, sabe que no hay otra opción, y va a morir. Y aquí seguimos, pese a las constantes y persistentes invasiones del mal: Jerjes había regado bien de dinero a todas las ciudades de Grecia, pero Esparta en su configuración agraria quedaba lejos de toda moda hedonista y endeble debida al dinero de los templos babilónicos. Y la indolencia moral disfrazada de frivolidad nunca sirve ni siquiera de excusa a la conciencia de quien la usa: Leónidas murió, aquí estamos a pesar de los intelectuales de la Grecia clásica. El oráculo de la sibila de Delfos sigue siendo implacable: sólo puede quedar uno.

Mirad, habitantes de la extensa Esparta,
o bien vuestra poderosa y eximia ciudad es arrasada por los descendientes de Perseo,
o no lo es; pero en ese caso,
la tierra de Lacedemón llorará la muerte de un rey de la estirpe de Heracles
Pues al invasor no lo detendrá la fuerza de los toros
o de los leones ya que posee la fuerza de Zeus. Proclamo
en fin, que no se detendrá hasta haber devorado a una
u otro hasta los huesos.
El sistema no permite ninguna opción que no sea para acrecentar su propia condición; nada desde dentro puede cambiar nada, nada se admite desde fuera: mientras tanto, avanza desde Palmira el ejército legendario de Jerjes destruyendo todo aquello que en su estulticia no pueden comprender: queremos ser hedonistas y tal parecer, pero sin llegar ni a comprender nuestra tal condición: o nos asumes, o te machacamos, porque nos sabemos poseedores de la verdad: con los chakras alineados y el aura en perfecto estado de revista, la gente cree que piensan por sí mismos, mientras viven una vida dictada y al compás que les ordenan hasta en los ritos sociales y en la configuración de su vida privada: Jerjes manda sus  emisarios por televisión y modas, mientras estás labrando los ves pasar, y son patéticos: pero el hedonismo aparente y la indolencia van dando sus frutos, y un ejército de indolentes cerebrales jalea todo aquello que sea anticatólico, incluyendo lapidaciones, violaciones y todo tipo de abuso, en su configuración de una realidad paranoica en la cual ni siquiera son conscientes de su enorme retraso mental.
Al final, como siempre, la civilización la salvan trescientos, que mueren en ello.
Y hoy el sistema ordena elecciones mientras se destroza Babilonia, como parte del epifenómeno de destrucción total en nombre del oro de los templos del becerro de oro, elecciones entre aquellos a los que el sistema ha dado el placet para poder ser los figurantes que necesita para su puesta en escena: da igual quien sea, se hace lo que manda Jerjes, o se cambia por otro.
No importan los votos: importa el que cuenta los votos, dictaminó I. Stalin, y desde el siglo pasado bajo la superstición de la democracia cada día la vida es más degradada, la gente es más degradada, y la amargura les induce al aburrimiento y la banalidad; son tiempos en los cuales la única certeza es que mientras el sistema muere matando, en sí mismo y su configuración ha dictaminado su propia muerte, y hay que prepararse para un futuro que desde luego hemos de hacer lejano a este presente sombrío, estulto y de molicie aplastantemente aburrida.

Porque en las grietas está Dios, que acecha.

miércoles, 20 de mayo de 2015

No hay elecciones en la Estrella de la Muerte

 
Vuestra Majestad debe proveer ante todas cosas que el gasto del Santo Oficio no sea de las haciendas de los condenados, porque recia cosa es que si no queman no comen.”

El judío, excarcelado por la inquisición, le envió un memorial a Carlos I en el que ponía en evidencia la perfidia de la codicia para empobrecer a quien fuera mediante la delación por envidias: en 1558 este hombre se queja al Emperador del abuso de la ley que, a fecha de hoy, sufren todos los divorciados en España. Hemos progresado, es evidente.
Las hogueras de herejes son mas espectaculares, eso, lo hemos perdido, a cambio de la televisión, que nos muestra como todos los partidos van a aplicar mejor la ley que los otros, van a aplicar mejor la constitución, o, los más osados, van a mejorar la constitución.
Nadie pone en cuestión que el problema es la constitución. Y no esta: el hecho de su existencia es un problema en sí mismo; para todos, más sangrante en España: Somos un pueblo de aldeas, villas, dos o tres ciudades pequeñas y así, se hizo el mundo entero, sin propaganda ni esparajismos: La persona, la familia, el pueblo, y España: no necesitamos más que cuatro fueros y la libertad y de aquí seguirán brotando genios, como sucedía hasta esta malhadada constitución y este régimen tardofranquista domeñado por el PSOE como continuador de las esencias del franquismo. El PP se muestra como una facción, que no como partido propio: y todos saben mejor que el otro como aplicar la constitución, como hacer que el sistema funcione, cuando no mejorar el sistema.
El problema es el sistema: nadie quiere ver que está funcionando correctamente; el hecho de que nos lleve a la esclavitud es su esencia e intríngulis, su modus operandi para que en lugar de llevar argollas y bolas de hierro encadenadas a los tobillos, llevemos teléfonos portátiles y vayamos a la moda: esclavitud, es un sistema esclavista vil y ruin, cobarde y adocenante, pero funciona; esclavista.
Cuando en el Sínodo de Londres Carranza, apoyado por Las Casas, se opuso “vehementemente” a la esclavitud, el Duque de Alba lo fichó bien; el Inquisidor General Valdés, que tenía que quedar bien con la corona tras su saqueo de las casas de Mercaderes de Sevilla, dejándolas sin dinero para la Batalla de San Quintín, fue la herramienta para la venganza del de Alba: Carranza era partidario de que los inquisidores fueran teólogos –más atentos a la esencia, a la doctrina y a la persona que a la ley- contra la corriente que quería canonistas: aplíquese la ley, sea esta cual sea.

Las cárceles se llenaban de presos, y aún se dejaba de prender a algunos “porque no hay cárceles donde los puedan tener a buen recaudo” faltaban inquisidores, tanto en la inquisición de Valladolid como en el consejo de la Real Inquisición. El inquisidor general Valdés, refiriéndose a la carencia de inquisidores en carta a la princesa gobernadora: “y de los cuatro que quedan el uno es teólogo, que puede ayudar poco en los negocios que ahora se tratan” Estos eran evidentemente de carácter teológico, ya que de herejía se trataba. Es la pelea de teólogos y canonistas. Pero para Valdés sólo eran cuestiones procesales, jurídicas, que había que solventar como fuera.
Vienen elecciones en las cuales todos saben cual ha de ser la manera de hacer funcionar correctamente el sistema: sobran canonistas, faltan teólogos.

domingo, 17 de mayo de 2015

Los nombres y las cosas

En un bar de Arkansas a cuenta de una mujer se lió una pelea: el bar lleno, debió ser como en las películas: acabó el bar en llamas del follón. Riley al darse cuenta de que se había dejado la guitarra dentro, entró a recogerla, sin más importancia: casi muere en el incendio, cosas que se hacen grandes en un momento, salió, sin más pena. La chica que fue el origen de la pelea se llamaba Lucille; Riley puso ese nombre a todas sus guitarras, ayer murió B.B. King. Consideraba que el blues era “el instituto” el jazz “la facultad” y no os digo en que lugar tenía a Paco de Lucía. Tocando en Los gitanillos Paco de Lucía y Camarón tuvieron de espectador a Raimundo Amador, que colaboró en la Leyenda del tiempo; su guitarra se llama Gerundina, y B.B. King es un habitual colaborador suyo/mutuo en todas sus grabaciones y giras; la ultima vez que coincidí con él fue junto a la Hostería del Laurel, cuando presenté “Una realidad fractal” al día siguiente grababa un video con Santiago Auserón; le sé ahora dolido y reflexivo. No es casual que la música enrocada en la tierra se haga fluir junta: desde hace treinta años toda la música comercial suena exactamente igual; sólo el flamenco, el jazz y algo en África ahora tiene frescura. Paco Peña tocó en Woodstock con Jimmy Hendríx; Santiago Lara, Riqueni, Dani de Morón, Niño Josele, Tomatito, todos han sido buscados por los grandes del jazz.
Pero como dijo Keith Richards: sólo hay dos o tres leyendas de la guitarra, y por encima de todos ellos, está Paco de Lucía.
Cogitaba yo sobre las lápidas del cementerio de Buñol: muchos en la lápida ponen sus símbolos, muchos su herramienta de trabajo o su afición: escopetas cazadores; un camionero su camión; y me doy cuenta de que yo también juego con estas cosas: mi carretón es de competición, preparado para fórmula uno; las azadas son de acero Valirio; mi coche siempre le he llamado el Halcón milenario; uso la espada láser para cortar árboles (los humanoides lo llaman motosierra) y veo una relación, una profunda relación entre el trabajo y la infancia en las herramientas que usamos. Sin embargo, mis ordenadores no tienen nombre, ni personalidad. Pero aunque en público digo gafas, pienso en donde he dejado las antiparras; mis azadas tienen astil, como las hachas, y la polea es una carrucha.
Nunca he dejado de ser un niño.
Paco de Lucía y Manolo Sanlúcar no le dan nombre a las guitarras. Desconozco los demás guitarristas que escucho. La guitarra era el acompañamiento del cante, y nada más, o del baile: hasta que llegó Paco de Lucía, y sin proclamas ni propagandas, el cante y el baile acaban siendo el acompañamiento de la guitarra, que cambiar así el tercio, es cosa de mucha enjundia. Manolo Sanlúcar, meticuloso y pulcro, hace que en la Tauromagia la voz, el cante y el verso sean el acompañamiento perfecto que necesita la obra: prodigioso, perfecto, bello. La evanescencia de lo comercial y el espectáculo ya no son sino alusiones a la atención: cada vez más pornografía y menos música; cada vez escucho más música y estoy menos atento a lo que ahora dice ser “novedad” y demás tópicos que la industria discográfica ya ha agotado: aburren al público: no así la música. Mélodie Zhao hace de Beethoven una delicia con su prodigioso toque; Jarrett supera la cátedra del jazz tocando a Bach y el clavicémbalo; la gente joven está sacando verdaderas delicias en la música clásica: jóvenes, de 17 a 21 van triunfando en escenarios del mundo, sin ser aclamados en los medios, sólo por el público, que cada vez más a menudo lleva tatuajes y piercings. Mientras se montan fiestas con el pinchadiscos como estrella para la gente más baja y envilecida de la sociedad, en los conciertos la gente joven cada vez es más exquisita, en sus gustos musicales y en su pasar desapercibidos socialmente: pero andan triunfando los clásicos, el Jazz, el Cante, el flamenco y la copla, cada vez más entre la gente cultivada: jóvenes.
Vivo en Buñol, dos bandas de música prodigiosas, en uno u otro momento, o simultáneamente (alguna ha tocado a veces de manera que hubiera fusilado yo mismo) pero las dos son las primeras del mundo: ando atento, acechando a ver si empiezan a salir figuras a la palestra dando cátedra y señorío, que de la vulgarización España ya está harta, Buñol está harto, y yo hastiado. Somos un pueblo humilde, pero orgulloso y señorial: el orgullo se ha sustituido por soberbia, el señorío por ruindad; el estilo por bajeza, la clase por ordinariez y la elegancia por vulgaridad, y aquí hace falta disfrutar  más de las cosas con sentido y hondura, y menos superficialidad y vulgaridad.

viernes, 15 de mayo de 2015

Y a Buñol vienen elecciones.

Buñol lleva cuarenta años gobernado por la izquierda: han sido gobiernos que han favorecido a su pueblo, y mucho: lo que pasa es que son de CHiva, y esos han sido favorecidos en detrimento de Buñol. Advienen elecciones, y no son momentos de seguir jugando a la política con criterios infantiles y actitudes de “cuadrilla de Pascua” para infantilmente “ganar” a los otros, siendo los otros un horrible imaginario enemigo; la situación en España es muy delicada y ahora cualquier cosa ha de ser mesurada y bien ponderada, que ya está bien de dilapidar dinero de todos en alardes de nuevo rico y en forrar con excusas a cualquiera en detrimento del pueblo.
Una cosa ha dejado clara la última legislatura: van a una, independientemente de las siglas, la izquierda es un bloque sólido: en el error, sobre todo, lanzan sus huestes a la propaganda. La aberración del túnel (donde el PP a mi gusto no fue contundente) ha dado su resultado con las lluvias: empezaron los desprendimientos, gracias a Dios sin más consecuencia, pero el jugar con la secuencia del agua nunca es buena idea.
Adelanté que sucederían desprendimientos, lo adelanté, y luego, sucedió.
En el programa electoral de la izquierda dicen de un censo de inmuebles industriales, la demolición de la antigua cementera y el apoyo a la ubicación de una planta de transferencia de trenes.
En abril del 2012 escribí:
Pero seguramente es que les he hecho yo la propaganda electoral, porque si algo es Buñol es el Agua, El castillo y la gente, y ahora dicen querer rehabilitar (¿otra vez?) el castillo para “ponerlo en valor” seguramente para construir una urbanización de lujo ahí, o cualquier otro delirio fundamentado en la codicia: no salimos de este pecado en Buñol, justificado en la envidia, alentado por la maledicencia, y todo en la oscuridad. Ahora quieren preocuparse del castillo despreciado, maltratado, degradado e insultado hasta la vergüenza.
En Julio del 2013 escribí:
Preludiando el desmán que ya anticipé en los noventa en la Matemática Lítica como ficción, y denuncié como realidad en Buñol, Castroforte del Baralla.
Todo lo que enumeran como originales ideas a hacer en el castillo, lo eran, y serían eficaces cuando se plantearon (y por escrito) al ayuntamiento….en los años 70 del pasado siglo; el querer hacer ahora lo nunca hecho después de haber destrozado lo hecho y haber ninguneado la obra ajena, suena a niño pillado en falta poniendo cara de bueno.
Nadie es más culto que nadie: nadie tiene cultura; la cultura es supraindividual: recogemos de los ancestros, y la pasamos a los siguientes: transportamos cultura, pero nunca la poseemos; somos de ella, no la tenemos: en el albedrío de cada uno el cultivarse y ser mejor respecto a sí mismo para generar un mejor futuro para los demás. Mantenemos una biblioteca que ha olvidado su función primigenia de tener una colección de libros que sirvan de referenciales, perdida en el laberinto de su propio funcionamiento. Hemos cedido la belleza del sonido de la campana a un sistema de altavoces que cuando menos es intrusivo en la intimidad: entre estas cosas, radios y demás propaganda, con lo gastado en ello, podríamos tener nuestra propia Estrella de la muerte. En el edifico de la biblioteca quieren perpetrar un museo de la tomatina: disparate habemus, para que comentarlo. Harto estoy del tomate. Era un disparate vehemente, distendido, alegre, liberador, cuando era local: ahora lo han convertido en una fiesta poligonera y degradante que pierde su razón con el pueblo: es infamante lo que hay con ello, el pueblo ha de recuperarlo, y dejarlo en su sitio, un rato de un día de las fiestas; que mi pueblo es ríos, fuentes, piedras, castillo, monte, y esa brutalidad en la que convierten el tomate nos degrada como personas, y lo de su privatización ya es de chiste.
La izquierda sigue el plan trazado, enunciado arriba y seguido desde hace cuarenta años: así, bien no vamos: el próximo alcalde, con sensatez y prudencia, debe enmendar dislates y no sustituir unos dislates por otros; encauzar el urbanismo a donde nunca debió ser abandonado y dejar de ser un pueblo junto a una cementera y a su servicio; toda industria local debe ser no apoyada, simplemente dejarles hacer: a ninguna hay que darle ningún tipo de hegemonía, exclusiva o franquicia a ningún nivel. Hay que parar el querer destruir Buñol para convertirlo en un suburbio del extrarradio de Valencia, que siempre hemos tenido personalidad propia y sólo así saldremos adelante; hay que frenar todo desmán y todo sectarismo, y con humildad salir adelante, que son tiempos recios, y ahora debemos de estar a la altura de poder generar perspectivas bonitas para nosotros: sólo así se las podremos dar a los demás.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Invierno pasado

Hace mucho calor; el invierno ha sido muy duro y accidentado, y ahora se ve en la gente la necesidad de vida social y de cualquier excusa para socializar el pueblo. También hay mucho miedo, producto de la amargura, la angustia y la soledad: a nadie nos va bien la cosa, cada cual en su nivel, pero vamos todos apurando y hasta el cuello: las carencias se manifiestan en todos, por todas partes: y ya no valen promesas de futuros inmediatos de esplendor, incienso y mirra: hay demasiado hartazgo. El sistema ha muerto, y muere matando, y esta crisis fiduciaria inducida, imagino que le querrán dar fin contentado a la gente en condiciones ominosas que recibirán hasta aliviados, mientras, todos esperan el fin del régimen y algo de alegría en las vida: cuanta bajeza y ruindad hemos soportado, y no se perciben visos del final.
Tengo la impresión de que tratan de que acomodemos nuestras vidas a un sistema monetario planificado y definido sobre plano; no de acomodar el sistema económico a la vida de la personas.
Lo veo en mi pueblo, lo veo en la gente, lo sufro. Vienen unas elecciones, mucha gente habla del tema, mucha gente no habla del tema. El cambio no puede ser de partidos o personas, no se trata de hacer mejor o peor lo que otros han trazado: se trata de ejercer de alcaldes y parar desmanes, no sustituir desmanes por otros nuevos. El tiempo dirá, pero me temo que van a ser sorpresivas estas elecciones, sin anticipación de resultados.
Ajardinar la realidad y establecer las normas por decreto en lugar de acomodarse al uso, que es la eficiencia del avance de la historia, esperando que al modelar como en USA esto acabe siendo Nueva York, no es más que un terrible fracaso producto de la ignorancia: y llevamos, ya, cuarenta años de retraso, progresando.
Hay que avanzar, pero no lo hacemos desde la nada, la carga de la historia mantiene el peso en sus aciertos pero nos enrocamos en los errores; el querer inventar una historia que se acomode a nuestros deseos adolescentes, por muy compartido que sea, es un grave error: y tal inmadurez tiene los resultados que sufrimos. O empezamos a hablar en serio, o esto será una debacle.
Un año del anterior Corpus en breve, y hemos indagado los montes tal cual me place, pero la mirada ya no es la del niño, al menos la mía; mis perros han descubierto el mundo a mi lado, y eso lo he vivido: veo otros aspectos que tantos años de estudio nunca me habían sugerido; espero poder seguir caminando los montes, a los cuales quieren someter a reglas y avenidas imaginarias con normas fuera de toda cordura; espero seguir disfrutando de caminar con mis perros, que son, esencialmente dos cachorrillos que apenas andaban si no iban uno al lado del otro: y hoy, cumplen un año.

Julio 2014 018

Mayo 2015 046

lunes, 4 de mayo de 2015

La madre al día

Ningún preso de la segunda guerra mundial tuvo nunca perro. Sus hijos tampoco; pasaron al menos tres generaciones hasta que esto dejó de pasar.
Cada día es el futuro de, al menos, el día anterior: constantemente estamos viajando en el tiempo, ayer fue pasado y mañana será futuro: constantemente vamos viajando hacia el futuro, en la certeza de que tiene fin el viaje, aunque cuesta mucho darse cuenta de esto: vivimos como si el futuro fuera un contínuo, cuando todo es tan temporal y efímero como evanescente: un día moriremos, y aunque parece que sea asumido, en la intimidad no todos  alcanzan a tal certeza. En esto se asienta la muelle ideología que nos rodea e intentan imponer por todas partes, que de puro feble cae de su propio peso: se puede vencer a la muerte, siendo positivos, alineando chakras, creyéndose palabrería de anuncios de colonias de garrafa envuelta en celofán y escondiendo a los muertos de la vida publica: decía Delibes que en las ciudades la gente no muere, desaparece: dejas de ver a alguien y quizá te enteras de que un día murió; el quitar la muerte de lo cotidiano, y la constante abominación de la propaganda, que ha trasfundido a todo, ha hecho una adoración de la juventud como norma, que es, esencialmente, patética a la vista y ridícula cuando te toca sufrirla. Las personas mayores no asumen su edad y todos alardean de una adolescencia perpetua que los degrada: ni saben ser padres, ni saben ser abuelos, ni saben nada, enquistados en una leyenda personal pueril de la cual no quieren salir y en ella desarrollan su vida: el precio lo pagan los hijos; a fecha de hoy, los nietos, que ya desconcertados no sabrán ser adolescentes ni, desde luego, esta sociedad les va a poner fácil madurar, en este fárrago de permanente inmadurez en lo que se fundamenta el sistema a todo grado y dimensión.
  El arma del diablo es la confusión. El hacer creer a la gente que se puede vencer a la muerte es su argumento de base; la soberbia hace el resto; el creerse eternas adolescentes hace que críen a los hijos como objetos para uso sexual, y nada más, la degradación está servida: todo el mundo llegado a una edad se cree en posesión de “las certezas de la vida” sobre absolutamente todo, en una humildad fingida y una soberbia cierta, fundamentada en la homeopatía, el karma, o infatuando la voz para esconder su insignificancia en cualquier discusión: así, España se ha llenado de esclavos que no saben a que espantoso amo obedecen, pero lo que sí saben es que obedecer es la ley. Y todos hablan y actúan según les dicta la corrección política, la hipocresía, la estupidez y siendo positivos, asertivos y proactivos con bifidus activo. Las madres, subidas a todas las parras gracias al feminismo imperante, han domesticado a sus hijos y educado a sus perros, y se quedan tan orondas, que ellas son abuelas, punto: yo, mi, me, conmigo.
Los primeros defensores de los animales domésticos fueron los nazis; mientras apiolaban al que se pusiera por el medio de la manera más ruin y vil posible, mimaban a sus perros de manera escandalosamente cuidadosa y pública, extremaban sus cuidados y estaban contra el maltrato animal. Procedente del partido socialista, Goebbels dictaminó “no queremos que la gente piense como nosotros, sino que hable como le digamos, reduciendo el vocabulario de manera que no puedan expresar sino nuestras ideas
Y dicen que los nazis perdieron la guerra.

martes, 21 de abril de 2015

¡Oh capital, mi capital!

Por tamaño y población, Grecia es lo ideal para experimentos que luego, debidamente aderezados, padecemos todos: ahora todo el dinero va a un mismo control, pronto vendrá el de las personas: a poco que te preguntes, te das cuenta de que el dinero no se corresponde a nada, no hay un valor real detrás ni se corresponde con la producción de nada: el dinero se ha convertido en una mercancía que se justifica sólo en su misma existencia, y en esa trampa la vida de la gente fluye, escapándose de sus manos en necesidades y agobios sin fundamento.
El dogma es que el dinero es necesario, en su falsedad, obliga a que todo sea censado fiduciariamente: y nada más importa: luego, exigen atenciones de persona en base a fundamentos de frases vacuas, pero siempre en un sistema de vida urbano, universalizado, y con un fundamento inexorable: “no se puede hacer nada” o “no podemos volver atrás” o “no queda más remedio que tirar adelante”  andan en esas excusas de indolencia y gandulería, y en ese paso, todos corriendo hacia las cámaras de gas neoinventadas y sublimadas por la propaganda, el soma ha funcionado, y la gente se cree en posesión de su vida y su consciencia, cuando son programados y manipulados al hastío.
Lo de la moneda en Grecia preludia la necesidad del capitalismo fiduciario de control unívoco y concreto de las personas: pronto será el “debate” la paridad euro-dólar ya decidida, y se verá como un todo irrevocable e irreversible: como la neolingüa, como el destino inexorable de los replicantes de Blade Runner, y cuando digan que “no queda más remedio” la gente lo acatará sin más, y adelante, ahondando en su hundimiento, y aumentando por días la bajeza y envilecimiento de la gente, uno a uno.
La aberración de socialismo en Rusia ha sido abolida por una nueva aberración capitalista; la excusa del capitalismo para ajustarse a sí mismo pues es otra: si no la energía, la farmacéutica, pero hay una necesidad de polarización evidente, en la cual hacen falta muertos y cada muerto abona siempre la tendencia marcada previamente: lo de Libia clama al cielo; lo de Libia, con bombas de la empresa de Morenés que compró la ministra CHacón y pagó el ministro Morenés, bombas de racimo contra la población Libia, que vivía muy bien con Gadafi, pero que interesó apiolar previa campaña de propaganda: al bombardeo de Libia con bombas de racimo por parte del ejército español con el PSOE al mando no hubo nada que objetar; todos los haraganes anti-lo que manden, tan orondos, el que no quiere ver la cosa es simplemente que no quiere verla.
La unión Europea es una falacia mal inventada y peor trabada: más unión había cuando había fronteras reales y humanas, no capitalistas; lo del euro es una trampa mortal para sajar a la gente y crear una ficción de modo de vida adecuada a los intereses espúreos del capitalismo, siempre cambiantes, siempre de toda la vida. Lo del crecimiento, sea “sostenible” “moderato” o “andante” es otra impostura numérica de justificación del imposible, que se fundamenta en el mantenimiento de una estructura fabril a cualquier precio, sólo por su propio mantenimiento, porque ya, necesario, sólo es el dos por cien de la producción fabril. Lo demás, superfluo, cuando no molesto.
Y todo el sistema engarzado en un círculo de redes conectadas y sistemas concéntricos y centrípetos que a su vez generan sistemas que generan sistemas que generan necesidades que generan pérdida de tiempo, hastío y aburrimiento: Bertalanffy pensó sobre lo hecho, no generó la estructura de un infinito bucle que se redunda a sí mismo sin más justificación que la propia indolencia y la absoluta necesidad de obviar lo evidente y enfangarse en el sistema como inamovible, en el cual todo vale, siempre que sea por triplicado, y hacienda como nueva jerarquía eclesial de inquisición general, con la gente ya dictaminando que “hay que pagar impuestos” y la obligación, y la ciudadanía: nadie dice de ser personas.
Todo se ha ido por el sumidero, y la gente sigue esperando órdenes que le llegan cada día en un nuevo sistema de murgas obsesivas generalizadas mientras el sistema muere matando, pero sin recambio a la vista en este magma inane de sudores sin fruto, ciencia sin raíces y números sin fondo.
Pero en las grietas está Dios, que acecha.

viernes, 17 de abril de 2015

La edad es el medio

Mientras la leyenda negra, se establece como inmutable el retraso ancestral de la Edad Media: espantosa, horrible y horrorosa; con brujas y opresión por los señores feudales y la iglesia por todas partes. En lugar de ciencia, supersticiones.
Ni San Agustín, ni santa Teresa, ni santo Tomás: como mucho se les aplica Edad Moderna, pero ni mirarlos: simplemente, dictaminado que no había actividad intelectual, se desprecia y ni se lee: se puede mencionar a Avicena o Averroes, pero como multiculturalidad y como la riqueza que el Islam dio a España.
Porque no van a ser españoles confundidos de religión, la riqueza es el Islam: por eso, una vez expulsados, replicaron lo que habían engendrado aquí al otro lado del estrecho hasta el mar arábigo.
Todo menos asumir que vinieron a aprovechar la estructura romana de España, y por sí mismos nada aportaron.
En la Edad Media había pócimas, conjuros, superstición: de repente se ha acabado el colesterol para todos, se acabó la gripe aviar y se acabó el cáncer de mama: pero claro, eso es ciencia; las pastillas no obedecen a conjuros, aunque ahora lo llamen ingeniería social. La endeble mentalidad de la gente, y la escasa formación que se proporciona en las escuelas de concentración les hace creer todo, sobre todo lo que lleva a la indolencia: Poe tomaba cocaína, ergo la cocaína es lo que hace ser buen escritor; tenemos la excusa para tomar la poción, no vamos a ponernos a trabajar y estudiar como él, tomamos la poción mágica, y todos escritores: con vestirse de parafernalia y adobarse de ego, ya está todo: nuestra estupidez la llamamos excentricidad creativa, y adelante. Y como la corrección política obliga a “la positividad” y los chakras alineados, que no es superstición, nadie les dice que son redacciones de bachilleres sublimadas, y nada más, y ahí va la cosa: nada se publica que valga la pena, ya la creatividad va por la red.
Y la piedra filosofal, que sólo quería convertir en oro; ahora, tenemos los rayos uva, la cosmética, y la extensión a los hombres de tal multitud de afeites que son más endebles y repipis que una novia cursi, pero claro, eso son cosas con omega tres, con bifidus activo, con avanzada estética, no es que sean idiotas, que lo son, es que todos se consideran en posesión de la juventud eterna, hasta las abuelas operadas que resultan abominables a la vista: es que consideran que vencen a la ancianidad, que vencen a la muerte, la máxima soberbia.
Es que tanto abominar del pasado y tanto que hemos progresado, ahora la esclavitud está servida, por hacienda, por la banca, por todas partes el control y la esclavitud están garantizados “jurídicamente” mientras la libertad es delito de lesa humanidad; ahora todo son alharacas y esparajismos porque han muerto en pateras no sé que cantidad de gente: hay que fletar un barco para evitar que se ahoguen ¡Oh, que solidarios que somos! nadie señalará a las mafias de moros traficantes de esclavos que los envían al mar en esas condiciones a precios abusivos, nadie pedirá explicaciones a los países arábigos y moros de porqué no acaban con esas mafias: todo a favorecer la invasión.
Y tanto control de la vida de la gente, pero nadie controla a los fabricantes de armas, ni de explosivos, para poder controlar las animaladas sanguinarias que sufrimos por televisión, para recrecer nuestro victimismo y estupidez: nadie dice de controlar las fábricas de armas y su tráfico, de eso, no se habla, sólo nos lamentamos de las víctimas, y según sean de los nuestros o no.
Pero claro: primero talibanes, luego al qaeda, luego hermanos musulmanes, luego estado islámico, ya vendrá el estado de los hermanos islámicos, y luego vendrá la madre de tanto hermano, y a saber que nueva memez para seguir en el engaño.
Vivimos en la permanente mentira y engaño, cosmética e hipocresía, y mentiras a raudales, y la gente las jalea porque lo ordena cada sanedrín, y nada de juicio crítico real hacia nada, pero claro, en la Edad Media estaban atrasados.
Al menos en la Edad Media se pagaba el diezmo, el diez por ciento, ahora se pagan animaladas para la nada y se justifica todo con verborragia cientifista. Pero es ciencia, no superstición: bien demostrado que lo del clima cambiático era una estafa, hasta por los que lo inventaron, aun hay quien lo jalea: porque es ciencia, no superstición; y a cada temporada una murga nueva, para vendernos victimismos y engendrar miedo: pero eso no es superstición, que va, es ser asertivo, positivo, con bífidus activo; tenemos una sociedad de sumisión feudal al amo: ahora lo llaman líder del partido, sea local, o nacional; de esclavitud real: la banca os controla, más que nadie; se quejaban de la manipulación de la iglesia: véase los medios antiguos de información; la mentira es jaleada, la persona perseguida, la verdad ocultada, y la gente jaleando una u otra secta de la hez, encantados de su propia esclavitud.
Annakin pasa al lado oscuro cuando quiere creer que puede vencer a la muerte: es la máxima ambición, ser como Cristo venciendo a la muerte, que no en su imitación, y su infierno paga; ahora quieren vencer a la muerte, a la vejez, una eterna juventud fundamentada en pastillas de colores y negación de la realidad: la gente ya no muere, desaparece, y lo que perturba el universo particular de cada uno se obvia y se le niega la existencia, para no ser molestados en su autoadoración cosmética: pero sigue existiendo la muerte, y el azar, que golpea a todos y cuando son víctimas no saben asumirlo: pero eso sí, hemos progresado mucho.

lunes, 13 de abril de 2015

Heisenberg 53

Ningún sistema puede ser estudiado desde dentro del mismo sistema: corolario: sólo los excluidos del sistema y apartados de él, son capaces de verlo en toda su dimensión. Advienen elecciones: espectáculo y circo que nos lleva de la nada a la nada en impúdico afán de autojustificación: de abajo arriba, de arriba abajo, porque falla todo por la base: todos piden tu voto, todos prometen lo mismo, todos son igual de originales “por el cambio” y llevamos con el cambio del recambio para el cambio cambiante desde 1879: ya debe ser tan recauchutado, que mejor será dejarlo en la cuneta. Porque la falacia, de verdad me resulta repugnante a fuer de falaz: si se va repasando, muy pocos candidatos viven en el lugar al cual pretenden gestionar “cambiantemente” pero viven en otro pueblo, de tan conscientes que son de la realidad y las necesidades. Viven en otro pueblo, y su afán es buscar un medro político, o una resistencia, a cargo del presupuesto, hasta la jubilación, ansiando irse a envejecer a cualquier sitio menos en aquel en el cual pretenden ejercer la gestión.
¿De que extrañarse? está gestionando España una hez cuya mayor ansia y filiación es mandar a los hijos a estudiar fuera, a vivir fuera: todos los cargos, en llegando a cierto nivel, se buscan el apaño en sus paraísos adolescentes soñados: véase todo el jaez político de los últimos cuarenta años: todos a vivir fuera “por necesidades del trabajo” y cuentos similares; todos mandan sus hijos a escuelas de adoctrinamiento en extranjero para mandarlos fuera a la mayor brevedad posible; y se jalea el buscar trabajo fuera como si eso fuera en sí un éxito, y hay de facto una emigración mayor que en todas las oleadas desde que está estudiado el fenómeno migratorio.
Han cedido sus casas solariegas y su vida apegada a la tierra por la facilidad de afán monetario; han cedido su ansia de una vida plena a cambio de una vida a precio tasado y horas iguales medidas con metrónomo por un salario infame, han vendido sus raíces y su razón por un plato de lentejas ¿como van a gestionar bien los que no han sabido resistirse en sí mismos al canto del dinero, los que hacen del dinero su afán y razón, y su loa de gestión va referida siempre al dinero? no hablamos de vidas ni de desarrollarse, ni de mejorar la propia vida mejorando tu pueblo, hablamos de sálvese quien pueda, pensando que siendo los primeros del bote salvavidas al menos flotarán.
Porque todos desaparecen del sitio que han “gestionado” porque nunca han vivido en él, ni han pensado en mejorar una vida que, conforme nos ha sido dada, y con humildad, podamos dejar mejor preparada a nuestros hijos: para que yo viva bien, mi vecino ha de vivir bien, y con respeto y humildad, se sale adelante: nadie triunfa en su propio pueblo, lo cual es motivo de alegría, (orgullo, y satisfacción) pero es que el asunto no es la opción de triunfo o fracaso, es el desarrollar una vida en todo su avatar y concepción, y con humildad, si no podemos mejorar lo que hemos recogido, al menos no estropearlo para el futuro: usando cualquier excusa para que nuestros descendientes no vean la magnitud de la catástrofe creada, la neurasténica necesidad de destrucción en el afán soberbio de inventar el mundo sabiendo más que nadie, y fracasando en todo, porque el éxito no existe: los concursos de misses, sean de fallera mayor o de Warhol, son una falacia protestante fiduciaria para inventar nuevas formas de productos para la nada, vidas cosméticas de apariencia y vacuidad, sin transcendencia ni plenitud, formas vacuas de corrección y vacío, que llenan todo de insatisfacción y neurastenia.
Todos prometen nuevas formas de gestión, todos se someten a un manual en el que es lo mismo un hábitat disperso en Cantabria que un pueblo andaluz, gestionan todo conforme les manda el politburó correspondiente, de manera que se genera un sistema de sumisión aberrante a las directrices siempre ridículas de gente que desconoce la realidad por jamás haberla hollado; gente que desconoce el frío y el calor, gente que vive una vida de ciencia sin raíces para generar sudores sin fruto: mientras tanto, la señorita del abanico va por el puente del fresco río.
Imponerse a la realidad obliga a reescribir toda historia para ajustarla a la necesidad del momento, se abona la confusión y el desconcierto: pero al final la realidad se impone,por muy brillante que parezca el becerro de oro, al final la gente es de donde es y ahí quiere desarrollarse, vivir y morir, y nada de vidas migratorias de sentimientos migratorios, fotos a millones y poca variación, variedad y variabilidad en lugares, vestimentas y vidas; la clave está escrita, y todo volverá a su cauce, por abrumadora que parezca la oleada.

miércoles, 8 de abril de 2015