Empezaron en los 70 las mujeres a llevar pantalones; más jóvenes y atrevidas al principio, que fueron denostadas, hasta que vía el nodo se difundió y todas lo hicieron; luego vino la minifalda y el bikini y todo eso: lo recuerdo, como recuerdo cuando con gran escándalo empezó a contarse que fulanita la hija de…se “había ido a vivir” con uno; fueron muy pocas: los casos que conozco acabaron mal, casándose ellas luego por la iglesia con otros y les da vergüenza recordar aquello; pero me gustaba: no hay porqué transigir con la tradición ni imponerla; no hay porqué obligar a nadie a casarse: era una manera de salir del sistema, de no ser convencional: ahora, lo que se pretende es hacer convencional todo lo que se pretendía que no lo fuera, se abunda en la confusión: no es una redundancia que asimila el sistema, se pretende que el sistema se adecúe a lo desviado para hacerlo la norma y convertir la boda en la excepción: no es ningún problema, una boda es un acto espiritual, fallido a veces por humano, pero no es burocrático; prefiero no caer en manos de la burocracia: si nadie ha de decidir sobre mi sentimiento, tampoco le daré esa baza al estado: la paradoja va rodando.
Con un amigo sacerdote hablábamos, año 99, de que habría que considerar una forma fiscal especial, o de alguna manera; veíamos y teníamos cerca dos casos temibles: la hermana de un profesor universitario, la hermana de un cura: ambos habían fallecido, las hermanas, que habían sido la pareja real en la vida de ellos, se quedaban totalmente desamparadas: ese es el problema a atajar, no el imponer que las formas de convivencia o sentimentalidad las imponga el sistema, sino que el sistema se adecue a la necesidad de la gente: de la sexualidad, o falta de ella, de la gente no es tema ni que me interese, ni que sea yo quien deba imponer mi norma a nadie; pero no podemos dejar a nadie desamparado o al albur de los tiempos, sean los que sean.
También tengo la opción de no querer que el sistema sepa nada de mi sentimentalidad: con que lo sepa la interesada, y yo, me temo que tengo bastante ¿huyo de la iglesia para caer en las manos del estado? triste abandono.
No haré chistes, porque es sangrante: los notarios casaban a las parejas con el banco mediante la hipoteca, ahora completarán el círculo: es de risa.
El gato de Schrödinger en su caja está vivo y muerto a la vez; de paso, está muerto de risa, porque todas las relaciones humanas ahora son mediatizadas y tasadas, consumadas y consumidas, ejecutadas y presentes cuando lo son para el estado: y la gente le parece eso progresar, tener hasta su intimidad en manos de cualquier burócrata.
La caja del gato de Schrödinger está en Cheshire.
la posibilidad de que hayan varios caminos sólo te obliga a elegir uno de ellos. Si solo existe uno, puede aparecer o desaparecero incluso estar poco claro. Depende de que el gato de Cheshire aparezca en el momento adecuado para despejar tu incógnita
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