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viernes, 15 de octubre de 2010

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dijo...

Es normal que Montilla aspire a ser normal. La aspiración de todos los anormales, léase charnegus. Es que los apañoles se sienten anormales y quieren normalizarse catalanes. Pero que la normalidad catalana sea anormal y que el anormal que se empeña en encajar en esa anormalidad sea doblemente anormal no resta méritos a nuestro esforzado héroe. Que también la autodegradación requiere de esfuerzo, tenacidad y cualidades excepcionales. Viva Montilla, paradigma de apañol.
15/10/10 10:25

1 comentario:

  1. La tarea de los capataces en la plantación es mucho más sencilla cuando hay un Tío Tom a mano.

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