No nos engañemos: Vivimos en un Estado diseñado para que la generación de cincuentones que hicieron la Transición se pegue la gran vida a costa del ahorro intergeneracional acumulado con penurias por sus padres... y de la explotación económica más salvaje de sus propios hijos. Y con este objeto, los supercincuentones se han dotado a sí mismos (y a los demás) de una pléyade de disposiciones legales, órganos jurisdiccionales y estructuras administrativas tan insostenibles que sin acabar con ellas es absolutamente imposible salir de la actual crisis económica.
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