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jueves, 25 de marzo de 2010

Marcando objetivos

Empezamos a satanizar a los que destacan: la uniformidad empieza a ser la ley: apañados vamos, los que destaquen fachas, y a la hoguera: hay que desempolvar los estatutos de limpieza de sangre.

En Bélgica un tribunal de la ciudad de Charleroi acaba de dictar una sentencia en la que viene a decir que los signos ostentatorios de riqueza justifican que un ciudadano pueda ser atracado reiteradamente, o en todo caso, le inhabilitan para quejarse por ello.

Vía Godivaciones.

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