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miércoles, 10 de junio de 2009

Derecho a una muerte digna

Durante un banquete en Leningrado, Grigori Rasputín, monje y consejero de la zarina Alejandra, comió pasteles envenenados con cianuro. Como no parecían producir resultados, el príncipe Felix Yusopov le disparó en el pecho, lo golpeó en la cabeza con un bastón de plomo y lo arrojó al río Neva. La autopsia reveló que la causa de la muerte fue el ahogamiento.

3 comentarios:

Dime algo interesante, no me aburras.