Todo el mundo habla de la crisis en términos que se desconocen y magnitudes que desbordan. Hay una medida: la cantidad de becas y estudios de investigación para tonterías, magnificadas, inútiles, de moda, o que vienen en el aluvión son la manera de acorazarse los caraduras “por el bien de la ciencia” ante lo que viene: se aseguran un sobresueldo. La tranquilidad del concejero de cultura de la generalidad valenciana ante el problema viene de ahí: si se publicara cuantas y cuales subvenciones, becas, ayudas y demás se dan, y a que proyectos y con que criterios, a lo mejor ahí se debería meter la tijera y hacer trabajar a la gente con seriedad: la profundidad del color amarillo no es algo que para estudiarlo científicamente haya de ser subvencionable, más bien por el hecho de pedir eso debería ir varios a la cárcel.
la subvención pública no debería ser la norma, sino la excepción
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principiodeutilidad