La clave es la envidia. Pero por buscarle una filosófica, la estética energúmena niega el pulchrum trascendental.
El diccionario define energúmeno como "persona poseída por el demonio". (Atinadísimo). Y lo que las envidiosas y las celosas echan a las bellas es vitriolo. (Lo tradicional). Otra mención sulfúrica.
En cambio es muy paradójico que el genio popular haya llamado a esas fealdades "adefesios.
Acierta, eh, acierta.
(¿porqué me han venido a la mente ciertos familiares?)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Dime algo interesante, no me aburras.