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sábado, 9 de febrero de 2008

Certero, certero

el pueblo está desmintiendo los delirios de Herrero sobre su presunto “sentimiento democráticos”. La tristeza debería dársela su propia incapacidad para entender al pueblo. Se les llena la boca con la democracia (el “gobierno del pueblo”) y cuando se dan cuenta de que la tal democracia es un mero recurso retórico de las élites que realmente gobiernan para seguir haciéndolo, le echan la culpa al pueblo. El fundamentalismo democrático, como el marxismo, como el psicoanálisis, son delirios criptoreligiosos, sucedáneos chapuceros de la religión.

2 comentarios:

  1. Gracias Ignacio. Y sigue:

    "Ah, por descontado, cuando surgen partidos realmente populares, que conectan con el pueblo les acusan de demagógicos y populistas, incluso de nazis."

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  2. Tó pal pueblo, pero sin el pueblo. O con el pueblo, tó pa mí.

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