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miércoles, 17 de enero de 2007

Tambien es mala suerte




En las Navidades le regalé a un pobre uno como éste. Al poco me puso una denuncia por no mencionarle los vicios ocultos, en concreto un ruidillo que hacía el cigüeñal. Total, tuve que indemnizarle y hasta pagar costas... me arruiné.

Hay que ser desgraciado y mala persona ¡mira que regalarle el coche con el cigüeñal desmotivado!

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