Se acababa de saber, corria por las conversaciones que un nuevo disco había salido: algunos de Valencia lo habían visto en el corte Inglés, que entonces llevaba solo un año abierto: Tubular bells estaba destinado a arrasar.
Se llamaba K, pelo negro hasta la cintura y fina como una espada: Sólo uno sabe lo que en esos casos alberga la memoria.
Pasó el curso: pasaron cosas,la volvi a ver un dia. Y nunca más.
A ese amor se refiere el viejo Mccann.
Estas cosas son de hombres: eso explica cinema paradiso.
Eduardo ha quitado hoy la espoleta la memoria. No debió despertar a la bestia.
Muy buena la pasarela Morreles.
ResponderEliminarPero faltan ZP y Otegi.
Y eso que el Otegi asesino no es anorexico precisamente...