El gobernador romano acabó con la sedición y las algaradas: había triunfado: se paseó por Roma como un progre de éxito.
En cambio, Jesucristo fracasó y acabo castigado.
Es lo que tiene ser un triunfador, si no lo pongo nadie recordara el nombre del triunfador.
En España todos los políticos, administración de justicia, educación, funcionarios y cuerpos de seguridad, están triunfando.
Cuanto calvario, cuanta estulticia, que situación más deplorable.
iré cavando, ¿cuánto dice usté que mide?
ResponderEliminarn a c o
elenterrador