Páginas

jueves, 8 de mayo de 2008

Blogging

El cambio comenzó por algo bastante ridículo, pero ilustra bien de qué se trata. En los ochenta una municipalidad sueca dio derecho a los ancianos a que eligieran quién les cortaba las uñas, el podólogo. ¡Fue una revolución en el país! ¡El Estado no decidía quién te cortaba las uñas!

1 comentario:

  1. Esa es la garra que han de tener las revoluciones que a mí me gustan.

    Gracias por todos los enlaces semanales.

    ResponderEliminar

Dime algo interesante, no me aburras.