Unos tios enormes, dándose mandoblea tremendos, pero nunca hay sangre. Y cuando parece que la va a haber, en seguida reculan (v.gr. Mariano ayer en el congreso) no vaya a ser que nos hagamos daño. Tienen sus locutores enfervorizados (Fedeguico, Gabilondo, y resto de panda) y un público entregadísimo incapaz de pensar más allá del artificial y fantasmal combate que se vive en el centro del ring. Un publico que es anti-este o pro-elotro, y que cualquier cosa justificaran del campeón amado, con la espúrea cantinela de que todo sea porque al otro lo saquen del ring.
El Embajador.
ResponderEliminarHola!
Pase a saludarte ;)
Bonito blog...
Nos leemos.
Claro; gracias por la visita
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