¿Podría decirme que camino debo tomar para irme de aqui? preguntó Alicia; "eso depende, en mucho, del lugar al cual quieras ir" contestó el gato. "No importa mayormente el lugar" ; "en tal caso, poco importa el camino" "...en tal de que lleve a alguna parte..." "puedes estar segura de que todos los caminos conducen a alguna parte, en tal de que andes un trecho lo suficientemente largo"
Dice todo el mundo que Madridt es una mierda de ciudad. Un caos. Pero Madrid es una gran ciudad, bastante bien organizada, pese a tener un centro histórico intocable, en vez de una Castellana v2.0 pasando por todo aquél, y muy cuidada.
Barcelona es una mierda. Huele a mierda. Hace un calor pegajoso, que con el olor a mierda te hace pensar que es que se te ha olvidado ducharte o algo. Está llena de mierda y los okupas rampantes colaboran activamente. Su centro histórico (catedral y alrededores) se cae a pedazos y tienes que andar esquivando la mierda. La circulación es un caos, su servicio de transporte urbano, una mierda y su metro, acorde con la ciudad.
Pero chico, estos nazis se masturban cada vez que escuchan pronunciar su nombre y no hay forma de hacerles ver que sus amigos llevan sin tocarla desde el año 92, cuando Borrell se dedicó a insuflar pasta para adecentarla, a ella y a sus accesos.
Dice todo el mundo que Madridt es una mierda de ciudad. Un caos. Pero Madrid es una gran ciudad, bastante bien organizada, pese a tener un centro histórico intocable, en vez de una Castellana v2.0 pasando por todo aquél, y muy cuidada.
ResponderEliminarBarcelona es una mierda. Huele a mierda. Hace un calor pegajoso, que con el olor a mierda te hace pensar que es que se te ha olvidado ducharte o algo. Está llena de mierda y los okupas rampantes colaboran activamente. Su centro histórico (catedral y alrededores) se cae a pedazos y tienes que andar esquivando la mierda. La circulación es un caos, su servicio de transporte urbano, una mierda y su metro, acorde con la ciudad.
Pero chico, estos nazis se masturban cada vez que escuchan pronunciar su nombre y no hay forma de hacerles ver que sus amigos llevan sin tocarla desde el año 92, cuando Borrell se dedicó a insuflar pasta para adecentarla, a ella y a sus accesos.
Poco ha durado el impulso olímpico.
ResponderEliminarNi que hubiera sido en el siglo pasado.