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lunes, 30 de julio de 2007

A tomar por culo

todas las provincianas cultas acudían lacrimosas con su mantilla de progres, su reclinatorio existencialista y su incensario antiburgués. Así que el crítico que no se estruje los sesos para demostrar a sus lectores que sabe de Bergman más que nadie y que comprendió su cine mejor que lo que lo comprendió el mismísimo director sueco, está perdido.

2 comentarios:

  1. Ya sabes cómo funciona esto, Ignacio. También parece que Polanco almorzaba todos los días con media España, por lo que leemos.

    Yo me perdí a Bergman. Confieso que sin reparos. En Cheste, el segundo año en la actividad de cineclub, nos pusieron El Séptimo Sello y La Carcoma. Trece años no era quizá la edad adecuada para eso, y encima decían que las Universidades Laborales eran factorías de dirigentes franquistas. (Tierno Galván, uno de los que hicieron todo lo posible por cargárselas y con ellas mi beca)

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  2. Esos progres mandan ahora en España

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