El Reichstag de nombre transmutado plantea un interesante tema: clases y castas.
Nada que decir respecto al análisis que hace.
La reflexión es sobre la metodología: a partir de la execrable moda del materialismo histórico, la simplificación narrativa en la historia es demasiado deplorable: todo sucede por oposición; de manera que poco resquicio queda a la ventura. Y si no se sabe a que se opone algo, o contra que va algo, se echa mano del argumento económico, “y palante”; al final no es tanto saber que las cosas suceden, ni porque suceden, ni donde ni cuando, sino contra quien van.
Y de este modo se inaugura la historia de la enemistad: cualquier cosa necesita un contrario para suceder.
Con lo cual el neolítico se nos va de las manos.
Y si no existe el contrario, o no sabemos cual es, lo inventamos, lo dotamos de apariencia maligna, y apañada la tesis.
¿y como ha colado esta manera de análisis?
Porque es la estructura mas simple para poder elaborar cualquier relato de cualquier tema.
A partir de la ilustración, el cientifismo empieza a abrirse paso: de este modo la taxonomía se aplica a la gente, a la historia, al tiempo y a todo, siendo un rango de conocimiento nada fácil de incardinar en todas partes, pero muy aparentemente serio.
Entonces, si tenemos jerarquizado cualquier tema, debidamente seriado, y con los criterios de oposición entre los términos debidamente definidos, la historia nos cuaja sola, nos encaja como un guante, a pesar de la realidad.
Marvin Harris tiene una crítica muy aguda de la dialéctica en "El desarrollo de la teoría antropológica".
ResponderEliminarGustavo Bueno, desde el "materialismo filosófico" aún se consideraba materialista y marxista (aunque también platónico y tomista...) pero la revisión crítica que hace del marxismo es muy profunda. De aquí surgió una polémica con Bautista Fuentes sobre, parafraseando a Wilde, "la importancia de llamarse marxista". Pero en fín, no me quiero perder por estos caminos ahora.
No se trata de ciencia, o de la maldad del "cientificismo" que denunció Foucault (refiriéndose sobre todo a las llamadas ciencias humanas). Lo malo del materialismo histórico marxiano, y del materialismo dialéctico es que NO son ciencias, no sirven para explicar lo que pasa: la realidad, esa señora tan desagradable (Schopenhauer). No son ciencias, son construcciones dogmáticas, y hasta cierto punto bastante arbitrarias. Engels rechazaba la entropía porque le parecía "burguesa". Lysenko defendió la ley de la herencia de caracteres, frente a las verdaderas evidencias biológicas, por los mismos motivos. Es el mismo motivo dogmático por el que en EEUU los protestantes y la derecha religiosa rechazan ahora el darwinismo.
Saludos.
Esa es la clave
ResponderEliminarNO es ciencia.l
y todo es tratado así.
Lo cual sirve como adoctrinamiento y propaganda Y NADA MAS